
Las Birkenstock (y sus imitaciones) se han convertido en una de las sandalias más populares del verano y no es para menos, ya que, no sólo son cómodas, sino que, además, se adaptan a cualquier tipo de estilo. Aunque desde hace unos años su popularidad haya aumentado, lo cierto es que cuentan con una amplia historia.
Las raíces de esta dinastía de zapateros se remontan a 1774, tal y como explican en su página web oficial. Este año es la primera vez que se menciona a Johannes Birkenstock en los registros eclesiásticos como zapatero. Años más tarde, en 1873, su bisnieto, Konrad Birkenstock, fue el responsable de una de las primeras innovaciones clave en la historia del calzado.
Comprometido con el movimiento de reforma del calzado, logró materializar sus ideas en productos concretos. Al igual que otros jóvenes del sector, diseñó hormas con forma anatómica, fundamentales en la fabricación del calzado, ya que definen su tamaño y forma. Un año después, en 1897, desarrolló una horma con base contorneada, tacón redondeado y suela flexible, que distinguía entre el pie derecho y el izquierdo. Este modelo introdujo elementos aún presentes en la producción contemporánea. Hoy en día, cualquier modelo de la marca, es favorable para nuestros pies, tal y como aseguran los médicos.
Por qué las Birkenstock son “tan sanas”
Borja Núñez, un doctor especializado en medicina deportiva y rehabilitación (conocido en redes como borja.nuez2), explica por qué son “tan sanas” estas sandalias. Según detalla, un ortopedista inventó la horma de este tipo de calzado, “esta plantilla pensada para pies enfermos inicialmente y lo hizo sabiendo lo que hacía”.
La horma permite al primer dedo, el gordo, “estar recto en su posición natural y no estar metido y encerrado dentro de una zapatilla”. “Por otro lado, tiene un ligero soporte del arco plantar que evita que nuestro tobillo pie se meta en valgo, lo cual es uno de nuestros principales defectos en pies, tobillos débiles que se meten para dentro y este ligero arco plantar te lo levanta y te lo sujeta”, apunta el doctor.
Le da sujeción al pie en la hora de despegue

Asimismo, el médico explica que las cinchas que tiene le dan la “sujeción al pie en la hora de despegue sin tener que agarrar con el dedo gordo, como hacemos con las chanclas habituales de toda la vida y tenemos que agarrar con el dedo gordo”. Como señala, eso en las chanclas habituales produce muchas tenosinovitis, inflamaciones del tendón del primer dedo. Entre los síntomas de esta afección se incluyen: dolor al mover la articulación, hinchazón, sensibilidad alrededor de la articulación y enrojecimiento.
Núñez señala que sólo le saltaría un pequeño detalle para ser “muy sanas y saludables” es que fuesen “aún más débiles en la plata del pie, en la suela, para que se doblasen mejor y permitiesen al pie”. “Hacerlas más rígidas, las hacen más duraderas y las convierte en un zapato duro, sano y bastante seguro para llevar estos meses de calor”, concluye.
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