Tenis argentino, fenómeno de Primer Mundo

Nuestro país ocupa el quinto puesto en el listado de títulos ganados a nivel de ATP. Y recibe elogios hasta por su afición

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Sebastián Báez luego de ganar el ATP 500 de Río de Janeiro (Foto: Reuters/Ricardo Moraes)
Sebastián Báez luego de ganar el ATP 500 de Río de Janeiro (Foto: Reuters/Ricardo Moraes)

Andy Murray es un tenista escocés. Pero no cualquier tenista. Fue el primer británico en ganar un Grand Slam en 77 años, fue artífice del primer título de Copa Davis en décadas, es el único jugador en haber conquistado medallas doradas olímpicas sucesivas en singles (2012 y 2016) y en haber ganado dos veces en Wimbledon el mismo año (el torneo en sí y los juegos de Londres). Más que eso, es quien más cerca de convertir en cuadrado el triángulo de GOATs (Greatest Of All Times) con al menos siete victorias ante Federer, Nadal y Djokovic.

Boris Becker fue un tenista alemán. Pero no cualquier tenista. Ya de adolescente eclipsó la leyenda de su compatriota Gottftied von Cramm un bicampeón del Roland Garros de Pre Segunda Guerra Mundial que llegó a pasar un tiempo preso en los años de Hitler por negarse a ser exhibido como uno más de los iconos de la pretendida supremacía aria.

Entre otras cosas, Becker se convirtió en el más joven campeón de Wimbledon (16 años!!!!), repitió dos veces más en el All England y conquistó Australia y los Estados Unidos camino a convertirse en el único número uno del mundo del tenis masculino alemán. Nada que ver con ese señor enrojecido promotor de torneos de poker que acaba de pasar un tiempo detenido en tierra británica por evasión impositiva.

Hace pocos días, ambos piropearon lindo (inesperadamente) al tenis sudamericano. Ombliguismo relativo, me animo a decir, sobre todo, al tenis argentino.

“Opinión impopular. Sudamérica debería tener su propio swing en el circuito de tenis con su propia serie Masters. La forma en que los aficionados apoyan los torneos allí es increíble. Ambientes increíbles y es claramente parte de su cultura deportiva. Vamos ATP Tour!”, publicó Murray en X poco después de finalizado el último Argentina Open: hace más de 20 años que ese torneo es tanto en términos deportivos como organizativos y de fidelidad de público mucho más prestigioso que todos los de su misma categoría independientemente del país organizador.

“¿Por qué impopular?!? Tienes toda la razón en tu opinión Andy! El tenis debería ir a países/continentes donde el tenis está en auge…”, posteo Becker al respecto.

Diaz Acosta luego de ganar el Argentina Open (Foto: Reuters/Agustin Marcarian)
Diaz Acosta luego de ganar el Argentina Open (Foto: Reuters/Agustin Marcarian)

Estos piropos -para mi gusto potenciados especialmente a partir de nuestra cultura tenística en particular y deportiva en general-, tienen su correlativa en otros asuntos tanto subjetivos como objetivos.

En el primer aspecto, la línea de tiempo de nuestro tenis de Era Abierta (1968 a la actualidad) tiene exponentes para todos los gustos. Desde la épica fundacional de Vilas hasta la diversidad estética y conceptual de los integrantes de la Legión hasta la enormidad de Del Potro, aún hoy encontramos exponentes que cubren casi todos los formatos de tenista posibles.

En el segundo surgen datos de una contundencia elocuente. Por ejemplo, los más de 30 campeones distintos de torneos de ATP. O las victorias superlativas en Grand Slams, Masters o ATP 1000 (Miami, Montecarlo, Roma, etc). Inclusive esté presente al cual desde cierta liviandad se le reclama por algún proyecto de Top Ten pero que ubica entre los mejores del ranking más banderitas argentinas que de casi todo el resto del planeta. Concretamente, hoy hay 16 entre los primeros 200, 8 entre los primeros 100 y 3 entre los primeros 30. Una enormidad envidiada por buena parte del primer mundo de las raquetas.

Sin embargo, pocos datos son más contundentes que el quinto puesto que nuestro tenis ocupa en el listado de títulos ganados a nivel de ATP, siempre en la llamada Era Abierta. (ojalá fuésemos quintos en algún ranking virtuoso de lo político/económico/institucional).

Solo superado por Estados Unidos, Australia, España y Suecia, la Argentina suma más de 230 campeonatos entre los cuales solo se cuentan los más importantes. Nada de Challengers o Futures con los que la cifra probablemente se duplicaría. O aún más.

¿Quienes quedan detrás nuestro? Vayamos por país y/o tenista símbolo.

Serbia/Djokovic, Checoslovaquia/Lendl, Alemania/Becker, Francia/Noah, Rusia/Medvedev. Y Gran Bretaña/Murray. Y Suiza y un tal Roger Federer...

¿Hace falta algo más para ser respetuosos y/o sentir orgullo por nuestro tenis?

Sí. Sumar la gesta de las chicas con la amada Gaby a la cabeza

Será para una próxima entrega...