Un gigante de Wall Street ve más inflación de la esperada en Argentina: cómo va a invertir para aprovecharla

El banco estadounidense modificó su estrategia y giró hacia instrumentos que ajustan por el índice de precios, desplazando sus posiciones en deuda nominal

Bank of America reconfiguró su cartera en Argentina y optó por el Boncer 2027, un bono atado a la inflación (Bloomberg)

Luego de varios meses de especulación sobre la evolución macroeconómica argentina, Bank of America modificó su estrategia en el mercado argentino y comenzó a privilegiar instrumentos indexados por inflación. El banco inició compras de Boncer 2027, un bono que ajusta su capital por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), con la expectativa de que la inflación en Argentina permanezca elevada durante un período más extenso al estimado previamente. Este cambio de rumbo desplazó posiciones anteriores en deuda nominal, como el Bonte 2030, que el banco cerró en la misma revisión de portafolio.

La entidad estadounidense adquirió el Boncer 2027 a un valor de 212 pesos por cada 100 de valor nominal, lo que representa un rendimiento real del 9,6% tomando como referencia un tipo de cambio contado de 1.430 pesos por dólar. El equipo de análisis de Bank of America observó que los bonos CER mostraron un desempeño por debajo del esperado en el último mes, pero el rendimiento real de estos activos trepó del 6,5% al 9,6%. La entidad consideró que esta suba refleja tanto factores estacionales como técnicos y que el freno en la desinflación será temporal, aunque persistirá en los próximos meses.

“La acumulación de reservas frena la desinflación, pero no la descarrila”, consideraron los analistas del banco.

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El informe de Bank of America identificó riesgos relevantes para esta estrategia: una depreciación fuerte del peso, demoras en reformas laborales y un aumento de la aversión al riesgo a nivel global. Según el banco, Argentina atraviesa un proceso de transformación estructural que favorece un tipo de cambio real más resistente y estable en comparación con ciclos anteriores. Por este motivo, la exposición a títulos ajustados por inflación sin cobertura cambiaria aparece como una alternativa relevante en el actual contexto.

El banco estadounidense ajustó su previsión de inflación para 2026 y la elevó a 20% anual (NA)

La entidad también analizó la política oficial de acumulación de reservas mediante intervenciones en el mercado de cambios. Desde la perspectiva del banco, esta decisión ralentiza el descenso de la inflación, aunque no la frustra, y se vincula con la búsqueda de un saldo positivo en la balanza comercial, que incluye tanto bienes como servicios. El informe sostiene que esta dinámica ayuda a consolidar un tipo de cambio real más fuerte y estable.

En materia de proyecciones, Bank of America revisó su previsión de inflación para 2026 y la ubicó en 20% anual, cuatro puntos por encima del cálculo previo. El banco atribuyó este ajuste a la mayor prioridad que el Banco Central da a la acumulación de reservas, lo que podría extender el proceso de desinflación. A pesar de esta corrección, la entidad mantuvo la expectativa de que la actual administración sostenga la tendencia descendente de la suba de precios durante 2026.

El análisis incluyó una evaluación del comportamiento de los bonos nominales en pesos. Bank of America determinó que estos activos agotaron buena parte de su potencial de suba y que los instrumentos ajustados por inflación ofrecen mejores condiciones en el escenario actual. El informe subrayó que los bonos CER quedaron rezagados en comparación con los títulos nominales en el último mes, lo que comprime el “breakeven” inflacionario a la zona del 14%. El banco interpretó que este movimiento ya se incorporó en los precios del mercado, generando una oportunidad para capturar tasas reales elevadas, aunque transitorias.

Entre las causas de la suba de las tasas reales, el informe del banco estadounidense apuntó a la mayor demanda de dinero entre diciembre y febrero, la baja liquidez del Tesoro y la necesidad de renovar vencimientos en un entorno de pagos externos significativos. El banco aclaró que el aumento de las tasas reales no deriva de un deterioro del programa económico oficial, sino de factores estacionales y condiciones puntuales del mercado.

En la dimensión macroeconómica, Bank of America mantuvo una visión de base positiva sobre la economía argentina, aunque introdujo cambios en sus pronósticos para 2026. El banco consideró que la administración vigente continúa priorizando la acumulación de reservas y la estabilidad cambiaria, a pesar de un menor ritmo en la baja de la inflación.

Por otro lado, JP Morgan adoptó una estrategia diferente frente al mercado argentino de deuda en pesos. El banco estadounidense priorizó las emisiones a tasa fija de corto plazo, como las Lecap, por el atractivo de las tasas validadas tras el dato de inflación de diciembre. JP Morgan consideró que el carry trade resulta interesante siempre que el dólar conserve su estabilidad, mientras que Bank of America se inclinó por instrumentos indexados al CER con la expectativa de una inflación más persistente.

El informe de JP Morgan también señaló que la deuda local argentina todavía no reúne los requisitos para integrar los grandes índices de mercados emergentes, lo que limita el acceso de inversores internacionales al mercado en pesos.

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