El Senado frustra el intento de limitar los poderes de guerra de Trump contra Irán

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Casi todos los republicanos votaron para bloquear una medida que exigiría que el presidente Trump obtuviera la autorización del Congreso de EE. UU. para continuar la ofensiva en Medio Oriente.

Los republicanos bloquearon el miércoles una medida que limitaría el poder del presidente Donald Trump para seguir librando una guerra contra Irán sin autorización del Congreso, y con ello frustraron el intento de los demócratas para insistir en que el Congreso se pronuncie sobre una campaña militar amplia y de duración indefinida.

La votación de 53 votos en contra y 47 a favor de adoptar la medida se ajustó casi totalmente a las líneas de partido, lo que refleja una profunda división partidista en la guerra contra Irán, mientras el Senado ponía a prueba por primera vez la determinación del Congreso desde que comenzaron los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel, la operación Furia Épica, en Irán hace cuatro días.

Los senadores Tim Kaine, demócrata por Virginia, y Rand Paul, republicano por Kentucky, intentaron forzar la adopción de la medida. Invocaron una disposición de la Ley de Poderes de Guerra de 1973, que exige que las resoluciones para poner fin a las hostilidades ofensivas se consideren según procedimientos acelerados.

Paul era el único republicano que lideraba el esfuerzo, y ningún otro senador de ese partido se unió a él en apoyo de la medida.

El senador John Fetterman, por Pensilvania, fue el único demócrata que se desmarcó de su partido y votó en contra de la resolución, en consonancia con su firme postura de apoyo a Israel y su reticencia a poner límites a la autoridad del presidente para actuar en su defensa.

El fracaso de la medida se produjo mientras el gobierno ofrecía explicaciones variadas y a veces contradictorias sobre la guerra, lo que suscitó dudas sobre su legalidad y planteó un dilema para algunos legisladores cuando se les pidió que se posicionaran sobre un conflicto que ya ha costado vidas estadounidenses. También se produce solo unos meses antes de las elecciones intermedias y cuando las encuestas muestran que el conflicto es profundamente impopular.

"Los estadounidenses quieren que el presidente Trump baje los precios, no que nos arrastre a guerras eternas innecesarias", dijo Kaine antes de la votación. "Sin embargo, ha lanzado unilateralmente ataques contra Irán sin autorización del Congreso".

Kaine presentó la resolución junto con Paul en enero, cuando el presidente estaba ordenando el mayor despliegue militar en Medio Oriente desde la guerra de Irak y poco después de que Trump dijera que Estados Unidos estaba "preparado y listo para emprender" una acción militar contra Irán en respuesta a la violenta represión de los manifestantes en ese país.

Los republicanos han elogiado en gran medida la decisión de Trump de lanzar la campaña militar, que ha acabado con la vida del ayatolá Alí Jameneí, líder supremo de Irán, junto con varios de sus adjuntos y altos asesores. Sostienen que la acción estaba justificada, dado que Irán lleva décadas atacando a estadounidenses a través de sus propias fuerzas y de grupos terroristas vinculados al país en toda la región.

El senador Roger Wicker, por Mississippi, presidente republicano de el Comité de Servicios Armados, dijo el miércoles que lamentaba "los seis militares estadounidenses que murieron en combate" y añadió que también le dolían "los miles de estadounidenses que han muerto en los últimos 47 años a manos de los brutales islamistas".

El presidente comprende "el peso de la guerra", añadió Wicker, y alabó su decisión de iniciar los ataques como "profunda, deliberada y correcta".

El senador Mitch McConnell, republicano por Kentucky, se pronunció a favor de la campaña militar, y dijo durante un discurso en el pleno del Senado que "la República Islámica de Irán se fundó, literalmente, sobre la premisa de una guerra existencial contra Estados Unidos y contra Israel. Y una y otra vez ha intensificado la guerra, exportado más terror, derramado más sangre y desestabilizado toda una región".

Pero advirtió que su apoyo a la autoridad ejecutiva no era ilimitado, y añadió que el presidente tiene la responsabilidad de asegurarse de que el uso de su autoridad sea "juicioso, arraigado en los intereses nacionales básicos y ampliamente respaldado por el pueblo estadounidense".

Algunos otros republicanos que se opusieron a la resolución también sugirieron que su postura podría cambiar si la acción militar se ampliaba o se prolongaba.

El senador Josh Hawley, republicano por Misuri, dijo el miércoles que su apoyo a la operación podría flaquear si esta se ampliara más allá de los ataques aéreos.

"Siempre he trazado una línea con las tropas terrestres", dijo, y añadió que si Trump pretendía desplegarlas, eso "requeriría algún tipo de autorización". También ha insistido en la necesidad de mantener reuniones informativas continuas a medida que la campaña siga desarrollándose y ampliando su alcance.

Horas antes de la votación, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijeron que el ejército estadounidense estaba abrumando a Irán con ataques aéreos y que había comenzado una fase más intensa de la campaña con la llegada de más bombarderos el miércoles.

Los dirigentes iraníes, dijo Hegseth, estaban mirando al cielo "y viendo solo el poder aéreo estadounidense e israelí, cada minuto de cada día hasta que decidamos que se ha acabado. E Irán no podrá hacer nada al respecto".

"Muerte y destrucción desde el cielo, todo el día".

El general Caine dijo que la campaña había devastado el programa de misiles balísticos de Irán y su flota naval, y que seguía haciendo "progresos constantes" con planes de "expandirse hacia el interior, con ataques cada vez más profundos en territorio iraní".

Hasta ahora, el conflicto ha ocasionado la muerte de al menos seis militares estadounidenses, un recordatorio aleccionador de que este conflicto es notablemente distinto de otras acciones militares que Trump ha emprendido desde el inicio de su segundo mandato, que sus aliados en el Capitolio han elogiado por su alcance limitado y por no haber causado bajas estadounidenses.

La votación del miércoles fue la última de una serie de intentos fallidos de resolución de los poderes de guerra, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, desde que Kaine inició una serie de impugnaciones después de que Trump llevara a cabo una serie de ataques contra instalaciones nucleares en Irán el verano pasado. Desde entonces, los demócratas han intentado frenar, en repetidas ocasiones y sin éxito, la capacidad del presidente para actuar sin consultar con el Congreso.

Aunque la Constitución otorga al Congreso el poder de declarar la guerra, no lo ha hecho desde la Segunda Guerra Mundial, y el presidente tiene autoridad para actuar en defensa de la nación. Durante las últimas décadas, el Congreso ha aprobado autorizaciones para el uso de la fuerza militar, que confieren al ejecutivo poderes para dirigir acciones militares sin necesidad inmediata de consultar con el poder legislativo. Durante su primer mandato, Trump citó una autorización de la presidencia de George W. Bush que se utilizó para justificar una amplia gama de acciones militares a lo largo de muchos años como fundamento jurídico para un ataque con drones que mató al general de división iraní Qassim Suleimani en Bagdad en 2020.

Esta vez, la carta del presidente al Congreso no señalaba ninguna autorización anterior como justificación y, en su lugar, hacía referencia a la "responsabilidad del presidente de proteger a los estadounidenses y los intereses de Estados Unidos tanto en el país como en el extranjero", sin mencionar ninguna amenaza específica o inminente.

Está previsto que una medida similar se someta a votación el jueves en la Cámara de Representantes, donde también se espera que fracase.

Algunos republicanos que dijeron que el Congreso debería haber desempeñado un papel más importante en la decisión de ir a la guerra contra Irán argumentaron, no obstante, que retirar las fuerzas de Estados Unidos en este momento pondría en peligro vidas estadounidenses.

"Lo diré muy claramente: sí, ojalá se me hubiera consultado. Ojalá se me hubiera pedido mi voto antes de esto", dijo el senador John Curtis, republicano por Utah. "Pero el presidente actuó dentro de sus límites legales para hacer lo que ha hecho".

Votar para detener la operación, añadió, "no es la respuesta correcta a esto".

Pero los demócratas insistieron en que, aunque la misión valiera la pena, el Congreso tenía que dar un paso al frente y reafirmar las prerrogativas constitucionales del Congreso en materia de guerra.

"Creo que se han hecho realidad los peores temores de los fundadores", dijo antes de la votación el senador Adam Schiff, por California, uno de los demócratas que copatrocinaron la resolución. "Donald Trump se ha aficionado demasiado a ir a la guerra, y ha vuelto a hacerlo sin autorización del Congreso".

Megan Mineiro colaboró con reportería.

Robert Jimison cubre el Congreso estadounidense para el Times y se enfoca en temas de defensa y política exterior.

Megan Mineiro colaboró con reportería.