Vence a partir de la próxima semana una montaña de plazos fijos UVA que podría ponerle límite a la caída del dólar

Es el único instrumento que salvó a inversores y ahorristas de la fuerte licuación de pesos y generó una fuerte ganancias en moneda dura. Se prevé una dolarización de parte de esas colocaciones.

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Foto de archivo. Un billete de mil pesos argentinos se encuentra encima de varios billetes de cien dólares estadounidenses en esta ilustración. Oct 17, 2022. REUTERS/Agustin Marcarian/Ilustración

La fuerte baja del dólar no deja de sorprender a los expertos del mercado -que hace un mes preveían un rebote la brecha cambiaria- y, por supuesto, a los pequeños y medianos ahorristas. La pregunta que se hacen todos ellos, inversores sofisticados y no tanto, es hasta cuándo serán sostenibles los valores que se registran por estos días al cierre de cada rueda. Para responder esa pregunta, resulta imprescindible identificar una nueva fuente de presión sobre los precios, es decir, un factor que estimule la demanda hoy planchada de la divisa.

En ese frente operan tanto el ancla fiscal como el apretón monetario, además de las restricciones que todavía rigen para el acceso al dólar financiero y al oficial al mismo tiempo. Sin embargo, asoma un nuevo elemento en el horizonte, capaz de producir un rebote en la brecha cambiaria. A partir de la semana próxima e intensificándose hacia fin de mes, comenzarán a operar los vencimientos de los plazos fijos UVA, instrumento que registró un saltó al tope de las preferencias de los ahorristas en diciembre al erigirse como el único instrumento eficiente para ganarle a la inflación tras la decisión del Banco Central de ubicar la tasa de política monetaria, y con ello el rendimiento de los depósitos a plazo fijo tradicionales, en un cómodo terreno negativo.

Las colocaciones bancarias a 90 días que ajustan por inflación, entonces, anotaron un notable incremento de volumen y totalizan hoy $417.000 millones. La cifra no es desestabilizante pero puede alimentar una nueva suba del dólar o, como mínimo, poner un claro freno a la caída.

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“¿Adónde irán los pesos de los plazos fijos UVA en marzo?”, se preguntó el economista Amílcar Collante. La contestación es por demás previsible: muchos de ellos podrían pasarse al dólar ya que la ganancia en dólares es más que interesante. Alcanza con reseñar que el billete informal cerró hoy al mismo precio nominal que el 15 de diciembre: $990. Sin embargo, mucha inflación corrió bajo el puente.

Así, un plazo fijo de $1.000.000, que en diciembre equivalía a USD 1.010, tras el ajuste por inflación estimado en 80% para el período mediados de diciembre a mediados de marzo, alcanzará los $1.800.000, equivalente a USD 1.818, es decir, una ganancia superior a los USD 800, A raíz de ese previsible atractivo es que el Banco Central decidió extender el plazo mínimo de colocación de los plazos fijos UVA a seis meses en lugar del trimestre previsto hasta fin del año pasado. La medida, junto con la expectativa de una desaceleración de la inflación, puso freno al crecimiento de este instrumento.

“Se frenó desde fin de 2023 la constitución de nuevos PF UVA. El stock crece por el devengamiento de la tasa de inflación. La mayor parte de los PF UVA actuales se constituyeron en la segunda quincena de diciembre. El plazo mínimo en ese momento eran 90 días”, describieron desde Aurum Valores donde detallaron que para “eficientizar” la inflación esperada, la mayor parte de esas colocaciones vencen entre fines de marzo y mediados de abril, con lo que capturarán la inflación de diciembre, enero y febrero.”Riesgo de demanda potencial de dólares libres que podría explicar la escasa demanda de hoy por ese efecto sustitución del pasado decidido por los ahorristas para ganar el carry”, advirtió. En otras palabras, la poca demanda de dólares de hoy puede ser la demanda aumentada de mañana.

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Sin embargo, el riesgo es bajo. Por un lado, los vencimientos coincidirán con el inicio de la temporada alta de ingreso de divisas, lo que apaciguará aún más cualquier tensión que amenace con surgir en el plano cambiario. Por otra parte, muchos de los pesos hoy inmovilizados en ese instrumento tal vez opten por volcarse al plazo fijo tradicional. La baja de la inflación esperada para marzo y abril hacia adelante estimula esa opción en un contexto de dólar calmo y una tasa de interés que pasaría a terreno positivo si, finalmente, la inflación baja a un dígito antes de junio. Eso siempre y cuando el Central no decida una nueva reducción de los tipos de interés que, por ahora, parece descartar.

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