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El escándalo financiero de Mark Walter salpica a la leyenda de la NBA, Earvin “Magic” Johnson

Un informe periodístico reveló acuerdos ocultos entre el magnate dueño de los Dodgers y la exestrella de los Lakers tras la compra de la franquicia en 2012. La trama, que involucra a financistas argentinos, también puso bajo la lupa al FBI

Mark Walter y Earvin "Magic" Johnson, junto al jugador Teoscar Hernández, durante el acto de reconocimiento a los Dodgers de Los Ángeles por su título en la Serie Mundial (Gary A. Vasquez-Imagn Images)

El periodista estadounidense Pablo Torre destapó una serie de acuerdos ocultos entre el magnate Mark Walter, dueño de los Dodgers de Los Ángeles, y la leyenda de la NBA Earvin “Magic” Johnson, que según el informe habrían sido realizados sin la declaración reglamentaria exigida por la ley estadounidense. La trama financiera, que ya tiene ramificaciones en Argentina a través de operadores locales vinculados a las aseguradoras del magnate, también generó una investigación del FBI por posibles irregularidades impositivas.

Torre acusó a Walter de compensar a Magic Johnson de forma encubierta

La denuncia tomó estado público el viernes a través de un episodio del programa Pablo Torre Finds Out. Según el informe, Walter habría estructurado un pago encubierto a favor de Johnson en 2015, cuando le vendió la aseguradora EquiTrust por 350 millones de dólares, una operación que convirtió a la exestrella de los Lakers en multimillonario. Torre sostuvo que esa transacción constituyó una compensación por el respaldo que Johnson brindó al grupo de Walter durante la disputa por la compra de los Dodgers en 2012, y que debió haberse declarado públicamente como una transacción entre partes relacionadas.

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Para entender el peso de esa acusación, es necesario remontarse a la puja por la franquicia. En 2012, Walter encabezó uno de los múltiples grupos interesados en adquirir los Dodgers. En un primer momento, las ofertas rondaban los 1.500 millones de dólares. Pero el grupo de Walter —con Magic Johnson como figura visible y promotor de la oferta— volvió con una propuesta de 2.150 millones de dólares, un monto que pulverizó el récord histórico de valuación de una franquicia de las Grandes Ligas (MLB) y les permitió quedarse con el equipo.

Red de sociedades

La compra no se financió de manera convencional. Walter y su grupo crearon una nueva sociedad de responsabilidad limitada llamada American Media Productions, cuyo único activo conocido fue SportsNet LA, el canal de televisión de los Dodgers. Ese canal firmó un contrato de derechos de transmisión con el propio equipo por 8.000 millones de dólares, con vigencia entre 2014 y 2038. El acuerdo contó con el respaldo de Time Warner Cable, que se comprometió a financiar la diferencia si SportsNet LA no lograba reunir los fondos.

Mark Walter, CEO de Guggenheim Partners y propietario de los Dodgers de Los Ángeles, en el centro de una investigación del FBI por presuntas irregularidades financieras vinculadas a sus aseguradoras (Kirby Lee-Imagn Images)

La magnitud del contrato generó problemas desde el principio: SportsNet LA y Time Warner Cable intentaron cobrar a las demás empresas de cable una tarifa más alta para incluir el canal en sus grillas, pero esas compañías se negaron. El resultado fue que la mayoría de los hogares de Los Ángeles no pudo ver los partidos de los Dodgers durante años. Sin embargo, lejos de derrumbarse, la estructura financiera se sostuvo en parte gracias a préstamos provenientes de aseguradoras vinculadas al propio Walter.

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Esa es la clave de la investigación del FBI: las aseguradoras —Delaware Life, Clear Spring y EquiTrust, todas bajo órbita de Walter— invirtieron fondos de sus asegurados en empresas afiliadas al magnate. La ley estadounidense exige que ese tipo de vínculos entre partes relacionadas sea declarado expresamente. Según Torre, eso no ocurrió.

El FBI investiga al dueño de los Dodgers

Torre afirmó en una aparición en el programa televisivo Money Power Politics de MSNOW que Walter es objeto de una investigación del FBI relacionada con esas inversiones presuntamente no declaradas, situación que podría exponerlo a cargos de fraude fiscal. “Mark Walter, su socio comercial, le vendió una de estas compañías de seguros. Eso lo convirtió en multimillonario en el proceso”, dijo Torre. Y agregó: “Juntos lograron comprar y financiar a los Dodgers utilizando, en la práctica, la ley de la transitividad a través de lo que implica pedir dinero prestado: los ahorros de los padres y abuelos de Estados Unidos que no se dieron cuenta de que esto estaba sucediendo”.

Para Torre, el problema no radica en que las aseguradoras inviertan —es una práctica habitual y legal—, sino en que lo hagan en activos vinculados al mismo propietario sin la debida transparencia. “Esto estaría bien si se revelara como una transacción entre partes relacionadas”, sostuvo. “Revelen la información y díganmos la verdad, porque no se trata solo de su dinero; resulta que él está pidiendo préstamos a costa del nuestro”, afirmó.

Walter rechazó cualquier irregularidad. A través de su empresa TWG Global, señaló que la adquisición de los Dodgers cumplió con todas las normas y reglamentos de las Grandes Ligas, y aseguró que una investigación independiente realizada por un estudio de abogados externo no encontró irregularidades en la operación.

El FBI investiga a Walter por presuntas irregularidades en inversiones no declaradas entre sus empresas afiliadas y las aseguradoras bajo su control, en una trama que involucra préstamos por 6.500 millones de dólares y la participación de financistas argentinos (Reuters)

La sanción histórica a los Clippers de Ballmer

La denuncia de Torre sobre Walter no llegó en el vacío. Un año antes, el mismo periodista publicó una investigación en la que acusó a los Clippers de Los Ángeles y a su propietario, Steve Ballmer, de haber eludido las reglas del tope salarial de la NBA mediante acuerdos comerciales vinculados al alero Kawhi Leonard. Esa investigación derivó esta semana en una de las sanciones más severas de la historia de la liga: una multa de 30 millones de dólares, la pérdida de cinco selecciones de primera ronda del draft y una suspensión de un año para Ballmer. Los Clippers anunciaron que impugnarán las sanciones, en una disputa que previsiblemente derivará en acciones legales contra la NBA.

Además de los Dodgers, Walter posee participaciones en una sociedad de cartera que controla al Chelsea de la Premier League inglesa, al Estrasburgo francés, al equipo Cadillac de Fórmula 1, a una liga profesional femenina de hockey sobre hielo y a las Los Angeles Sparks de la WNBA.

La conexión argentina: ABS Capco, los hermanos Ball y préstamos millonarios de EquiTrust

La trama financiera tiene un capítulo argentino. En el centro de esa ramificación aparece ABS Capital Company LLC (ABS Capco), una firma fundada por exejecutivos argentinos de Guggenheim Partners, la gestora de inversiones que Walter dirige como CEO. Según el Wall Street Journal, la aseguradora EquiTrust —la misma que Walter le vendió a Magic Johnson en 2015— le prestó 500 millones de dólares a diez compañías constituidas por el argentino Federico Hermida, directivo de ABS Capco. Esos movimientos forman parte de la red de préstamos bajo sospecha que, en total, suma 6.500 millones de dólares y que es objeto de análisis por parte de reguladores en Estados Unidos, Europa y América Latina.

Otros dos argentinos con vínculos en la causa son los hermanos Juan y Diego Ball, quienes trabajaron en Guggenheim Partners y están vinculados a ABS Capco. Juan Ball se desempeña como co-chairman de la firma desde 2015 y tiene un perfil financiero de alta gama: pasó por Guggenheim Partners Latin America, Guggenheim Investment Advisors Suisse, Lehman Brothers, Bear Stearns y Santander. Es, además, miembro del board de la Fundación MALBA y de la Fundación de la Universidad de San Andrés, y fue accionista de la aerolínea Flybondi. Es uno de los socios de The Colette Group, empresa detrás del edificio de lujo Colette en Punta del Este.

Las transferencias detectadas en la causa incluyeron movimientos entre bancos de Estados Unidos, Europa y Argentina. Los reguladores buscan establecer el origen de los fondos, su destino final y la eventual existencia de garantías o activos respaldatorios. La investigación permanece abierta.

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