Trump le aconseja a Machado no regresar a Venezuela

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El presidente Donald Trump está moderando las ambiciones políticas de María Corina Machado, nobel de la paz, mientras estrecha los lazos con los enemigos de la dirigente en Venezuela.

La dirigente exiliada del movimiento por la democracia de Venezuela, María Corina Machado, recibió un cordial recibimiento en la Casa Blanca días después de que anunciara su decisión de regresar a su país.

Machado fue invitada a desayunar el viernes pasado con el presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio después de que solicitara una reunión para hablar de sus planes, según un funcionario estadounidense y otra persona informada sobre el encuentro. Los tres hablaron durante casi dos horas en un comedor privado situado junto al Despacho Oval, dijeron las dos personas.

Pero la afable bienvenida contrastó con un mensaje negativo que se transmitió durante el desayuno. Trump aconsejó a Machado, quien en enero le entregó su Premio Nobel de la Paz por capturar al líder autócrata de Venezuela, que no regresara a casa por el momento, dijeron las personas.

La recomendación se hizo eco de mensajes similares transmitidos por otros funcionarios del gobierno de Trump a la líder opositora venezolana en las últimas semanas, según varias personas familiarizadas con el asunto.

Trump dijo a Machado, de 58 años, que las condiciones de seguridad en Venezuela eran inestables y que estaba preocupado por su seguridad, dijeron estas personas, quienes, al igual que otras personas entrevistadas para este artículo, solicitaron el anonimato para hablar de conversaciones privadas.

Machado declinó hacer comentarios para este artículo. El Departamento de Estado remitió las preguntas a la Casa Blanca, que confirmó la reunión pero se negó a hacer comentarios públicos.

La cortés recomendación de Trump distaba mucho de ser una orden, pero cristalizó los objetivos divergentes que persiguen la Casa Blanca y la principal alianza opositora de Venezuela, en un país trastocado por el repentino fin del gobierno de 13 años del presidente Nicolás Maduro.

En enero, las fuerzas estadounidenses irrumpieron en la capital de Venezuela y capturaron a Maduro y a su esposa, Cilia, quienes están a la espera de juicio en Nueva York.

Tras la captura de Maduro, Trump ha dado prioridad a la estabilidad y a los acuerdos energéticos en Venezuela, y ha encontrado una aliada inesperada para defender sus intereses en Delcy Rodríguez, exvicepresidenta y sustituta interina de Maduro.

El interés por la continuidad en Venezuela ha creado un desacuerdo cada vez más grande entre la Casa Blanca y Machado, la política más popular de Venezuela, quien, desde el exilio, ha visto cómo se erosionaba su capital político en un momento decisivo para el futuro de su país.

Personas próximas a la Casa Blanca afirman que el interés de Trump por mantener la estabilidad de Venezuela y el flujo de petróleo del país ha ido en aumento desde el ataque estadounidense a Irán, que sumió a los mercados energéticos mundiales en la confusión.

"Tenemos una gran situación allí, con una maravillosa presidenta, una maravillosa presidenta electa, Delcy. Y ella está haciendo un gran trabajo, y todos ellos están haciendo un buen trabajo", dijo Trump en un evento en la Casa Blanca la semana pasada. "Ya sacamos cientos de millones de barriles de petróleo", añadió Trump, exagerando la magnitud del comercio de petróleo de Venezuela con Estados Unidos.

Días después, el Departamento de Estado presentó un documento ante un tribunal estadounidense en el que reconocía a Rodríguez, quien nunca ha ocupado un cargo electo, como gobernante del país.

El estrechamiento de los lazos de Trump con Rodríguez, arquitecta económica de Maduro durante muchos años, no le ha impedido elogiar a Machado para recabar apoyo entre la diáspora venezolana en el sur de Florida, donde la líder opositora es sumamente popular. El sábado, por ejemplo, Trump llamó a Machado y la puso en altavoz durante una cena con funcionarios republicanos locales en su club de golf del suburbio miamense de Doral, el corazón de la comunidad venezolanoestadounidense de Florida.

Machado, opositora desde hace mucho tiempo del Partido Socialista que gobierna Venezuela, dirigió una campaña electoral de base en 2024 que derrotó a Maduro en las urnas y le valió el Premio Nobel de la Paz.

Sin embargo, la junta electoral del país anunció resultados fraudulentos y declaró vencedor a Maduro. Una oleada de represión siguió a la votación y obligó a Machado a esconderse dentro de Venezuela. Continuó haciendo campaña por la democracia mientras estaba escondida.

En diciembre, cuando el gobierno de Trump ultimaba los planes para capturar a Maduro, Machado decidió abandonar Venezuela para ir por el Premio Nobel. Su viaje arriesgado y clandestino de Venezuela a Noruega fascinó a sus partidarios, aumentó su fama mundial y cimentó su reputación de valentía.

Pero la decisión de exiliarse conllevó costos políticos que se han hecho patentes después de que Trump se decidiera a trabajar con los restos del gobierno de Maduro en lugar de dar prioridad a las elecciones, que según las encuestas actuales Machado ganaría con un margen amplio.

Machado dijo el mes pasado que las elecciones en Venezuela podrían celebrarse el año que viene. Pero Rubio y el gobierno de Rodríguez están discutiendo un plazo más largo, con la posibilidad de que la votación tenga lugar en la segunda mitad de 2027, según personas cercanas al gobierno venezolano. Estas personas dijeron que Rubio ha dejado claro que Washington necesita ver a un presidente elegido democráticamente en Venezuela antes de que Trump deje el cargo a principios de 2029.

Machado ha tratado de desempeñar un papel más importante en los planes de Washington congraciándose con Trump, y eso incluyó el extraordinario gesto de entregarle su Premio Nobel en la Casa Blanca en enero, una medida que desconcertó a los organizadores del premio. Sin embargo, hasta ahora los halagos han reportado beneficios limitados.

En los meses anteriores a la captura de Maduro, varios funcionarios de la Casa Blanca se sintieron cada vez más frustrados por las evaluaciones inexactas del equipo de Machado de las fracturas dentro del gobierno venezolano. A algunos funcionarios, y a personas cercanas a Trump, tampoco les gustaba su agenda política que no hacía concesiones y que descartaba cualquier negociación con el movimiento político de Maduro, conocido como chavismo, según personas familiarizadas con el asunto.

Cuando Trump decidió resaltar el impacto de la operación militar en Venezuela durante su discurso sobre el Estado de la Unión del mes pasado, optó por invitar a Enrique Márquez, un político centrista venezolano que había sido liberado de una prisión de Caracas tras la caída de Maduro. No invitó a Machado, dijeron las personas familiarizadas con el asunto.

Machado recibió varias invitaciones para el discurso de miembros del Congreso, pero decidió no aceptar porque la oferta no procedía directamente del presidente, dijeron las personas.

La decisión de Trump de destacar a Márquez forma parte de un esfuerzo más amplio de algunos miembros de su gobierno por extender su compromiso con la oposición venezolana más allá de Machado, dijeron las personas informadas.

Machado obtuvo el 93 por ciento de los votos en las últimas elecciones primarias celebradas por la oposición venezolana en 2023. Pero su inflexible agenda también ha alienado a la mayoría de las élites políticas, económicas y militares de Venezuela, un factor que resultó decisivo para que el gobierno de Trump decidiera elegir a Rodríguez en lugar de a ella para dirigir la transición.

"A la gente le gusta decir 'la oposición'; la oposición es muy diversa", dijo Rubio refiriéndose a Venezuela en una comparecencia ante el Senado en enero, semanas después de la caída de Maduro. "Hay miembros de la oposición que una vez formaron parte del chavismo y se volvieron contra él. Hay miembros de la oposición que nunca han sido chavistas, como María Corina Machado, y han sido muy contundentes contra él".

"Ese amplio sector tiene que estar representado", añadió Rubio.

Algunos miembros del equipo de Machado han utilizado durante mucho tiempo su abrumadora victoria en las primarias para desacreditar a los políticos de la oposición ajenos a su movimiento, y los acusan de vendidos.

La aparición de Márquez en Washington el mes pasado provocó una respuesta similar.

Días después del discurso sobre el Estado de la Unión, una de las asesoras más cercanas a Machado, Magalli Meda, publicó una viñeta política en la que aparecía una Machado desamparada en segundo plano, mientras Trump invocaba una imagen de Márquez con una varita sacada del sombrero de un mago.

La publicación desconcertó a algunos funcionarios del gobierno de Trump.

El 1 de marzo, Machado anunció su intención de regresar a Venezuela para liderar una "nueva y gigantesca victoria electoral".

"Voy a regresar en pocas semanas a Venezuela", dijo Machado en un mensaje de video publicado en las redes sociales. "Quiero hacerlo como también lo desean cientos de miles de exiliados venezolanos en el mundo entero".

No está claro cuándo piensa viajar ni si la reunión con Trump ha afectado a sus planes.

El martes, Machado llegó a Chile para asistir a la toma de posesión del nuevo presidente de derecha del país, José Antonio Kast, quien hizo campaña con la promesa de expulsar a los migrantes venezolanos del país.

Patricia Mazzei colaboró con reportería desde Miami y Robert Jimison desde Washington.

Anatoly Kurmanaev cubre Venezuela y su gobierno interino.

Tyler Pager es corresponsal del Times en la Casa Blanca, donde cubre al presidente Donald Trump y su gobierno.

Patricia Mazzei colaboró con reportería desde Miami y Robert Jimison desde Washington.