De las semillas de la canola, una planta de la familia de las brasicáceas, se elabora un aceite que destaca por sus propiedades nutricionales a pesar de su sabor neutro. El aceite de canola es todavía objeto de estudio de la comunidad científica, pues si bien su consumo puede ser beneficioso para la salud, también conlleva una serie de contraindicaciones a tener en cuenta.
En cuanto a sus propiedades, el aceite de canola destaca por su composición de ácidos grasos, como recoge un estudio elaborado por la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela. Contiene aproximadamente un 62% de ácidos grasos monoinsaturados (MUFA), siendo el ácido oleico el predominante, asociado con beneficios para la salud cardiovascular.
Este aceite vegetal también aporta un 32% de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA), como el ácido linoleico (omega-6) y el ácido alfa-linolénico (ALA, omega-3), esenciales para diversas funciones corporales. Su bajo contenido en grasas saturadas, alrededor del 6%, lo diferencia de otros aceites vegetales. Además, el aceite de canola es una fuente de vitamina E y vitamina K, esenciales para proteger las células del daño oxidativo y la salud de la piel.
Beneficios del aceite de canola
Uno de los beneficios más destacados del aceite de canola es su aporte a la salud cardiovascular gracias a ese contenido en ácidos graso que ayuda a reducir el colesterol LDL (conocido popularmente como el “malo”) y aumentar el colesterol HDL (el conocido como “bueno”).
Un estudio realizado en pacientes con síndrome de ovario poliquístico demostró que el consumo de 25 gramos diarios de aceite de canola durante 10 semanas mejoraba el perfil lipídico en comparación con aceites como el de girasol. Asimismo, el aceite de canola es una fuente de ALA, un precursor de los ácidos grasos EPA y DHA, que tienen propiedades antiinflamatorias y beneficios para la salud cerebral y cardiovascular, aunque su conversión en el cuerpo humano es limitada.
Contraindicaciones del aceite de canola
No obstante, existen contraindicaciones y posibles riesgos asociados con el consumo de este aceite, como recoge el estudio de la Universidad de Venezuela. En primer lugar, la mayoría del aceite de canola disponible comercialmente es altamente refinado. Este proceso incluye la desodorización y el blanqueo, que pueden reducir su contenido nutricional y generar ácidos grasos trans, perjudiciales para la salud.
Además, aunque las nuevas variedades de canola han sido desarrolladas para minimizar los niveles de ácido erúcico, un compuesto asociado con efectos adversos en la salud cardíaca, su presencia residual sigue siendo un motivo de preocupación.
Algunos estudios en modelos animales han sugerido que el consumo de aceite de canola podría estar relacionado con problemas de memoria y aprendizaje, así como con la formación de placas amiloides asociadas con enfermedades neurodegenerativas. Asimismo, su proporción de ácidos grasos omega-6, si se consume en exceso y sin un adecuado equilibrio con los omega-3, podría promover procesos inflamatorios en el cuerpo.
Para una dieta equilibrada, se recomienda complementar el consumo de aceite de canola con otras fuentes de grasas saludables, como el aceite de oliva virgen extra, frutos secos y pescados ricos en omega-3.