Asesor financiero, analista y socio de AdCap, Javier Timerman trabaja entre Nueva York y Buenos Aires y mira con la distancia suficiente pero también con el conocimiento cercano y crítico que tiene del Gobierno nacional y el equipo económico, cuál fue el resultado de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, qué lectura hace el mercado de ese acuerdo y de la naciente crisis política en el Frente de Todos y qué le falta a la economía argentina para poder retornar a los mercados de crédito.
En la tarde del miércoles, Timerman dialogó telefónicamente con Infobae y dio su parecer sobre el entendimiento entre el Poder Ejecutivo y el organismo financiero, al que consideró un paso positivo. Además, a contramano del pensamiento más extendido entre los inversores y analistas locales, cree que la renuncia de Máximo Kirchner en desacuerdo con el acuerdo con el Fondo no va a implicar un problema de gobernabilidad y que tampoco será una preocupación para el directorio del FMI.
-¿En términos generales, qué opinión tiene sobre el principio de acuerdo técnico que alcanzaron el Gobierno y el FMI?
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-Es un muy buen acuerdo para dos entidades como el Gobierno y el FMI que se tienen desconfianza. El Fondo cree que la Argentina es incapaz de hacer los ajustes que recomienda para este tipo de crisis por los incumplimientos del pasado. Y la Argentina cree que las recetas del FMI no funcionan. Se hizo un acuerdo que durante dos años y medio y en que se establecieron metas pero con libertad para que la Argentina pueda maniobrar para ir cumpliéndolas. El FMI se reserva el derecho de auditar esos objetivos y después se verá y se irá negociando en las revisiones las diferentes políticas y metas. Me parece una solución constructiva y, como dicen en Estados Unidos, open minded.
-¿Despeja la incertidumbre cambiaria y el riesgo de default para los próximos años?
-Con el tiempo sí a medida que se vayan cumpliendo (las políticas acordadas). Hay tres pilares, el déficit fiscal, el límite al financiamiento monetario y la necesidad de regular las tasas en pesos para que sean positivas. Esos son los lineamientos. A medida que el tiempo transcurra y el FMI vea que la Argentina cumple y que no hay excesos, los mercados van a acompañar porque dada la desconfianza los inversores quieren esperar y no se entusiasman con lo que pueda pasar. En Wall Street decimos que you buy the rumour and sell the fact, acá es buy the fact.
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-¿Qué lectura cree que hizo el mercado de todo este proceso y de la última crisis política por la renuncia de Máximo Kirchner?
-Es curioso porque el mercado durante mucho tiempo esperaba que el Gobierno tome una postura independiente del kirchnerismo. No juzgo si tiene que ser así pero se lo pedía a los interlocutores del Gobierno en las reuniones. Ahora, cuando parece decidido a tomar un rumbo diferente del kirchnerismo duro, el mercado sospecha que hay una crisis de gobernabilidad. Yo no lo veo así. El mercado y el Fondo quieren y pretenden que haya ciertas políticas consensuadas entre los diferentes grupos políticos. Cuando se toman decisiones que afectan mucho el futuro de un país, en situaciones con riesgo sistémico, los inversores buscan las coincidencias. En Estados Unidos lo vi con la crisis de las hipotecas, son esos eventos que marcan la vida de una persona. Mi padre me decía que para él había sido la Segunda Guerra Mundial, para otros será la crisis de 2001. En la Argentina el mercado espera lo mismo, si va a ocurrir no lo sé. La renuncia de Máximo Kirchner no debería ser un problema, los inversores quieren ver lo que termina pasando, cómo sigue, si se plantean políticas de Estado, cómo va a ser la negociación de la letra chica del acuerdo. En base a eso evaluarán el riesgo que hay para hacer sus inversiones.
-¿Puede tener algún impacto en la decisión del directorio esta crisis política?
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-Le preocupa más a los argentinos para la discusión mediática que al directorio del Fondo, que lo que ve es que dentro de la coalición hay gente que se opone al acuerdo y que decide dar un paso al costado, algo que me parece loable, un gesto de generosidad. Creo que los directores del Fondo Monetario lo van a ver así. Además renunció después del acuerdo y no antes para entorpecer la negociación, es decir dijo ‘yo no coincido pero dejo que hagan lo que tengan que hacer’. Es un signo de madurez, no lo ven así los argentinos pero el mercado tampoco convalida ese pesimismo. De hecho no se han movido los bonos ni hubo un efecto decepción en los mercados.
¿El FMI tuvo que “ceder” parte de sus pretensiones, como exigirle al país las clásicas reformas estructurales?
-No coincido con que el Fondo tuvo que ceder porque el anterior programa también se saltó las normas y siente culpa. No lo veo así. Esta administración del Fondo tiene una visión de que los países tienen más libertad y tienen otro margen mientras se cumplan los objetivos. Le deja a cada país que maneje su idiosincracia. Hay países en que las reformas son mas fáciles y otras más difíciles o que las soluciones fiscales son más sencillas. Se debe a eso, no a que siente culpa.
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-Hay un debate que atraviesa al Frente de Todos sobre si este acuerdo podría haber sido más ventajoso para el país o no, ¿cuál es su opinión?
-Hay algo que aprendí en los mercados: el factor tiempo tiene validez, es importante para todos. Hay que ser cuidadosos en cómo se usa el tiempo. ¿Puedo decir que un programa acordado antes hubiera sido mas positivo? Habría que evaluar si era menos ventajoso pero con más tiempo guardábamos más reservas, algo que no se pudo hacer. Cuando tenés un problema que puede transformar en crisis sistémica, lo mejor es adelantarse y buscar la solución lo antes posible.
-Algunas visiones internas del FdT marcan que por las características del acuerdo con el FMI, el oficialismo corre serio riesgo de perder las elecciones de 2023. ¿Lo ve así?
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-Soy de la visión de que los funcionarios tienen que hacer lo que está bien y lo que consideran lo mejor en el largo plazo y que los ciudadanos juzguen eso. No hacer especulación política. No especular como se hizo con el crédito de 2018 y no usarlo ahora políticamente. Creo que los argentinos van a ser lo suficientemente maduros para entender que es muy costoso estar en default con el Fondo. Tiene consecuencias que hay que pagar si estamos en una situación de debilidad como la que estamos. Necesitamos acordar y por eso acordamos con los bonistas privados y con el Fondo. Los resultados no se verán quizás en lo inmediato, pero depende de la clase política explicar, discutir y que los argentinos decidan su futuro.
-¿Qué le falta a la economía argentina para poder bajar sostenidamente el riesgo país y volver a los mercados?
-Una sola cosa: credibilidad. Lo que necesita la Argentina más que mejorar su déficit o cualquier mejora en variables macroeconómicas, son consensos políticos. Si lo que negoció el Gobierno es apoyado masivamente, si la discusión con la oposición pasa a ser sobre políticas de Estado, vamos a ver una mejora sustancial en la forma del mundo mira a la Argentina.
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