Los analistas estiman que las segmentación ayudará a la meta fiscal con el FMI, pero aseguran que el gasto en subsidios todavía es alto

La cuenta presupuestaria finalizaría este año en torno de los USD 12.000 millones. Casi toda la reducción del déficit acordado con el Fondo para 2023 podría provenir del nuevo esquema tarifario

La secretaria de Energía Flavia Royón durante la conferencia de prensa para anunciar el nuevo esquema de subsidios al consumo de gas y 
electricidad y agua. Foto NA: MARCELO CAPECE
La secretaria de Energía Flavia Royón durante la conferencia de prensa para anunciar el nuevo esquema de subsidios al consumo de gas y electricidad y agua. Foto NA: MARCELO CAPECE

El nuevo esquema de segmentación de subsidios con topes al consumo llegará en un momento del año que le quitará peso en el ahorro fiscal para lo que resta de 2022 pero implicará una tajada mayor para el año próximo, lo que podría ayudar a encaminar el cumplimiento de la meta fiscal con el FMI, según afirman los expertos, aunque el gasto del Estado nacional sobre subsidios, advierten, todavía es muy alto.

El Ministerio de Economía dio a conocer que espera para lo que resta del año un ahorro en términos de gasto en subsidios de $50.000 millones por el nuevo esquema que incluyen techo al consumo subvencionado. En términos anuales, en ese sentido, se trataría a valores actuales de $500.000 millones en 2023.

La Secretaría de Hacienda estableció a mediados de junio que para este año habría unos 1,62 billones de pesos para subsidios a la energía, según recopiló en un informe la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC). Este martes el Gobierno ratificó que mantendrá esas cifras como referencia, a las que habría que restarle el ahorro potencial.

El Ministerio de Economía dio a conocer que espera para lo que resta del año un ahorro en términos de gasto en subsidios de $50.000 millones por el nuevo esquema

Llevado a una análisis en términos del PBI, el impacto no es menor en 2023. Según calculó el secretario de Hacienda Raúl Rigo, podría implicar hasta un 0,5% del PBI. Considerando que la meta de déficit primario (que este año debería terminar a priori en 2,5% del PBI) sería de 1,9% en 2023, casi todo el ajuste del gasto que debería hacer el sector público en 2023 según la hoja de ruta planteada con el FMI estará recostado sobre el nuevo esquema de subsidios.

Según estimó el economista del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz, Nicolás Pertierra, “los subsidios fueron de $925.174 millones los primeros siete meses, con los datos hasta el 31 de julio. Para todo 2022 estimamos 1,8 billones de pesos, así que esto tampoco mueve mucho el número final”, consideró en diálogo con Infobae.

Sergio Massa busca una señal fiscal para cumplir la meta con el FMI. REUTERS/Matias Baglietto
Sergio Massa busca una señal fiscal para cumplir la meta con el FMI. REUTERS/Matias Baglietto

Si cierra en ese número serían 2,2% del PBI. Los subsidios no terminarían siendo tan altos en porcentaje del PBI este año por el efecto de la inflación en el PBI nominal, sobre todo cuando gran parte de los subsidios los tuviste a principio del año”, agregó.

Para Emilio Apud, ex secretario de Energía, “lo que se conoció permite decir que va a ser un ajuste bastante escaso, en el mejor de los casos. Puede llegar a significar alrededor de 3.600 millones de dólares el año que viene si se actualiza por inflación”, comentó. En ese sentido, planteó que con estos números “se reduce el gasto en subsidios desde el 3% a 2,4 por ciento. Si pensamos que casi todo el déficit primario es 2,5% del PBI, casi todo se lo lleva el sector energético”, apuntó.

Según estimaciones privadas, este año el Gobierno terminaría con un gasto en subsidios de alrededor de 12.000 millones de dólares

“Hay que tener en cuenta que con toda esta actualización se reduce la cuenta de subsidios a 12.000 millones de dólares el año que viene, son unos 3.000 millones de dólares de ajuste este año“, consideró el ex funcionario.

Para Jorge Lapeña, otro ex secretario de Energía, el Gobierno deberá afinar los criterios para quienes necesiten o no los subsidios. “En principio tengo dudas sobre cómo fue la segmentación. El Gobierno parecería que cree que todos los que no han presentado solicitud es gente que repudia los subsidios, es una simplificacion peligrosa. Teniendo en cuenta que la propia estimación del Gobierno, que pensaba en un 10% de la población sin subsidios, ahora estamos hablando de un 30 por ciento”, planteó.

La población que necesita un subsidio es la que atraviesa la pobreza o indigencia. Para esto es necesario identificar al pobre, al indigente, ayudarlo y subsidiarlo. El resto tiene que pagar lo que consume”, mencionó.

El Gobierno presentó este martes el nuevo esquema de segmentación de subsidios (NA: MARCELO CAPECE)
El Gobierno presentó este martes el nuevo esquema de segmentación de subsidios (NA: MARCELO CAPECE)

De acuerdo a Claudio Caprarulo, economista de Analytica, el nuevo esquema es una señal ”importante pero fiscalmente este año va a tener bajo impacto”. “Massa ajustó fuerte la tasa, avanzó con la segmentación de tarifas y subió la tasa de devaluación. El Gobierno ya venía en esa dirección pero él lo profundizó la pregunta es si lo va a lograr sostener y seguir avanzando de forma que tenga impacto”, aseguró el economista.

Una estimación que había hecho antes del anuncio de este martes la consultora PxQ del ex viceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis mencionó cuál sería el ahorro potencial para el Estado con las tarifas de luz subsidiadas con tope.

En términos del PBI, los cálculos privados difieren: algunos creen que el gasto total estaría en torno del 2,2% y otros estiran esa cifra hasta 3 por ciento

“Tomando en cuenta que el 70% de los usuarios de energía eléctrica tienen un promedio de consumo mensual por debajo de esa cifra, pero que el restante 30% explica el 50% del total del consumo, el impacto del tope resulta significativo”, había planteado la consultora.

“La segmentación original (en referencia al modelo presentado por Martín Guzmán) implicaba una reducción de casi el 20% de los subsidios a la energía eléctrica del segmento residencial, unos USD 1.000 millones (sobre una base de subsidios a la energía totales de USD 15.500 millones)”, analizó PxQ.

“El tope de 400 kWh implica un ahorro adicional de USD 1.500 millones. Combinando la segmentación y el tope, el ahorro total para el caso de energía eléctrica ascendería a los USD 2.696 millones, que implican una baja de 17% de los subsidios totales a la energía, equivalente a un 0,5% del PBI”, estimó.

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