“Como llegar al infierno”: deportista colombiana relató el maltrato al que fue sometida por agentes de migración en México

A pesar de ir con un bebé en brazos, los mantuvieron detenidos por horas para luego obligarlos a firmar un documento en el que aceptaban que su pasaporte era “falso”

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Su familia y ella fueron víctimas de los malos tratos en México - crédito Acord y Noticias Caracol
Su familia y ella fueron víctimas de los malos tratos en México - crédito Acord y Noticias Caracol

A pesar de entrenar hasta el cansancio, Dulce María Giraldo jamás llegó a representar a Colombia en el mundial de boxeo tailandés, organizado en México para este 2023.

Lejos de la arena y a su corta edad, fue víctima de maltrato junto a su madre y su hermana pequeña en el aeropuerto Internacional de Ciudad de México, luego de que agentes de migración negaran su entrada al país azteca.

“Nosotros llegamos a migración México, ellos inmediatamente nos pidieron los pasaportes, nosotros los entregamos y nos mandaron a una sala. En esta sala lo primero que hacen es quitarnos los celulares y nuestras pertenencias, la maleta grande”, recordó su mamá, Sammy Giraldo, en entrevista para Noticias Caracol.

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A pesar de haber visitado otros países con el mismo pasaporte y tener sus registros de entrada y salida al día, los agentes de migración pusieron en duda la validez de sus documentos:

“Nos dejan ahí, sin decirnos absolutamente nada y más o menos a las dos horas (de 2:00 p. m. a 5:30 p. m., de hecho) llega alguien y nos dicen: ustedes tienen documentos falsos. Y yo les digo que es imposible, nosotros hemos viajado con los mismos documentos, estuvimos en competencias en Turquía, en Alemania... es imposible”.

Los agentes amenazaron a Sammy con separarla de sus hijas - crédito AICM_mx _/ X
Los agentes amenazaron a Sammy con separarla de sus hijas - crédito AICM_mx _/ X

Luego de esperar, encerradas durante tres horas y media, solicitaron una explicación, pero la única respuesta que obtuvieron fue que serían trasladadas a otra sala, donde debían mantenerse en silencio y sin hacer preguntas: “Los agentes me dice: tú solo cállate y despídete, ustedes van para otro lugar. Y sentí mucho miedo, estaba con la bebé y con Dulce, así que les pregunté por qué, pero le habla a uno más la pared. Solamente te callan y te mandan a sentar, en silencio”.

Las condiciones, cuando menos, eran inhumanas e, incluso, tortuosas, porque cada que alguien reclamaba, los guardias bajaban aún más la temperatura para mantener la sala helada, según la denuncia: “Es un lugar muy sucio había conmigo 39 mujeres, la mayoría colombianas, y 22 niños en condiciones deplorables. Las camas son un pedazo de lata y nos tiraban, como si fuéramos basura, un papel que se parecía al aluminio para cubrirnos”.

Pasaron el resto de la tarde y la noche entera sin probar bocado y, a la mañana siguiente, cuando la bebé empezaba mostrarse hambrienta solicitaron algo de leche, pero les fue negada sin mayor remordimiento.

Dulce jamás llegó al mundial de boxeo, a pesar de llevar una carta que la acreditaba como representante colombiana - crédito Fernando Llano / AP
Dulce jamás llegó al mundial de boxeo, a pesar de llevar una carta que la acreditaba como representante colombiana - crédito Fernando Llano / AP

“Les pedí, como a las 9:00 de la mañana, que por favor me dieran leche, porque la niña tenía hambre e, incluso me ofrecía darles el dinero para que pudieran comprarlo, pero me dijeron que no, que no les importaba y no era su problema, sino el de la aerolínea. Les pedía ayuda, porque mi hija estaba llorando, pero su respuesta fue: callen a esos pinches mocosos. ¿Cómo no iban a hacer bulla los niños si estaban muertos de hambre?”, lamentó.

Con el paso del tiempo les entregaron a los niños un banano, casi a punto de echarse a perder, y a los adultos una botella de agua con pan o tortilla. “Era horrible”, pero no tenían respuesta de cuándo podrían salir, a pesar de llevar sus documentos en regla.

“Yo entregué la carta –que acreditaba a Dulce como representante de Colombia en el campeonato– ellos tenían copias de nuestros pasaportes y, después, se atrevieron a decir que no había pasaportes, que habíamos llegado a México sin pasaporte, cuando no puede salirse del país sin él”.

Pero, no contentos, bajo amenaza de no volver a ver a sus hijas, hicieron firmar a Sammy un oficio en el que “aceptaba que esos documentos eran falos. No iba a hacerlo, les dije que era una mentira, peor me contestaron que si no firmaba no iba a volver a ver a mis hijas”. Asustada, Dulce le pidió que firmara para evitar que las separaran, así que accedió, pero, hasta el día de hoy se sostiene en que sus documentos eran totalmente válidos.