El detrás de escena del “River Múnich”: las exigencias de Demichelis a sus jugadores en los entrenamientos

El técnico ha necesitado apenas un puñado de meses para crear un equipo tan intenso como el que Gallardo supo tener

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Demichelis, el cerebro detrás del "River Múnich"
Demichelis, el cerebro detrás del "River Múnich"

Enzo Díaz va al piso con vehemencia y le roba la pelota a Santiago Simón. Enzo Díaz lo persigue a Matías Suárez, se tira a los pies del cordobés y no le puede quitar la pelota. Se levanta de inmediato y sale disparado hacia el área que intenta proteger para evitar que Suárez haga el gol: logra taparle el disparo. Enzo Díaz marca sin concesiones a Pablo Solari y, en el afán por anticiparlo, le pega una patada en la pierna derecha. El ex Colo Colo termina en el piso, dolorido. Menos de cinco minutos después, el entrenamiento llega a su fin y Enzo Díaz sale del campo abrazado con Solari, intercambiando bromas y sonriente. Enzo Díaz juega los partidos del mismo modo en que se entrena: dejando todo en cada pelota.

Martín Demichelis alimenta la idea de tener un equipo agresivo tanto en ataque como en defensa. Le gusta contar con un conjunto que imponga condiciones a partir de una rápida recuperación de la pelota. Hoy, River es uno de los tres equipos que más velozmente recupera el balón: Racing y Argentinos Juniors permiten que sus rivales se den no más de ocho pases, contra los 8,4 que el conjunto millonario les posibilita dar a sus adversarios. El equipo que menos presiona es Central Córdoba de Santiago del Estero: recupera la pelota después de que su rival de turno haya dado 14,1 pases, en promedio.

Esa intensidad, que bien podría reflejarse en la enjundia con la que juega Enzo Díaz, ya se ha vuelto una de las marcas registradas del puntero del campeonato argentino. Y no es otra cosa que un rasgo futbolístico que emparenta al River de Demichelis con el de su antecesor, Marcelo Gallardo.

Más de una vez, el Muñeco confesó que debió parar algunos entrenamientos por la vehemencia con la que jugaban sus entonces dirigidos. Y ahora a Demichelis suele ocurrirle lo mismo: a Enzo Díaz, el protagonista del comienzo de esta nota, le tuvo que pedir calma en varias ocasiones por temor a que lesionara a algún compañero.

“A Martín (Demichelis) le encanta cómo juega Enzo Díaz. Pero lo tiene que controlar porque juega con tanta determinación que a veces hay que frenarlo un poco”, afirma un integrante del cuerpo técnico que comanda el ex Bayern Munich. ¿Por qué le gusta presionar a Demichelis? Porque pretende que su equipo sea dominante a través de la tenencia de la pelota. Lo está logrando, claro está: River es el equipo con mayor posesión del balón por partido: un 62,5%. Cerquita está Racing: 62,3% de posesión. Y el tercero del podio es Argentinos Juniors, con un porcentaje del 61,9.

Los futbolistas de River hacen un “rondo”, el viejo “loco” de los potreros argentinos, un trabajo que Pep Guardiola transformó en una de las banderas de sus entrenamientos en el mejor Barcelona de la historia. A Demichelis le gusta realizar ese ejercicio para estimular los pases de primera o a un solo toque, y también para alimentar la presión sobre la salida de los rivales. Más de una vez se lo vio parar esos movimientos para preguntarle a tal o cual jugador: “¿Ese es tu 100 por ciento? ¿Estás jugando al máximo de tus posibilidades?”. Después de esos pequeños tirones de oreja, los futbolistas suelen hacer esos trabajos con su máxima entrega y la mayor predisposición.

El grado de exigencia de Demichelis es similar al de Gallardo. La intensidad de sus equipos los emparenta. El tiempo dirá si al actual entrenador le va tan bien como a su antecesor en el cargo.

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