Argentina se apresta al segundo canje de deuda más grande de su historia, después del de 2005, por USD 81.800 millones.
Argentina se apresta al segundo canje de deuda más grande de su historia, después del de 2005, por USD 81.800 millones.

La economía argentina enfrenta el desafío de un duro frente financiero, en el peor de los contextos de inflación y recesión, agravada por las medidas de aislamiento social por el coronavirus.

Estas cuestiones convergen en los precios. Los bonos soberanos de referencia en dólares, cuyo desempeño en el mercado se juega con el resultado del canje, se recuperaron desde los mínimos de mediados de marzo, cuando la incertidumbre global desatada por el contagio de Covid-19 llevó a las paridades a la zona de 20 dólares, estimada como valor de default, y el riesgo país llegó a superar los 4.000 puntos básicos entre el 19 y el 30 de marzo.

En ese sentido, las actuales las paridades de los bonos llegan a la fecha límite del 22 de mayo en un rango de 27 a 48 dólares para las emisiones con ley argentina, y de 34 a 66 dólares para las emisiones con ley de Nueva York. En el transcurso de mayor los precios de los títulos en dólares recuperaron un 20 por ciento.

Estos precios están lejos del umbral de USD 55 que pretenden los acreedores, pero la instancia de negociación puede continuar incluso con el default activado. Diego Martínez Burzaco, director de MB Invesiones, explicó a Infobae que “los precios de los bonos están diciendo que hay una mejor expectativa por un potencial arreglo, y a eso se debió el rebote desde el piso, cuando se obtuvo una muy mala adhesión a la oferta inicial. Habría que esperar porque hay mucha información cruzada acerca de posturas que podrían acercarse en torno a un valor presente neto de de 50 a 52 dólares”.

La fecha límite del 8 de mayo para alcanzar un acuerdo se extendió hasta el 22 de mayo y ahora, hasta el 2 de junio

“Hoy los precios están estables y se seguirán valorizando o no en la medida que haya más información. El evento de hoy es de un default, aunque las conversaciones sigan y el Gobierno lo relativice como algo circunstancial. Eventualmente parece que hay una voluntad de acercamiento de ambas partes, y después del revés que recibió la oferta unilateral el 8 de mayo, el Gobierno entendió que había que llegar a un acuerdo con más consenso. La probabilidad de un acuerdo en las próximas semanas crece y es más alta que lo que se preveía dos semanas atrás, pero no está dicha la última palabra”, agregó Martínez Burzaco.

En ese sentido, el riesgo país regresó a la zona de 2.800 puntos del 9 de marzo, que aún margina al país de los mercados voluntarios de deuda, y que ya asumía el reperfilamiento de la deuda con tenedores locales y un año recesivo, pero que no reflejaba un evento de default.

Para José Ignacio Bano, gerente de Research de InvertirOnline, “en el mercado hay dudas y este nivel de precios es de precaución. Entonces el precio de los bonos está como a mitad de camino entre lo que sería un default absoluto e inmediato y un acuerdo absoluto e inmediato. Y un acuerdo no es una panacea. Es decir, los bonos no van a volver a valer USD 100 en caso de acuerdo. Justamente, se está negociando si van a valer USD 50, y eso con una exit yield de 10%; si se extiende, van a terminar valiendo debajo de 50”.

“Si un inversor quiere especular y buscar el timing perfecto por si la resolución sale clara, a lo mejor en un mes o mes y medio puede hacer una diferencia de 40 ó 50 por ciento en dólares... Si quiere jugarla, que la haga. Ahora, si se piensa en una posición de bonos de largo plazo, es mejor esperar a que se resuelva e ir a lo seguro, porque todo esto no es más que ruido hasta que haya algo firmado”, describió Bano a Infobae.

Después del revés que recibió la oferta unilateral, el Gobierno entendió que había que llegar a un acuerdo con más consenso (Martínez Burzaco)

“El plazo de la reestructuración, en el marco de las negociaciones que entendemos se mantienen con buena fe entre acreedores y el Gobierno, se volverá a extender. Esto no evitará lamentablemente que se declare un default técnico, más allá de que el ministro diga que es algo circunstancial”, comentó Nicolás Chiesa, director de Portfolio Personal.

“Si bien no hay una cantidad enorme de posiciones de CDS (Credit Default Swap) abiertos, eso puede llegar a dispararse y no está bueno, más allá de que todo indica que las conversaciones se mantienen y entendemos que se va a terminar acordando. En concreto, no creo que haya dudas que se perdió tiempo”.

El Gobierno hizo una propuesta inicial a tenedores de bonos en moneda extranjera por unos USD 65.000 millones en abril, que fue rechazada por los principales grupos de acreedores. La voluntad de diálogo de ambas partes y la presentación de contrapropuestas mitigaron los temores por el default y apuntalaron a las cotizaciones.

El precio de los bonos está a mitad de camino entre lo que sería un default inmediato y un acuerdo. (José Ignacio Bano)

“Tras la fracasada respuesta internacional a la propuesta pública para la renegociación de la deuda emitida bajo legislación de Nueva York, la exhibición de mayor flexibilidad y ánimo de acuerdo por parte de las autoridades nacionales desató una fase de optimismo reflejada en la fuerte valorización de los bonos, que al son de los rumores subieron del sótano al piso. El mismo fenómeno bajo otro punto de vista puede describirse como una reducción del riesgo país”, señaló un reporte de la consultora VatNet Research.

Las distintas propuestas

Las transacciones bursátiles todavía incluyen apuestas por bonos soberanos con precios muy castigados, pero aún lejos de las valuaciones que serían atractivas para los fondos “buitre”, cuya irrupción estancaría las negociaciones y llevaría el conflicto al terreno judicial.

Estos precios se ubican en un escalafón que podría interpretarse como intermedio entre las distintas propuestas: la oficial y las tres de los privados.

Tres grupos de acreedores realizaron contraofertas que el Gobierno está analizando

Leandro Ziccarelli, jefe del Departamento de Research de ICB Argentina, enfatizó que “ahora la clave es conseguir elevar la aceptación promedio y eso sólo puede lograrse mejorando la oferta a los acreedores -legalmente puede hacerse vía ‘enmiendas’ a la oferta inicial-, justamente lo que el Gobierno quería evitar”.

El Exchange Bondholder Group, que según la agencia Reuters cuenta con alrededor de USD 4.000 millones en bonos, propuso una breve suspensión de pagos hasta noviembre, con cupones aumentando cada año, cero recorte de capital y un mecanismo para aumentar los pagos vinculados al PBI.

Una nueva cesación de pagos obstaculizaría el acceso de Argentina a préstamos y afectaría al sector privado

El Comité de Acreedores de Argentina, Fintech y Gramercy propusieron un bono con vencimiento en 2040, con cupones en bonos en dólares a partir del 1,25% en noviembre de 2020, que se elevará al 5,875% a fines de 2025. Los pagos de amortización comenzarían en 2027.

El Ad Hoc Bondholder Group, que incluye BlackRock, Fidelity y otros, propuso nuevos bonos con vencimiento a partir de 2027 en general sin recortes, y pagos de cupones en efectivo a partir de 2021.

Al respecto, un informe del Grupo SBS refirió que “todavía hay cierta distancia entre los USD 34 implícitos en la propuesta oficial y los USD 48,55-49,60 que buscan los acreedores. No obstante, lo más importante es que las conversaciones avanzan constructivamente y la distancia entre las posiciones está lejos de ser irreconciliable”.

El plazo de la reestructuración se volverá a extender., pero lamentablemente no evitará un default técnico (Nicolás Chiesa)

También hay que diferenciar dentro de la negociación la convivencia de emisiones de distinta naturaleza, que complican el acuerdo. Por un lado, están los bonos del canje de 2005, los Discount y los Par emitidos durante la administración de Néstor Kirchner, cuyo canje implicaría una segunda reestructuración. Por lo tanto sus condiciones originales son más rígidas, pues precisan una aceptación del 85% del monto involucrado, y sus tenedores son más reacios a hacer concesiones.

Por otro, están las series de bonos Globales emitidos por el gobierno de Mauricio Macri, cuya reestructuración es viable con una aceptación del 66% del monto de cada título.

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