El conserje de un famoso hotel de lujo cuenta excentricidades de los famosos: “A medianoche nos pidió llevarla a una joyería porque se le había antojado un anillo”

Manuel Pizarro trabajó durante 46 años en el hotel Villamagna de Madrid, donde atendió a celebridades, políticos y miembros de la realeza con una discreción solo comparable a las extravagancias que presenció

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Un trabajador de un hotel entregando la tarjeta de una habitación a los huéspedes (Freepik)
Un trabajador de un hotel entregando la tarjeta de una habitación a los huéspedes (Freepik)

A sus 62 años, Manuel Pizarro puede presumir de una vida dedicada al detalle, a la discreción y a los favores imposibles. Comenzó su trayectoria profesional con tan solo 16 años en el Hotel Villamagna, el emblemático cinco estrellas del Paseo de la Castellana, y desde entonces no ha dejado de sumar vivencias que bien podrían conformar una novela. Su voz pausada y su mirada serena contrastan con las historias extraordinarias que ha protagonizado desde su discreta posición como conserje.

En una reciente intervención en el programa TardeAR (Telecinco), con Frank Blanco al frente, Pizarro compartió algunas de las anécdotas más sorprendentes de su carrera, manteniendo siempre la línea de la confidencialidad. “He respondido a lo que he considerado, pues no quiero saltarme la privacidad de esas personas”, aseguró con firmeza.

Encargos imposibles y caprichos de madrugada

La noche y sus imprevistos han sido grandes protagonistas en la vida de este conserje. Una de las historias más comentadas de la entrevista fue la que protagonizó una conocida cantante estadounidense. Había ofrecido un concierto en la capital y, a su regreso al hotel, ya pasada la medianoche, expresó su deseo repentino de comprar un anillo.

“Yo, que tengo muchos contactos, hablé con un amigo que tiene una joyería-relojería en la calle Serrano y lo desperté. Él se ofreció y nos vimos allí de madrugada para que ella comprara el anillo que se le había antojado. Terminamos a las 2.30 y todos tan contentos", relató Pizarro, con la naturalidad de quien está acostumbrado a resolver lo extraordinario.

Botones de un hotel ayudando a los huéspedes con las maletas (Freepik)
Botones de un hotel ayudando a los huéspedes con las maletas (Freepik)

Desde el escenario con Plácido Domingo

Pero no solo las estrellas de la música pop han recurrido a su buen hacer. Otro episodio singular fue el de un poderoso empresario mexicano que deseaba asistir a un concierto de Plácido Domingo. Las entradas, por supuesto, estaban agotadas. Sin embargo, para Pizarro eso no supuso un obstáculo.

Consiguió que este millonario presenciara el recital del artista desde el escenario, “camuflado entre los músicos, por lo que así no se lo perdió, que era lo que más temía”, explicó, sin entrar en detalles sobre cómo logró lo impensable.

Las propinas de otro tiempo

El reconocimiento por su trabajo no siempre ha llegado solo en forma de agradecimientos verbales. Aunque, como él mismo señala, han sido muchas las propinas que ha recibido a lo largo de su carrera, hay una que no olvida.

«Me habían pedido ir a por tabaco, que entonces igual la cajetilla costaba 40 pesetas, y me dieron 500 pesetas de propina, ¡imagina mi cara!», recuerda entre risas, dejando entrever que, aunque ha manejado cifras mucho mayores desde entonces, aquella primera gratificación le dejó una huella imborrable.

Durante la conexión en directo con TardeAR, Pizarro se encontraba en Ávila, ya retirado del bullicio de la capital. Frank Blanco, visiblemente entretenido con las historias del veterano conserje, no dudó en emplazarlo para una nueva entrevista “con más tiempo para conocer más detalles sobre tu trabajo, que me parece que ha sido de lo más interesante”.

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La historia de Manuel Pizarro es también la del Madrid más exclusivo, visto desde la puerta giratoria de uno de sus hoteles más emblemáticos. Un testimonio singular de una época, de una profesión en vías de desaparición, y de la confianza que depositaban en él quienes sabían que todo podía conseguirse, siempre que Manuel estuviera cerca.