El miércoles 2 de septiembre, unos 200 industriales se congregarán en la planta del laboratorio Elea Phoenix, en la localidad bonaerense de Malvinas Argentinas, para conmemorar el Día de la Industria. En un contexto, de caída de 2,2% en el primer semestre -aún se encuentra casi 14% por debajo del máximo alcanzado a fines de 2017- y pérdida de 52.000 empleos directos en el último año, buscarán exponer cambios al Gobierno.
La presencia oficial será escasa. La primera y única vez que el presidente Javier Milei asistió a un evento de la entidad fue en 2024 y coincidió justamente en el Día de la Industria de ese año. Y la experiencia no fue positiva: trató a los industriales de “prebendarios” y “adictos al Estado”, entre otras calificaciones, lo que generó un muy mal clima dentro de la institución fabril. De hecho, tan mal cayó el mensaje del Gobierno que la relación se resquebrajó antes de que comience a construirse, y eso hizo que no fuera ningún funcionario a la Conferencia Industrial unos meses más tarde.
Como el año pasado, en Córdoba, participó Guillermo Francos, -entonces jefe de Gabinete-, le tocará el turno a Diego Santilli, quien ya confirmó a la cúpula de la entidad que estará presente. El ministro de Economía, Luis Caputo, quien disparó recientemente una frase que generó revuelo -al tratar de “tarados a todos los que hablan de industria”- tampoco asistirá. De su equipo, sí irá Pablo Lavigne, el secretario coordinador productivo y con quien más vínculo directo tienen los empresarios. La cita está prevista para las 10.30.
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El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, no fue invitado -primera vez que no se convoca a la máxima autoridad de la jurisdicción donde se está realizando el evento-, pero el mandatario tendrá su propio festejo. Será horas más tarde, a las 15, en el Parque Industrial Pitam, de Morón. “Hay otro camino. Con industria, hay futuro”, dice el slogan de la invitación.
El rol de las manufacturas
“Va a ser una oportunidad para hablar sobre el rol de la industria, tanto de cara a los socios como al Gobierno, y sobre lo que significa la industria para el desarrollo de un país. En ese marco, también se va a plantear cuál es la situación actual del sector, haciendo especial hincapié en las razones por las cuales estamos atravesando los problemas que tenemos. La idea es reconocer todas las distorsiones que arrastramos y que todavía no logramos resolver”, dijeron desde la Unión Industrial Argentina (UIA).
Va a ser una oportunidad para hablar sobre el rol de la industria, tanto de cara a los socios como al Gobierno, y sobre lo que significa la industria para el desarrollo de un país (UIA)
Desde la entidad precisaron que muchas de esas cuestiones no dependen de la industria, sino que la gran mayoría está relacionada con decisiones de política pública. Por eso, “otro de los puntos centrales será qué necesitamos para poder transformarnos y competir efectivamente”, añadieron.
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El discurso del presidente de la UIA, Martín Rappallini, girará en torno a esos ejes. Si bien gran parte del sector industrial valora los avances en materia de normalización macroeconómica, baja de la inflación, control del gasto público y de la emisión monetaria, y fin del cepo para importar, entre otras medidas, la transición hacia una etapa de crecimiento está costando más de lo deseado y esperado, con niveles de actividad que no terminan de arrancar.
A eso se le suma una apertura total de las importaciones que vuelve más complejo el contexto para los empresarios. Pero la poca demanda es hoy lo que más los afecta. Y lo que observan es que el equipo económico no tiene intenciones de torcer un poco el rumbo, por lo que nadie observa un cambio de tendencia en el corto plazo.
“El planteo es que tenés que ayudar a una parte de la economía que es muy importante porque las cosas funcionan sistémicamente. Cuando se cae la industria, se empieza a caer todo”, disparó un importante referente industrial, y agregó: “Hay sectores que han financiado la reconversión. Pero estamos teniendo un impacto mucho más grande del esperado. Entre 1991 y 1995 la economía crecía. Ahora tenemos caída de actividad, apertura y baja de precios”.
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En la entidad resaltan que entre diciembre de 2023 -cuando Milei asumió el Gobierno- y julio, mientras que los precios de los productos manufacturados (IPIM) subieron 148,1%, la inflación general fue de 241,8% y la de los servicios, 415,2 por ciento.
El pedido de cambios
El discurso de Rappallini estará focalizado entonces en la situación de la industria hoy y lo que necesita para poder ser competitiva y salir adelante. Uno de los reclamos que seguramente no faltará es la cuestión impositiva, que el Gobierno viene prometiendo desde que llegó y no avanzó lo suficiente.
Los pasillos del evento seguramente estarán colmados de caras largas y preocupación. Hoy la gran mayoría de los sectores industriales trabaja a muy baja capacidad y los ajustes son permanentes. Están mal hasta los rubros que podrían traccionar de la mano de la energía y la minería, pero la competencia de los productos importados los vuelve vulnerables.
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“Se siguen consolidando dos argentinas económicas: la industria junto con la construcción, el comercio y parte de los servicios forman parte de la economía que se contrae. La industria metalúrgica vinculada a recursos naturales continúa en caída: en el acumulado a junio los proveedores de petróleo y gas (-5,3%), minería (-4,6%), y agro (-3,7%), y no se visualiza una mejora para el segundo semestre del año”, destacó Diego Coatz, economista y ex director ejecutivo de la UIA, en su último informe de actividad.
Se siguen consolidando dos argentinas económicas: la industria junto con la construcción, el comercio y parte de los servicios forman parte de la economía que se contrae (Coatz)
Además, remarcó que el bajo nivel de actividad se traslada al empleo: “la industria perdió 52.000 empleos en un año y 91.000 si se suman los indirectos”. “Mantenemos la proyección de una reducción de 105 mil puestos totales para lo que resta del año”, añadió.
En este contexto, el pedido de cambios al Gobierno es casi unánime entre los industriales. “Muchos apoyan el rumbo y creen que el sector privado tiene que ser el que sostiene el país, pero la mayoría entiende que hay que hacer cambios”, dijo un alto ejecutivo de la UIA. Falta un año para las elecciones, pero el malestar con Milei es generalizado entre los industriales.
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