'Ordinario' y 'espantoso': EE. UU. opina sobre los planes para el salón de baile de Trump

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En pocas palabras, lo que el presidente le está haciendo a la Casa Blanca tiene a mucha gente descontenta.

"Vulgar y ordinario". "Monolítico". "Espantoso".

Una avalancha de mensajes procedentes de todo Estados Unidos llegó a la Comisión de Planificación de la Capital Nacional, que recibió comentarios del público antes de la votación que estaba planeada para una reunión el jueves en la que se decidiría si seguir adelante con el proyecto de salón de baile de 8300 metros cuadrados del presidente Donald Trump.

El martes, la comisión había recibido alrededor de 32.000 comentarios. En pocas palabras, lo que Trump le está haciendo a la Casa Blanca tiene a mucha gente descontenta.

Los comentarios públicos no son una encuesta científica y no se deben tomar como un reflejo de las opiniones de los estadounidenses en general. Sin embargo, ponen de manifiesto que la demolición del ala este por parte de Trump, y la transformación de la Casa Blanca a su estilo, han tocado una fibra sensible entre los estadounidenses.

Una abrumadora mayoría de los comentarios --más del 98 por ciento-- son negativos, según un análisis de The New York Times, que utilizó un modelo de inteligencia artificial para clasificar la postura de cada comentario. Solo alrededor del uno por ciento apoyaba el proyecto.

Las personas familiarizadas con los proyectos de Washington dicen que tanto el volumen de respuestas como lo uniformemente negativas que fueron son sumamente inusuales.

Los comentarios procedían de personas de todo el país y de diversos ámbitos profesionales. Muchas de las objeciones se enfocaban en el tamaño del salón de baile y otras en el gusto del presidente por la decoración dorada. Para otros, la principal ofensa de Trump fue la forma en que este decidió derribar repentinamente la histórica ala este de la Casa Blanca sin solicitar la aprobación del Congreso, los tribunales ni ninguna comisión de planificación.

Penny Jarrett, quien creció en las afueras de Washington, escribió a la comisión el 17 de febrero, oponiéndose a lo que llamó una "monstruosidad chapada en oro".

Marcia Westphal, de Nashville, escribió al panel el 16 de febrero, oponiéndose al título del proyecto del salón de baile, al que la Casa Blanca se refiere como un plan de "modernización".

Entre las objeciones había comentarios de arquitectos de todo el país, así como algunos legisladores.

El representante Michael Turner, republicano por Ohio y copresidente del Caucus del Congreso para la Preservación Histórica, escribió a la comisión en octubre, expresando su preocupación por la demolición del ala este.

No todos los que escribieron se oponían. Entre el pequeño grupo de personas que hicieron comentarios a favor de los planes se encontraba el arquitecto paisajista Greg Sullivan, quien escribió el 17 de febrero que había votado por Trump para que llevara su agenda a la Casa Blanca.

Trump ha estimado el costo del proyecto en 400 millones de dólares, aproximadamente el doble de lo que dijo en un principio. Ha dicho que se encuentra recaudando dinero de donantes privados para el proyecto, de modo que no se necesitará dinero de los contribuyentes para su construcción.

"El presidente Trump está trabajando 24 horas al día, 7 días a la semana, para hacer que Estados Unidos sea grandioso de nuevo, incluido el embellecimiento histórico de la Casa Blanca, sin que ello represente un gasto para los contribuyentes", afirmó Davis Ingle, portavoz de la Casa Blanca, en un comunicado. "Estas mejoras, que hacían falta desde hace mucho tiempo, beneficiarán a generaciones de futuros presidentes y visitantes estadounidenses de la Casa del Pueblo".

La reunión de la Comisión de Planificación de la Capital Nacional se realizó por internet el jueves, una medida que eliminó la posibilidad de que el público presentara objeciones en persona.

El presidente ha tomado una serie de medidas para neutralizar cualquier foco de resistencia a los planes del salón de baile dentro de su gobierno, llenando los consejos y comisiones destinados a supervisar el proyecto con personas que trabajan para él. Algunos de ellos carecen de formación destacada en las artes.

Trump ha instalado a Will Scharf, su antiguo abogado personal, como presidente de la Comisión de Planificación de la Capital Nacional. Scharf actualmente trabaja como ayudante del presidente y secretario de personal de la Casa Blanca. El panel también cuenta con representación del gobierno de Washington.

El mes pasado, una comisión de arte formada por aliados de Trump aprobó su salón de baile de 400 millones de dólares, saltándose el proceso normal de revisión y acelerando la votación.

Si la Comisión de Planificación de la Capital Nacional aprueba los planes de Trump, el último obstáculo para la construcción del salón de baile serían los tribunales.

Un juez federal se negó a detener la construcción del proyecto la semana pasada, pero les dio a los abogados del Fondo Nacional para la Preservación Histórica una hoja de ruta para crear un nuevo argumento que dijo que consideraría.

Retomando esos argumentos, que se enfocan en la autoridad legal del presidente para remodelar unilateralmente los terrenos de la Casa Blanca, el grupo presentó el domingo una demanda actualizada.

El juez, Richard Leon, dijo la semana pasada que volvería a examinar esos argumentos corregidos "con celeridad".

Zach Montague colaboró con reportería.

Luke Broadwater cubre la Casa Blanca para el Times.

Dylan Freedman es el editor de proyectos de inteligencia artificial del Times, e investiga diversos temas. Tiene experiencia como reportero y como ingeniero de aprendizaje automático.

Zach Montague colaboró con reportería.