Sharon Olds: vitalidad, intimidad y eso que sólo puede ser dicho por la poesía

Hoy domingo a las 20, la gran poeta estadounidense leerá en vivo para el festival Filba algunos de sus poemas. Infobae Cultura dialogó con Santiago Llach y Raquel San Martín para comprender mejor el filo de su gran obra

Sharon Olds (Foto: Shutterstock)
Sharon Olds (Foto: Shutterstock)

El imaginario poético de Sharon Olds es áspero pero sus versos son suaves. Leerla es una experiencia alucinante, pero ¿escucharla? ¿Cómo logra migrar la intensidad de las letras al lenguaje auditivo? Hoy, domingo, a las 20, la poeta nacida en 1942 en San Francisco, Estados Unidos, leerá algunos de sus poemas en vivo para el Filba. Es una de las invitadas estrella y esta lectura ha generado grandes expectativas. La presentará la escritora argentina Inés Garland, que ha traducido algunos de sus libros.

Olds, que fue educada como una “calvinista maldita”, que se volvió atea, que da clases de creación literaria en la Universidad de Nueva York, que ha publicado una docena de poemarios de los cuales muchos han sido traducidos al español, ha ganado varios premios: los más importantes son el Lamont, el The National Books Critics Circle Award, el T. S. Eliot, el de la Academy of American Poets Fellowship y el Pulitzer de Poesía. Es, sin lugar a dudas, una de las mejores poetas vivas de Estados Unidos.

No odiaba a nadie. Miraba y miraba,

y todo era interesante, yo era

libre, todavía no enamorada, no

pertenecía a nadie, no había bebido

leche, todavía – nadie tenía

mi corazón. No era muy humana.

Sharon Olds (Foto: Wikipedia / Patrick Rosal)
Sharon Olds (Foto: Wikipedia / Patrick Rosal)

Tiene 77 años y su filo poético sigue brillando. ¿Qué tiene para decirle a este extraño presente? “La poesía nos habla y nos sigue hablando más allá de una época, de la época en que fue escrita”, reflexiona la escritora Raquel San Martín en diálogo con Infobae Cultura.

“Dicho esto, y pensando en la pregunta, diría que Sharon Olds tiene una manera muy audaz de hablar del deseo, del placer y del dolor, y que lo hace de maneras poética y políticamente incorrectas. En ese sentido, su poesía puede poner en palabras muchas sensaciones y ambigüedades que vivimos las mujeres, y que todavía hoy a veces solo pueden ser dichas por la poesía”, agrega.

Por su parte, el poeta Santiago Llach le dice a Infobae Cultura: “A los poemas de Olds se los puede ubicar cerca de los de su contemporáneo Raymond Carver: poemas de apariencia simple, no rebuscados, sin pretensiones intelectuales ni demasiados juegos de extrañamiento lingüístico, sobre la vida cotidiana y las relaciones familiares y amorosas”.

Su arribo al mundo editorial fue con Satán dice, en 1980, con el que recibió el Premio de Poesía de San Francisco. Allí hay temas que se repiten en toda su obra: amor, erotismo, familia, dolor, cotidianeidad. Luego llegaron Los muertos y los vivos, The Gold Cell, The Father, The Wellspring y Blood, Tin, Straw. En el nuevo siglo publicó varios. Uno es el famoso La habitación sin barrer. El último, de 2012, que le valió en Pullitzer de poesía, se titula El salto del ciervo.

(...) Ahora

éramos dos personas, jugando la una con la otra,

como si no hubiera habido nada sagrado. Ahora,

entraban la voluntad, el abandono del cielo,

y extremos de emoción que yo no había sabido que existieran

fuera de las habitaciones donde las personas se lastiman unas a otras.

Raquel San Martín llegó a Olds luego de leer de Anne Sexton. De las primeras lecturas, la periodista y editora recuerda que sintió “fascinación por la capacidad de poner palabras a sentimientos que yo reconocía y entendía perfectamente pero no podía decir, y a la vez cierta incomodidad, porque sus poemas pueden ser ásperos, duros, ‘físicos’, nada condescendientes, algo que igualmente me atraía y me sigue atrayendo”.

Agrega Santiago Llach: “El tipo de literatura que parece fácil de escribir, pero que cualquiera que intente imitarla se da cuenta rápidamente de que no lo es. Es la gran poesía de las pequeñas cosas en métrica irregular, hija de la democratización poética de Walt Whitman; poesía vitalista y melancólica a la vez, que va al hueso poético del trauma y funciona como novela personal”.

“La habitación sin barrer” (Gog & Magog, 2019) de Sharon Olds, con traducción de Inés Garland
“La habitación sin barrer” (Gog & Magog, 2019) de Sharon Olds, con traducción de Inés Garland

En el año 2005, la entonces primera dama Laura Bush invitó a Sharon Olds al Festival Nacional del Libro en Washington. ¿Realmente pensó que aceptaría? ¿La había leído entonces? Para sorpresa de muchos, la poeta le escribió una carta pero decidió hacerla abierta. Esto decía: “Muchísimos estadounidenses que sintieron orgullo por nuestro país, ahora sienten angustia y vergüenza, por este régimen vigente de sangre, heridas y fuego. Pienso en el lino limpio de tu mesa, los cuchillos brillantes y las llamas de las velas, y no podría digerirlo”.

Nos amábamos. Nuestro nido había estado vacío

por unos años ya. Encerrados juntos, o un

dedo de uno tocando un

pezón del otro, volábamos de cabeza hacia

la tierra y salíamos de ella, como ensayando.

Nunca se me cruzó la idea de que él ya no me

amara, de que hubiéramos dejado el reino del amor.

¿Qué tiene la poesía de Olds que tanto moviliza, tanto inquieta, tanto gusta? “Creo que podría sintetizarlo en dos cuestiones”, dice Raquel San Martín. “Por un lado, su habilidad para tomar momentos muy trascendentes y dramáticos en la vida de cualquier persona (la muerte del padre, de la madre, el matrimonio, el divorcio, el primer sexo, el sexo siempre, la maternidad) y ‘extraer’ poesía de ellos. Lo hace con un doble movimiento: deteniéndose en detalles físicos, o mínimos, o escenas cotidianas, y encontrando en ellos esas epifanías de sentido”.

Sharon Olds
Sharon Olds

“En sus poemas hay mucho dolor y angustia -agrega-, y no diría que es fácil distinguir en ellos la redención o la salida. Me animo a hipotetizar que en su poesía la revelación (¿el alivio?) está en poder decir, en poner en palabras lo que duele y poder mirarlo de frente. Lo que se ve, por supuesto, no siempre es cómodo ni ‘correcto’. Pienso, por ejemplo, en cómo habla de cierto alivio al ver a su padre muerto, cómo describe la pérdida de un embarazo en el baño de su casa, cómo retrata el crecimiento de su hijo con una ternura muy mezclada con miedo, cómo cuenta el despertar junto a un marido del que está a punto de separarse, o el momento justo antes de contar el divorcio a sus hijos”.

“Por otro lado -concluye-, me atraen mucho los temas sobre los que escribe. Como dije, las ambigüedades que provoca la maternidad, los entretelones de una convivencia en pareja y todos los pliegues de una separación, la memoria de la infancia, el vínculo problemático con sus padres, el ‘mal’ que ellos le han hecho (un mal que no nombra pero que no puede dejar de rondar), la conciencia del propio deseo y el vértigo que eso provoca. Su poesía permite ‘hablar’ esas cuestiones de una manera para mí original y arrasadora, y por eso mismo liberadora”.


* “La materia de Sharon Olds” es el título del encuentro donde la poeta leerá en vivo. Es hoy a las 20 horas en este link.

* Los versos aquí citados pertenecen al libro “La habitación sin barrer” (Gog & Magog, 2019), cuya traducción es de Inés Garland.


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