España esperaba que los separatistas de Cataluña desaparecieran: ahora están ganando terreno

A pesar de que la pandemia ha sido una fuerza unificadora en gran parte de Europa, los partidos que pretenden crear un estado escindido catalán recibieron una mayoría de votos en unas elecciones regionales

Manifestantes y  una enorme Estelada, la bandera catalana separatista (Reuters)
Manifestantes y una enorme Estelada, la bandera catalana separatista (Reuters)

Durante años, el gobierno español desestimó el movimiento separatista en la región de Cataluña como un simple “suflé”, que se infla fácilmente pero luego colapsa por sí solo.

Sin embargo, no hay indicios de que este movimiento vaya a desmoronarse pronto, ni siquiera en medio de una pandemia que ha tendido puentes entre las divisiones de otras partes de Europa.

El domingo, en una elección regional, los partidos que buscan la independencia de Cataluña —la región al noreste de España que incluye a Barcelona— aumentaron su mayoría en el Parlamento autonómico. Esta semana, iniciaron negociaciones para formar una coalición.

La participación electoral se redujo de manera considerable debido al coronavirus, pero el conteo final mostró que los partidos proindependencia recibieron una mayoría de votos, un logro que habían intentado alcanzar desde hace mucho.

“Desde la perspectiva proindependentista, esto es digno de celebrarse”, dijo Adrià Alsina , analista político de Barcelona que apoya el independentismo catalán. “Les resta un argumento a aquellos que están en contra de la independencia y dicen que nunca hemos obtenido una mayoría”.

Podría decirse que la independencia de Cataluña, que alguna vez fue el sueño imposible de un pequeño grupo de personas, ha sido el tema más polarizador en España durante casi una década. El enfrentamiento llegó a un punto crítico en 2017, cuando el gobierno separatista de la región organizó un referendo de independencia. Procedió incluso después de que los tribunales españoles lo declararon ilegal y la policía reprimió a los votantes.

Miembros del movimiento Junts Per Catalunya (Reuters)
Miembros del movimiento Junts Per Catalunya (Reuters)

Tras el referendo vino una declaración de independencia, lo que provocó que el gobierno central de España cesara al gobierno autonómico de Cataluña y acusara a sus miembros de varios delitos, entre ellos sedición. Algunos huyeron de España para evitar el enjuiciamiento, mientras que otros terminaron en prisión.

Esta semana, las tensiones escalaron en otro frente en Cataluña luego de que la policía arrestó a un rapero popular, Pablo Hásel, en la ciudad de Lérida. Hásel, de 32 años, cuyo nombre real es Pablo Rivadulla Duró, enfrenta nueve meses de cárcel debido a acusaciones de que sus letras de rap glorifican el terrorismo y denigran a la monarquía. Las manifestaciones para apoyarlo comenzaron el martes en Barcelona, Madrid y otras ciudades, y se han tornado violentas.

Con miras a la votación del domingo 14 de febrero, el gobierno central, liderado por el presidente Pedro Sánchez, postuló a su ministro de Sanidad, Salvador Illa, como candidato en las elecciones regionales con una plataforma enfocada en permanecer en España. Illa renunció a su cargo en el gobierno nacional y trató de sacar provecho de la prominencia que había adquirido a últimas fechas como el rostro de la respuesta gubernamental a la crisis de salud derivada de la pandemia.

La estrategia produjo algunos beneficios: si bien Illa no obtuvo los votos suficientes para formar una coalición gobernante, su partido reunió más apoyo que cualquier otro.

Salvador Illa (Reuters)
Salvador Illa (Reuters)

Los resultados también dan indicios de moderación dentro del bando a favor del independentismo. De entre los partidos proindependencia, los votantes se decantaron por Esquerra Republicana, un partido moderado de izquierda que ha apoyado al gobierno de Sánchez en Madrid, pero sigue firme en su postura a favor de un Estado independiente.

Tras la votación del domingo, Arancha González Laya , ministra de Asuntos Exteriores de España, declaró a la prensa que la situación en Cataluña se veía más “cómoda” desde la perspectiva de Madrid, puesto que los partidos de izquierda y más moderados superaron a sus rivales en ambos lados de la división separatista.

“Han logrado un avance aquellos que están más abiertos a dialogar con el gobierno”, afirmó González Laya.

El gobierno de España declaró tras la votación que no existía la posibilidad de que hubiera un referendo de independencia, aun cuando los políticos separatistas de Cataluña insistieron en que esa demanda debe estar al centro de cualquier negociación futura con Madrid.

No obstante, un tema que parece estar más abierto a consideración es si Madrid podría otorgar indultos a nueve políticos y activistas que fueron encarcelados por orquestar el intento de secesión en 2017.

Carles Puigdemont, presidente de la generalidad de Cataluña en aquella época, huyó del país para evitar que lo sometieran a juicio. Ahora vive en Bruselas y es diputado del Parlamento Europeo. Está luchando contra un intento por revocar su inmunidad como miembro de esa institución, lo cual podría permitirle al poder judicial español intentar extraditarlo de nuevo.

Jordi Cuixart, uno de los políticos que solicitan amnistía tras haber sido condenado a nueve años en prisión, dijo: “España tiene una democracia, pero sigue manteniendo una actitud antidemocrática”. Afirmó que no solo quería ser puesto en libertad, sino que también buscaba que el gobierno lo eximiera a él y a los demás de toda culpa.

Si llega a haber alguna resolución en el tema de la independencia, tomará tiempo, comentó Sandra León , politóloga de la Universidad Carlos III de Madrid.

Si bien es probable que el ala moderada proindependencia esté al frente, también es probable que el partido de línea dura de Puigdemont, Junts per Catalunya, forme parte de la generalidad de Cataluña.

Vox, un partido español de extrema derecha que ha hecho de su postura contra la independencia un tema central, también se unirá al Parlamento catalán por primera vez, lo cual augura mucha más polarización, concluyó León.

© The New York Times 2021