Miguel Acevedo (Nicolás Stulberg)
Miguel Acevedo (Nicolás Stulberg)

Miguel Acevedo, el presidente de la Unión Industrial Argentina, aseguró este martes, en diálogo con Infobae, que aún no está confirmada la presencia de la entidad en un documento crítico hacia la política económica de Mauricio Macri, que están consensuando la Iglesia, la CGT y otros movimientos sociales.

Tampoco lo descartó: "Lo bueno es el diálogo que estamos teniendo con las organizaciones sociales, charlar y sacarnos pre-conceptos desde ambas partes". Acevedo tiene mandato por parte de los integrantes de la UIA para seguir negociando y hay muchas chances de que sean parte del texto comunicado. Pero depende del tono final: se definirá en los próximos días.

"Tuve varias reuniones, pero aún no tengo nada como para ir a firmar el jueves. E, institucionalmente, aún no tengo el okey de la entidad", aseveró el dirigente empresarial.

No vemos reactivación. Sería mucho voluntarismo pensar que en seis meses va a estar todo bien. ¿Por qué lo haríamos?

Hoy fue la habitual reunión mensual de la UIA a la que acuden todos los integrantes del interior del país. Además del documento de la Iglesia se habló de los 35 puntos que desde la entidad privada presentaron al Gobierno sobre la situación de las pymes y que compila un conjunto de aportes para dinamizar la producción. "Las iniciativas se articulan alrededor de seis ejes: ley PyME, política tributaria, herramientas de financiamiento, internacionalización y exportaciones, potenciación del mercado interno y costo energético", según la entidad.

– En términos generales, ¿está de acuerdo con el espíritu de lo que sería el texto de la Iglesia, por lo menos lo que se sabe hasta ahora?

– Se está convocando a discutir un texto. No se está firmando nada aún. Queremos seguir dialogando, pero no vamos a firmar nada por ahora, duro o no duro. Es pronto y, además, necesito el mandato para firmar un documento político, si se quiere.

Macri, en septiembre, en la Conferencia anual de la UIA
Macri, en septiembre, en la Conferencia anual de la UIA

– ¿Lo firmaría?

No nos vamos a meter en política partidaria, ni nada de eso. Pero no tiene que ser mal visto que los empresarios dialoguen con todos sectores. Eso no significa tomar posturas o hacer partidismo. Es la maldita brecha: según lo que se diga, uno está de un lado o del otro. Se tiene que poder criticar.

– ¿Creen que el Gobierno los va a tildar de "partidistas" si lo firman?

– Hoy, firmar cualquier cosa es estar en contra o a favor de algo. No tendría que pasar.

– ¿Está enojada la UIA con el Gobierno?

– Saquemos este documento de lado, hace mucho ruido. Presido la UIA y hablo por lo que veo. Y hoy veo mucha preocupación en todas las pymes. Estuve en Rafaela, Santa fe, Córdoba, se ve en todos lados. También en Tucumán, San Juan y Mendoza. La preocupación es grande y hay incertidumbre por cómo va a seguir todo, y no es exclusivamente un tema de tasas. Hay un mercado interno que está frenado y eso repercute en la ventas y las finanzas de las empresas. No vemos reactivación. Sería mucho voluntarismo pensar que en seis meses va a estar todo bien. ¿Por qué lo haríamos? No estar de acuerdo con algunas medidas o estar desencantados por algo no significa hacer un partido político o una oposición. Es decir lo que está pasando.

Es la maldita brecha: según lo que se diga, uno está de un lado o del otro. Se tiene que poder criticar

– ¿Por dónde pasan los principales reclamos?

– Por el impacto de la recesión y la falta de ventas. Estamos con tasas muy altas, tremendas, y con la cadena de pagos muy estresada.

– ¿Habló con el Gobierno esta semana?

– La semana pasada, esta no. Quizás nos encontremos. Hoy no estuve en la reunión de exportaciones, sí participaron algunos vicepresidentes de la entidad. Supongo que en algunos días me encontraré con Dante Sica. Ahí el diálogo pasará por los 35 puntos que presentamos.

No tiene que ser mal visto que los empresarios estén dialogando con todos sectores. Eso no quiere decir tomar posturas o hacer partidismo

– ¿Cómo ven el año que viene?

No soy muy positivo con el año que viene. Es un año electoral y esperemos que algo ayude la cosecha y Brasil, pero todo lo que es industria y valor agregado no está con buenas perspectivas.

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