Photo by Alexandre Schneider/Getty Images
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Ahí, en el patio de la escuela Nuestra Señora del Valle, había momentos en los que Lucas Pratto no la pasaba bien. Ya había desarrollado buena parte de sus 192 centímetros, de contextura robusta, soportaba el bullying de algunos de sus compañeros. "Jorobado" o "gordo" eran algunas de las burlas que escuchaba, mientras soñaba con el fútbol viendo a su hermano Leandro. Su contextura física lo llevó primero al arco, pero no se sintió en su hábitat. Luego se mudó al mediocampo. Y su potencia e inteligencia para moverse en el campo de juego lo hicieron saborear el gol, darse cuenta de que congeniaban. Terminó como delantero, en Defensores de Cambaceres, en Ensenada, cerca de su casa. A través de Gabriel Palermo, hermano del "Loco" Martín y vecino de los Pratto, llegó la prueba en Boca. Luego, la vorágine: el "padrinazgo" del goleador, el préstamo a Tigre, el paso por Lyn de Noruega, Unión, el salto en Universidad Católica, Genoa, la explosión en Vélez, Atlético Mineiro, la Selección argentina, San Pablo y… River. Un pase a River millonario e histórico, una inversión de casi 11 millones de dólares por este delantero, de 29 años.

Autodidacta y apasionado, Pratto jamás se conformó. Ya en su etapa en Cambaceres solía quedarse luego de los entrenamientos para perfeccionar la pegada o el cabezazo. No se bajoneó cuando en Boca no consiguió continuidad ni cuando peregrinó por varios clubes sin lograr exprimir sus virtudes. Recién en Chile, en el exilio, se encontró con el "Oso" que se transformó en un atacante de elite.

(Télam)
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Seguramente, muchos de esos chicos que lo hostigaban hoy serán maduros hinchas de River. Y también le gritarán, pero para vitorearlo, si su affaire con el gol se traslada al Monumental. Este gigante sensible que vuelve al fútbol argentino, entre otros factores determinantes "para estar cerca de mi hija" no abandona sus raíces. A fines de diciembre, participó de un amistosos a beneficio del club en su estadio de Ensenada, junto a otros jugadores que supieron pasar por la institución, como José Luis Calderón y Lucas Wilchez. "Uno no se debe olvidar de los orígenes y siempre que puedo estoy dispuesto a ayudar. Esta cancha me trae lindos recuerdos de los comienzos", declaró entonces. Por los tres años en los que pasó por el "Rojo" (de 2000 a 2003), el club recibirá 110.000 dólares por los derechos de formación. Un regalo indirecto del "Oso".

Photo by Gustavo Ortiz/LatinContent/Getty Images
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Son 130 goles en 404 partidos los que resaltan en su foja. Y 62 asistencias, porque Ignacio Scocco, o el atacante que Marcelo Gallardo designe para acompañarlo, también disfrutará de otra de sus características: Pratto disfruta de tirarse atrás arrastrar marcas, o asistir, como si fuese un enganche. Hoy el bullying lo sufren los defensores. O los arqueros.

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