Cinco motivos que explican el derrumbe del dólar libre de esta semana

La divisa informal perdió 26 pesos, el 13,3% tras cinco caídas consecutivas. A $169 para la venta, la brecha cambiaria cayó a 116%, la más baja desde el 14 de octubre

El dólar libre mantiene una ganancia de 124% en 2020. (Reuters)

El dólar libre acusó una importante caída de 13,3% en la semana, unos 26 pesos, para terminar ofrecido a $169 para la venta. De esta forma, el billete informal retrocedió así a valores de mediados de octubre.

Cabe recordar que el pasado viernes 23 había anotado un máximo de $195 para la venta, con una brecha que orilló el 150 por ciento. Ahora, en el 115,8%, la brecha cambiaria con el oficial mayorista, que cerró a $78,32, es la menor desde el 14 de octubre.

¿Por qué bajó tanto el precio del dólar blue, cuando el panorama de la economía argentina no registró una mejora significativa? A grandes rasgos, pueden identificarse cinco motivos para esta dinámica de corto plazo.

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1) Caída de los dólares en la Bolsa. En este mercado formal, donde se negocian acciones y bonos que cotizan en simultáneo en pesos y en dólares, los tipos de cambio implícitos acusaron grandes bajas semanales, con la contribución de la venta de activos financieros efectuadas en el mercado secundario por organismos públicos que cuentan con estas tenencias en cartera.

Las ventas provocaron una caída en pesos de los precios de acciones y bonos. Al aplanar el dividendo, el cociente también cae: así los dólares contado con liquidación y MEP bajaron un 12%, a 143,83 y 150,19 pesos, respectivamente. Al bajar estas cotizaciones alternativas -y formales- para dolarizarse a través de la Bolsa, hacerlo mucho más caro en el mercado paralelo perdió incentivo y ayudó a la caída de este precio informal.

2) Colocaciones de deuda. La exitosa emisión de bonos por unos $255.000 millones que concretó el Tesoro esta semana retiró liquidez a otras operaciones financieras, incluida la demanda de dólares por fuera del cepo. Un 51% de lo captado se consiguió con la colocación de un bono dollar-linked, es decir en pesos atado a la devaluación oficial.

Por ambos motivos -gran cantidad de pesos retirados y la señal del Gobierno acerca de que se evitará una devaluación abrupta, para no pagar un costo tan alto por la deuda tomada-, los agentes de mercado recalcularon a la baja la cotizaciones de los dólares alternativos que estaban dispuestos a convalidar.

En el mismo sentido, la evidencia de que el déficit fiscal empezará a ser financiado con colocaciones del Tesoro, en lugar de depender de la emisión espuria del BCRA, contribuyó a atenuar la previsión de una liquidez de pesos descontrolada para los próximos meses.

3) Factor monetario. Claramente, el precio del dólar libre se encontraba en zona de “overshooting”, pues más allá de los débiles datos económicos y financieros, su precio había escalado muy por encima de la cantidad de pesos que circulan en la economía y, por ende, presionan en parte a la demanda informal.

La circulación monetaria aumentó en el último año un 82%, a parir del establecimiento del límite de USD 200 mensual para la demanda privada, el 28 de octubre de 2019. En el mismo lapso, el dólar blue escaló un 124%, tasa que todavía refleja un aumento exagerado, debido a la incertidumbre por el futuro de la economía, la falta de señales sobre un plan consistente y la expectativa de aceleración de la inflación en próximos meses. Hoy un dólar libre cercano a los $140 pesos estaría en convergencia con el aumento de la cantidad de pesos en circulación.

4) Intervenciones informales. Operadores advirtieron que en el mercado informal se observaron lotes de venta de unos USD 200.000, que se ofrecieron en tandas y fueron atribuidos a “manos amigas” o “fuego amigo”. En la jerga, la referencia de “manos amigas” se relaciona a empresas que acceden a dólar formal o tienen amplio stock de divisas, para revenderlo en el paralelo -incluso no se descarta un aval oficial a esta operatoria-, y así presionar a la baja de las cotizaciones.

Dado que se trata de un segmento que opera escasos montos, estas posturas fueron suficientes para forzar la baja del dólar blue en lo inmediato.

5) Maniobras del puré. Ante el comienzo de noviembre, cuando se renovará el cupo mensual de USD 200 para individuos, los cambistas de la plaza informal también prevén que aumentará la oferta de billetes a partir de la semana próxima, para efectuar las maniobras de “puré”, es decir, la reventa de dólares adquiridos en los bancos (hoy a un promedio de $138,36) en el segmento paralelo, donde se los toma a $164, con una ganancia inmediata de 5.100 pesos.

Las “cuevas” se anticipan a esa mayor oferta y también aprovechan para bajar el precio del dólar que toman de los ahorristas, para acumular stock con un menor costo.

Seguirá la tensión cambiaria

La reciente baja de los dólares que escapan al control de cambios puede considerarse una pausa, dentro de un recorrido que seguirá al alza por la serie de desequilibrios que acumula la economía -inflación reprimida por el congelamiento de tarifas, déficit fiscal- y por la salida de dólares de las reservas del BCRA, que debilita el sendero de alza gradual definido para el dólar oficial.

Para el analista y consultor financiero Salvador Di Stefano, “en el mes de enero se juega otro partido, la demanda de dinero se cae dramáticamente en dicho mes, por falta de actividad económica. Si bien será un verano distinto, el excedente de meses post fiestas de fin de año podría darle una gran volatilidad al tipo de cambio”.

“Todas las crisis monetarias y cambiarias de magnitud se dieron en Argentina en los meses de enero y febrero, cuando cae la demanda de pesos. En el año 2021 no será la excepción”, advirtió Di Stefano.

Leandro Romano, director de PwC Argentina, afirmó que “el problema acuciante que tiene la economía en el corto plazo es que sobran pesos en el agregado (monetario). Además del contexto de pandemia, Argentina viene desde 2018 en una caída de actividad económica, creciente desempleo que llegó al 13%, y problemas de estancamiento de productividad y exportaciones”.

“Las medidas de aislamiento y restricciones hicieron un efecto de shock en la oferta de la economía que también repercutieron en la demanda. Y se buscó evitar quiebras masivas de empresas y una interrupción en la cadena de pagos. Entonces hubo un fuerte aumento del gasto público de marzo para acá tuvo un aumento adicional de $700.000 millones, un 15% del gasto total corriente previsto, que se financió con emisión monetaria”, precisó Romano.

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