Consumir más de tres tazas de café al día puede bajar la producción de dopamina en los pacientes con Parkinson

Los investigadores no han encontrado evidencia científica de que el café tenga algún tipo de beneficio en las personas con Parkinson

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Una persona mayor toma café (Shutterstock)
Una persona mayor toma café (Shutterstock)

El consumo de más de tres tazas de café al día tiene un impacto directo en el cerebro de las personas con Parkinson, concretamente en los niveles de dopamina. Esa es la conclusión a la que ha llegado un reciente estudio de la Universidad de Turku y el Hospital Universitario de Turku en Finlandia publicado en la revista Annals of Neurology, que podría abrir la puerta a futuros tratamientos contra la enfermedad.

La enfermedad de Parkinson se caracteriza por la pérdida significativa de células productoras de dopamina en la sustancia negra del cerebro. Estudios anteriores ya habían sugerido que consumir café podía reducir el riesgo de desarrollar Parkinson gracias a los efectos de la cafeína sobre los receptores de dopamina nigroestriatal. “La relación entre un alto consumo de cafeína y un menor riesgo de enfermedad de Parkinson se ha observado en estudios epidemiológicos”, ha afirmado el neurólogo Valtteri Kaasinen, de la Universidad de Turku. “Sin embargo, nuestro estudio es el primero en enfocarse en los efectos de la cafeína sobre la progresión de la enfermedad y los síntomas en relación con la función de la dopamina en la enfermedad de Parkinson”.

El estudio reclutó a 163 pacientes de Parkinson en etapa temprana y 40 controles sanos, con una segunda evaluación realizada a 44 participantes con Parkinson, en promedio, seis años después. Así, se hizo una comparación del consumo de café con una molécula transportadora de dopamina en el cerebro. En las evaluaciones de seguimiento, aquellos que consumían habitualmente tres o más tazas al día (medido mediante autoinformes y muestras de sangre) mostraron entre un 8,3% y un 15,4% menos de unión al transportador de dopamina en comparación con aquellos que bebían menos de tres tazas. Es decir, lo que indicaban estos resultados era una menor producción de dopamina.

A pesar de la relación con un menor riesgo inicial de Parkinson, el equipo no encontró evidencias de que la cafeína restaurara la función dopaminérgica en personas con Parkinson ni mejorara sus síntomas. “Si bien la cafeína puede ofrecer ciertos beneficios en la reducción del riesgo de desarrollar Parkinson, nuestro estudio sugiere que el consumo elevado de cafeína no tiene ningún efecto beneficioso sobre los sistemas de dopamina en pacientes ya diagnosticados”, señala Kaasinen. “Una alta ingesta de cafeína no mejoró los síntomas de la enfermedad, como la función motora”.

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Episodio: ¿El café hace mal?

Los investigadores creen que la regulación negativa de la dopamina observada en los grandes consumidores de café es un efecto compensatorio similar al que ocurre en cerebros sanos, algo también observado con otras drogas psicoestimulantes. Además, consumir café cerca de las pruebas de imagen del transportador de dopamina podría afectar los resultados, complicando la interpretación de estas pruebas.

Aunque el estudio no muestra resultados muy reseñables en cuanto a los beneficios del café en pacientes con Parkinson, aporta evidencia importante sobre la relación entre la dopamina y la enfermedad, acercándonos a una comprensión más completa de cómo combatir la enfermedad. “Nuestros resultados no respaldan la recomendación de un tratamiento con cafeína o un mayor consumo de café para pacientes recién diagnosticados con Parkinson”, concluyen los investigadores.

Los datos del Parkinson en España

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), se estima que al menos 300.000 personas sufren de Parkinson en España, con un incremento del 272% desde 2011, lo que representa un aumento considerable en el número de afectados por esta enfermedad neurodegenerativa. Cada año se identifican alrededor de 10.000 nuevos casos en España, y se estima que un tercio de las personas afectadas aún no han sido diagnosticada.

La enfermedad de Parkinson afecta a personas de todas las edades, con un 15% de los casos correspondientes a menores de 50 años. Además, se destaca que los pacientes con Parkinson pueden tardar entre 1 y 3 años en obtener un diagnóstico, y hasta un 25% de los pacientes diagnosticados pueden tener en realidad otra enfermedad.

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