La historia de Enrique Triverio, el verdugo de River Plate en su debut en la Libertadores: de ser “descubierto” por Caruso a sufrir su paso por Racing

El delantero logró diferentes ascensos a Primera División con Defensa y Justicia y Unión de Santa Fe. Tras un año y medio en The Strongest, asegura aún no se acostumbra a la altura, pero el Millonario lo padeció por duplicado

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Enrique Triverio es una de las figuras del The Strongest en este comienzo de la Copa Libertadores. Con 34 años, el delantero demuestra que la edad solamente es un número y destaca su vigencia en el certamen continental tras convertir los primeros dos goles de su equipo para ser el verdugo de River Plate en el 3-1 por el grupo D. Su historia es un fiel reflejo de superación, que contó con un personaje muy particular: Ricardo Caruso Lombardi.

Nacido el 31 de diciembre de 1998 en Aldao, localidad santafesina del departamento de San Lorenzo, el futbolista inició su camino dentro del deporte vistiendo la camiseta de Unión de Sunchales en 2008. Luego de tres años en la Liga Rafaelina, emigró a Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Con poca continuidad en el Lobo jujeño, debió mudarse a Juventud Antoniana de Salta, donde se destapó con 13 goles en 37 partidos. Tras una temporada en la entidad del ascenso, llegó su gran oportunidad en la élite.

Fiel descubridor de distintos talentos provenientes de las categorías más bajas, Caruso Lombardi apareció en su camino para rescatarlo del Torneo Federal A. El entrenador lo fichó para Argentinos Juniors y solo permaneció un semestre con un tanto en 11 duelos, aunque su carrera ya estaba en los principales planos del fútbol argentino. Su próximo desafío se concentró en Defensa y Justicia. Estuvo solo seis meses y fue parte del plantel que logró el ascenso a la Primera División, pero el poder goleador seguía siendo una cuenta pendiente: dos goles en 15 compromisos.

Todos los cartuchos se condensaron en una gran etapa mostrada en Unión de Santa Fe. El punta encontró su lugar en el Tatengue. A pesar de jugar solamente 12 encuentros, se despachó con nueve tantos, formó una dupla temible con Claudio Guerra y fue una pieza importante del ascenso a la máxima categoría. En el curso siguiente, ya tenía destino extranjero y así lo hizo valer la entidad. Fue vendido al Toluca de México, donde se cansó de meter goles con un total de 41 festejos y 9 asistencias en 133 partidos divididos en tres etapas.

* El segundo gol de Triverio a River Plate

En medio de esas estadías, tuvo su gran posibilidad de destacarse nuevamente en su país. Luego de un interés frustrado, Racing volvió a la carga por el futbolista para afrontar las competencias con un refuerzo de jerarquía, pero la sequía lo acompañó en la Academia con un pobre número de 2 goles en 23 cruces. Después de un paso por el Queretaro, llegó con el pase en su poder a Huracán y el Globo lo vio celebrar en 3 ocasiones dentro de un puñado de partidos.

Seis meses más tarde, llegó su renacer como futbolista. The Strongest le abrió sus puertas para volver a destacarse como un rompe redes, aunque él admite que aún no se acostumbra a los 3.625 metros de altura sobre el nivel del mar de La Paz. En declaraciones recientes a ESPN, contó: “Llevo un año y cuatro meses, más o menos, y todavía me cuesta un poco. Siento que el cuerpo nunca está al 100% como lo estaría en el llano. Sientes un poco más los esfuerzos y desgastes y te vas acostumbrando”.

El máximo goleador del equipo en el Clausura 2022 (10 en 21 duelos) encabezó la ofensiva del Aurinegro y, en el comienzo de este año, lleva 6 tantos en igualdad de presentaciones. Su doblete al Millonario encierra una particularidad, ya que nunca le había podido convertir en los cuatro partidos anteriores. “Enfrentar a un equipo tan grande como River siempre es una motivación”, aseguró en la previa al pitazo inicial del árbitro Jesús Valenzuela. Y vaya que lo fue, Triverio mareó a toda la última línea, jugaron a lo que quiso y su equipo dio el golpe para llevarse una victoria en su debut por la Copa Libertadores.

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