Amanda Seyfried, conocida por su capacidad para elegir proyectos poco convencionales, reflexionó sobre el riesgo de protagonizar un musical histórico como El testamento de Ann Lee.
En una entrevista con The Telegraph, la actriz resaltó el valor de apostar por relatos de mujeres y desafiar las reglas en la industria cinematográfica, consciente de la posibilidad de provocar desconcierto.
Riesgo y creatividad en la industria cinematográfica
Asumir el papel principal en la película dirigida por Mona Fastvold implicó, según la actriz, un reto particularmente exigente. “Es difícil. La gente se asusta. El dinero es muy poderoso”, declaró, al referirse a la resistencia estructural de Hollywood frente a proyectos que se apartan de lo convencional.
Lejos del tono de Mamma Mia!, el film explora la fe, el sufrimiento y la sexualidad en la vida de la líder religiosa Ann Lee, fundadora del movimiento shaker en el siglo XVIII.
El rodaje se llevó a cabo en Hungría y Londres, donde se reconstruyó el contexto histórico de la época. “Nadie más va a contar la historia ahora mismo. Y la historia necesita ser contada”, subrayó.
Recepción y controversia
El estreno en el Festival de Cine de Venecia generó reacciones intensas. Más de una docena de espectadores abandonaron la sala durante una escena de parto particularmente explícita.
Seyfried interpretó esa reacción como una validación del impacto buscado. “Que la gente se vaya de nuestra película significa que estamos haciendo algo bien”, aseguró a The Telegraph, en alusión a lo ocurrido durante la proyección.
Pese a la ambición artística del proyecto, la película no obtuvo nominaciones a los Premios de la Academia. “Es solo un aspecto”, sostuvo la actriz, relativizando el peso del reconocimiento institucional.
Desafíos musicales y vocales de Seyfried
La preparación vocal supuso un reto inédito incluso para Seyfried, con formación clásica. “Recuerdo que me enviaron esos himnos y pensé: ‘¡Dios mío! ¿Cómo van a llevar estas canciones la película?’”, admitió.
La banda sonora, creada junto a Daniel Blumberg, combina canto en vivo, técnicas poco convencionales y efectos de sonido para lograr un carácter crudo e hipnótico. En Beautiful Treasures, Seyfried interpreta tres momentos fundamentales en la vida de Ann Lee: enamorada, embarazada y tras la pérdida.
La actriz empleó dispositivos específicos para mantener el ritmo en las escenas más exigentes. “Era un animal completamente diferente”, afirmó sobre la diferencia entre su experiencia en Ann Lee y otros musicales.
Colaboración artística y visión femenina
La actriz estadounidense también destacó la influencia determinante de Fastvold, directora y coguionista. “Lo que realmente me atrajo fue Mona. Su visión, convicción y pasión por esta persona y esta historia; eso lo impulsa”, señaló.
La cooperación con Blumberg también resultó crucial, tanto en la grabación de la banda sonora como en los microconciertos de promoción en Londres. De estas sesiones, surgen piezas que la actriz descriió como “algo que nunca había escuchado antes”, fruto de una creatividad colectiva.
La importancia de contar historias femeninas
Durante el diálogo con el medio británico, también subrayó la urgencia de impulsar historias femeninas. “Es elogiar y honrar un legado que casi se perdió en la historia… ¿quizás por el patriarcado?”, reflexionó. Asimismo, considera que seguir nombrando a mujeres históricas es fundamental para corregir omisiones del pasado.
La actriz sostiene que el mensaje de igualdad que defendían los shakers conserva plena vigencia. “Ver a mujeres que toman las riendas de sus vidas, que se presentan por sí mismas y por las demás… Vinieron por la experiencia colectiva de los personajes, y por ellas mismas”, afirmó.
Industria y negocio: éxitos, riesgos y la voz de Seyfried
Por su parte, comparó la recepción comercial de The Housemaid, que recaudó USD 360 millones, con la ausencia de premios para Ann Lee. “¡Está claro que me lo estoy pasando bien en ambas!”, destacó, interpretando el éxito entre la audiencia femenina como una señal de cambio.
Para Seyfried, lo importante es ofrecer historias distintas y arriesgadas en el negocio del cine. Insistió en que lo relevante es conectar con el público mediante relatos femeninos fuera de los géneros dominantes. “Al final, lo que importa es la película”, concluyó.
Tras meses de promoción, muestra satisfacción por haberse implicado en dos proyectos opuestos. Lo esencial, según su perspectiva, es formar parte de obras que aportan vivencias cinematográficas genuinas e inolvidables, como remarcó en su diálogo con The Telegraph.