
Viajar y conocer algunos países es una de las experiencias más gratificantes que existen. Adentrarte en otras culturas, descubrir otra gastronomía o aprender un idioma son algunos de los alicientes principales para hacer turismo.
Pese a que no todo el mundo se pueda permitir hacer este tipo de viajes al extranjero, estos te permiten aprender mucho. Pero antes de elegir un destino turístico, hay varias cosas a tener en cuenta, entre las que se encuentran el nivel de vida que hay en esos países.
Económicamente, ciudades como Los Ángeles o Londres han sido algunas de las más caras del mundo. A la lista de países más caros se une una ciudad que ha subido los precios de los servicios turísticos.
Una de las personas que ha vivido esto en sus propias carnes es Alba Jiménez Ferri, una influencer que cuenta con más de 150.000 seguidores en TikTok y más de 12,5 millones de ‘me gusta’ entre todas sus publicaciones.
“Agüita con los precios”
Alba ha subido un vídeo a sus redes sociales en el que, con un tono irónico, empieza comparando a la ciudad turca con un gigante estadounidense. “¿No será Estambul Nueva York, no?”, afirma la influencer.
“Agüita con los precios”, continúa diciendo posteriormente. Monumentos y edificaciones históricas como la Torre Galata, la Mezquita de Santa Sofía, la Torre de la Doncella o el palacio de Dolmabahce cuestan alrededor de 30 euros la entrada.
“Suiza se queda barato”
Aunque hay algunos monumentos como el palacio de Topkapi en donde cuesta la entrada a 50 euros. Los precios son muy altos y esto se debe a una estrategia tras ver la masificación del turismo que se ha producido en los últimos años en Estambul.
“Tengo que hipotecar mi casa para venir a Turquía. Si hago un vídeo de lo que cuesta comer al día, Suiza se queda barato”, afirma mientras se ríe. Además, para hacer cualquier transacción económica, necesitas usar la lira turca, la moneda oficial del país.
El aeropuerto más caro del mundo
Un fiel reflejo del aumento del precio es el aeropuerto de la ciudad. El Aeropuerto Internacional de Estambul cuenta con el título no oficial de ser el más caro del mundo. Este aprovecha su situación privilegiada para poner unos precios absurdamente altos.
Para ejemplificar los precios desorbitados, una medida fiable es la botella de agua, que cuesta 9 euros. Productos como la cerveza o un croissant también son extremadamente caros, costando 17 euros.
Pese a tener precios de restaurante gourmet, los productos son de una calidad cuestionable, y más teniendo en cuenta el precio de mercado que tienen. Si llegas cansado y tienes que esperar unas horas para una escala, una opción ideal es el café, hasta que ves el precio, que es de 9 euros.
Pese a las quejas que ha habido por parte de miles de personas, los negocios afirman que ellos son libres de poner el precio que consideren. Se estima que, al cabo del año, los márgenes de beneficios son muy elevados.
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