Silvia Fuentes habla como quien se ríe, como si mostrara que la función pública no está reñida con la alegría. La mujer que desde 2023 ocupa el cargo de ministra de Educación de San Juan tiene también motivos para reírse. El programa de alfabetización que pusieron en marcha al inicio de la gestión empieza a mostrar resultados, todavía discretos, pero esperanzadores.
La mirada sobre la educación se ha convertido en una prioridad de la provincia. El ministerio no sólo ha desarrollado acciones en alfabetización sino también en matemática, prácticas profesionalizantes, educación socioemocional, formación docente. Hay una apuesta que incluye todos los niveles y todos los aspectos de la enseñanza y el aprendizaje.
En el marco del acto de entrega de los Sellos de Compromiso con la Alfabetización —un encuentro que reunió al gobernador Marcelo Orrego, a funcionarios provinciales y a los referentes de las empresas que integran la alianza estratégica que sostiene buena parte de estas políticas—,Ticmas habló con Fuentes sobre el presente y el futuro de la educación en la provincia.
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—San Juan ha empezado a desarrollar una serie de programas educativos y, dentro de esos programas, alfabetización fue el primero. Ya con varios ciclos de trabajo, ¿cómo lo evalúa?
—Es un plan ambicioso porque la provincia de San Juan decidió que fuera para todos los niveles y modalidades del sistema educativo. Otras provincias decidieron que solamente fuera para educación primaria, que es donde se debe dar la alfabetización, en primero y segundo grado.
—Ustedes proponen una remediación para los estudiantes más grandes.
—Exactamente. Pero decidimos que fuera para nivel inicial, para las salas de cuatro y cinco. También, que fuera para primero y segundo grado. Este año incorporamos tercero, porque ellos habían comenzado alrededor de julio del 2024 y fueron muy poquitos meses. Por eso decidimos que este año volvieran a estar con el plan. En el caso de quinto y sexto de primaria, tiene que ver con la alfabetización digital. Hemos dotado a las escuelas y a los docentes de computadoras, entendiendo que ya se ha dado la alfabetización. Después está el caso de Transformar la Secundaria, un plan también ambicioso en que vamos por más de cien escuelas en este año, de las 217 que tiene la provincia. Estamos trabajando con Fundaciones Grupo Petersen y tiene que ver con la alfabetización digital, la alfabetización financiera, robótica, matemática, lengua y un trabajo en liderazgo para nuestros directores de las escuelas secundarias.
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—¿Había hecho una evaluación censal?
—En un principio hicimos el censo de fluidez lectora en tercer grado, en sexto y en primer año de la secundaria. En aquel momento nos arrojaron datos que decían que los chicos no sabían leer un título. Empezamos a trabajar fuertemente en cómo íbamos a presentar el plan y de ahí surgió que fuera para todos los niveles y modalidades. Nos ha dado muy buenos resultados: más del 80% de los chicos que asisten al apoyo escolar han logrado sacar sus materias en el mes de febrero y, en el caso de Lengua y de Matemática, más del 79% de los chicos han logrado cumplir con esas materias y pasaron de año.
—¿Qué porcentajes de éxito alcanza hoy la alfabetización en San Juan?
—Los chicos de tercer grado van a ser evaluados en las pruebas Aprender a fin de este año y estimamos que vamos a tener buenos resultados. Las mejoras que hemos tenido en el nivel inicial, por ejemplo, son muy importantes. El nivel inicial cumple una función muy destacada en el proceso de alfabetización y, con todo lo que venimos trabajando, nuestros chicos han logrado sumar casi cuatro puntos en el nivel avanzado.
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—¿Y los que estaban en el nivel más bajo?
—Tienen un poquito menos: casi tres puntos. Pero vamos subiendo bastante y vamos incorporando más escuelas. Empezamos con el 36% de las escuelas; el año pasado fue el 76%; y hoy estamos en el 100%. Por eso, algunos números son parciales, pero nos van mostrando que el camino que llevábamos era el correcto. Hemos mostrado que el plan funciona y que la alianza estratégica con los privados nos ayuda a que tengamos material, formación y ateneos. Con ayuda del Gobierno nacional, también. San Juan tomó esta determinación, como lo dijo el gobernador, porque los números realmente eran muy tristes. En San Juan no se había puesto el foco en la educación. Nosotros venimos llevando una tarea integral, no solamente en lo pedagógico, sino también en lo edilicio y en la formación docente, para llevar a la educación de vanguardia, que es lo que necesitan la provincia y el país.
—En el acto de entrega de los Sellos de Compromiso con la Alfabetización, se mostró un video que hablaba sobre la necesidad de un Estado presente para mejorar la educación. Pero también se destacó —y se premió— la participación de los privados. Entre el Estado presente y la participación de los privados hay siempre un equilibrio complejo. ¿Cómo se hace para no caerse de esa cuerda?
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—En primer lugar, quiero decir que estaba el gobernador, el vicegobernador, los ministros, diputados provinciales, todos los actores importantes que tienen que defender la educación. Eso habla de la importancia que le da este Gobierno a la educación. Específicamente, la alianza público-privada tiene una cuestión de confianza. Eso es lo que hemos mostrado: que el dinero que ellos aportan se invierte en cada niño, en cada libro, en cada maestra, en cada docente, en cada formación. Yo también les dije, cuando hablé de talento, que ellos van a necesitar en sus empresas a quienes se están formando hoy en nuestras aulas. La calidad educativa la construimos con todo lo que venimos haciendo: desde la infraestructura hasta apoyar al docente con un buen sueldo. Integralmente. Es la forma en que hemos encontrado de trabajar mejor.
—¿Cómo es el trabajo de formación docente?
—Ha sido procesual y en escala. Los docentes de nivel inicial se han podido capacitar con Celia Rosemberg. Se han hecho encuentros muy valiosos y enriquecedores. En el nivel primario estuvieron con Marina Ferroni. En el caso de los secundarios, el 98% de los docentes recomienda el plan. Nos pasa que algunos vienen a preguntarnos: “¿Cuándo me toca entrar?”.
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—¿Las capacitaciones dan puntaje?
—Sí. Los ateneos también. Algunos ateneos son pagos. Se hacen los sábados, en una sede que, generalmente, es la Escuela Normal Sarmiento, la escuela más grande que tenemos.
—¿Cómo abordan el ausentismo y el abandono escolar? Una de las medidas fue el boleto estudiantil gratuito, que no es poco. Pero, además de eso: ¿tienen alertas tempranas para evitar el abandono?
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—Hemos trabajado en algo inédito, que es formar a los secretarios y preceptores en cada escuela. Ellos son quienes, de primera mano, ven si los chicos faltan y cuántas veces por semana. A través de la inteligencia artificial eso nos va indicando si esos chicos van al fracaso escolar. En la primaria el ausentismo es menor porque en la mayoría de los casos los padres pueden llevar a los chicos a la escuela. Tenemos una plataforma que se llama EDUGE (Ecosistema Digital Unificado de Gestión Educativa) que muestra las inasistencias. Con eso podemos alertar de manera temprana, no solamente a los gabinetes interdisciplinarios que trabajan con nosotros, sino también a la familia. Intentamos que la relación escuela-familia sea fluida.
—La matriz económica de San Juan está siendo transformada por la minería. Tengo dos preguntas al respecto. La primera es cómo se trabaja con las prácticas profesionalizantes de las escuelas técnicas en ese ambiente.
—Nosotros tenemos dos escuelas técnicas y catorce agrotécnicas en todo el territorio sanjuanino. De los diecinueve departamentos que tiene San Juan, seis son mineros. En Calingasta está la única escuela minera del país. Ahí estamos intentando acompañar, desde el Ministerio de Educación y también del Ministerio de Minería, con aulas híbridas. Nosotros ponemos la escuela, Minería pone los fondos y la Universidad de San Juan pone las tecnicaturas que tienen que ver con la exploración minera y la actividad relacionada, para capacitar a la gente de la zona. Estamos trabajando también en las aulas móviles, las ATM, a través del INET. Esas aulas están equipadas con distintos oficios que también van a ser requeridos para la minería. El gobernador, el doctor Marcelo Orrego, me ha pedido que trabaje fuertemente en el San Juan que viene. Vamos a necesitar muchos oficios, muchos técnicos para la minería. Ese es el trabajo que venimos haciendo conjuntamente con los Centros de Formación Profesional.
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—¿Qué piden las mineras?
—Nos piden técnicos. Oficio calificado que tenga que ver con la soldadura, con cómo arreglar un “fuera de ruta”, que es como se llaman los camiones que están ahí. También, por supuesto, que sepan hablar inglés. Hay mucha gente que viene —generalmente los gerentes— que necesita que se los traduzca. Necesitamos operarios, gente calificada y con certificados. San Juan está en la coyuntura, está en el cambio que necesitamos. Tenemos que hacerlo ahora porque, si bien la minería va a estar en tres o cuatro años más, ya tenemos que ir formando a nuestros estudiantes. Nosotros tenemos una gran cantidad de estudiantes que no siguen una carrera terciaria ni universitaria. Tenemos que capacitarlos en oficios a través de los centros de formación profesional.
—¿Tienen acuerdos de capacitación o de formación con Mendoza, con San Luis, con las provincias de la cordillera?
—Tenemos un trabajo regional importante con San Luis y Mendoza. Con los ministros trabajamos mucho en aquellos proyectos que involucran a gente con movilidad entre las provincias. Nos visitamos siempre, los ministros. San Luis está a casi tres horas; Mendoza a dos. Son provincias que van a tener mucha injerencia en lo que tenga que ver con la minería.
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—Si tomo la frase del gobernador: “La educación es el futuro de San Juan”, ¿cuáles son los futuros desafíos de la educación?
—Preparar a nuestros chicos en habilidades. Por eso hablo mucho de lo socioemocional: son esas habilidades que, por ahí, no estamos desarrollando en las escuelas. Tienen que ver con lo emocional, con poder adaptarse, con el umbral de frustración, con la resiliencia para manejar un equipo de trabajo. La tecnología nos interpela y sabemos muy bien que ya está, pero también tenemos que capacitar a nuestros estudiantes en cómo usarla. No es simplemente darles un dispositivo. El gran desafío de la educación es dotar a nuestros estudiantes para la vida futura: para que tengan sus proyectos de vida y que puedan resolverse felizmente en ella.