Los padres desconocen el uso que hacen sus hijos de las tecnologías (Getty)
Los padres desconocen el uso que hacen sus hijos de las tecnologías (Getty)

Nota escrita en colaboración con Eugenia Mitchelstein

Uno de cada tres usuarios de internet en el mundo es menor de 18 años, según el último informe de Unicef "Niños en un mundo digital". El Sistema Nacional de Información Cultural de la Argentina (SInCA) encontró que 96% de los argentinos de entre 12 y 17 años tiene acceso a la red. Un estudio de la Iniciativa Global Kids Online revela que en este país dos tercios de los adolescentes están en línea "constantemente" o "más de una vez por hora".

El nivel de conectividad de los chicos argentinos no es diferente del de sus coetáneos de otros países de América Latina: en Uruguay, 94% de los menores de entre 9 y 17 años está en línea, y ocho de cada diez se conectan a través del celular. En Chile, 92% de los chicos navegan por el celular. En otros países la conectividad es menor: seis de cada diez niños colombianos, y la mitad de los peruanos de entre 6 y 16 años son usuarios de internet.

Estas estadísticas reflejan lo que vemos en medios de transporte, restaurantes y salas de esperas de pediatras: chicos atentos a pantallas de diversos tamaños, tanto para paliar el aburrimiento como para darles oportunidad a sus padres de hacer otras tareas, como manejar, cenar y también mirar sus propios teléfonos.

¿Qué oportunidades y desafíos presenta el alto nivel de alcance que chicos y adolescentes tienen de las herramientas que definen el mundo digital?

"Los niños están inmersos en un mundo de medios y los padres están felices de darles dispositivos para que jueguen hasta a los más chiquitos", explica Ellen Wartella, directora del Centro de Medios y Desarrollo Humano en Northwestern University, y especialista en los efectos de los medios en la infancia y adolescencia.

La edad de acceso a internet es cada vez más temprana: más de la mitad de los argentinos entre 13 y 15 años se conectó antes de cumplir diez años. En México, donde 70% de los menores de 16 años está en línea, la edad promedio para navegar por primera vez es 10 años. Esto abre un interrogante: ¿en qué etapas del desarrollo los niños deberían empezar a usar los dispositivos digitales?

Roxana Morduchowicz, especialista argentina en cultura juvenil y autora del libro de próxima aparición Ruidos en la Red, sobre cómo los adolescentes adquieren información, propone la regla del 3, 6, 9, 12" para introducir a los chicos a los medios: "Hasta los 3 años, cero pantallas para promover las actividades motrices y el vínculo con la realidad… A los 3, la primera pantalla es la TV, siempre en compañía de adultos. A los 6, computadora y tableta sin acceso a internet, con los juegos ya bajados. A los 9, computadora y tableta con acceso a internet y conversaciones sobre el uso seguro de la web".

Esta especialista agrega: "La última pantalla en incorporarse a la vida de los chicos es el celular, a los 12 años, porque se considera que es cuando el chico termina la primaria y empieza la secundaria, que gana en autonomía y comienza a realizar actividades de manera independiente".

Wartella señala que, si bien "la Academia de Pediatría [de los Estados Unidos] solía recomendar que ningún bebé de menos de dos años usara medios, la aparición de programas como Skype, que permiten que los niños vean y hablen con padres y abuelos que no están en el mismo lugar que ellos, ha hecho que reconsideraran la recomendación, y ahora dicen que los padres deberían estar atentos y asegurarse de que los bebés de menos de dos años no pasen la mayor parte de su día con pantallas".

Comunicarse con sus seres queridos es solo una de las oportunidades que internet ofrece a los chicos. Estar en línea les permite aprender, entretenerse con películas, series o juegos en línea, desarrollar su creatividad mediante la producción y la difusión de música, fotos y videos creados por ellos, discutir problemas sociales y unirse a grupos de la sociedad civil. En Chile, nueve de cada diez menores de 16 años usan internet para hacer trabajos de la escuela; 95%, para ver videos; y 47%, para acceder a noticias. En México, nueve de cada diez internautas de entre 6 y 11 años se conectan por entretenimiento, comparado con seis de cada diez que lo hacen para apoyar la tarea educativa.

La polifuncionalidad de internet la diferencia de otros medios. Magdalena Claro, directora del Observatorio de Prácticas Educativas Digitales de la Universidad Católica de Chile, afirma: "Las tecnologías de la información y comunicación son más que herramientas de apoyo a las actividades cotidianas: son un nuevo contexto o ambiente en el que niños, jóvenes y adultos realizamos muchas de nuestras actividades". Y agrega: "Como todo contexto en el que nos desenvolvemos, existen oportunidades, desafíos, problemas y riesgos".

¿Cuáles son algunos de los riesgos principales? En el informe "Chicos Online", los encuestados argentinos mencionaron como experiencias negativas la exposición a pornografía (37%) y comentarios o imágenes de violencia o que promueven la violencia (24%). En Chile, la incidencia de este contenido es similar: 29% de los niños y los adolescentes dicen haber accedido a contenido sexual, mientras que en Uruguay 35% de los menores han visto imágenes sexuales online.

Wartella afirma que el contenido al que los chicos acceden debe ser apropiado para su edad: "Ni pornografía ni juegos electrónicos violentos". Pero también se enfoca en el contexto de la conexión: no es lo mismo que "los padres estén presentes a que el chico o chica esté solo". Advierte: "Hay muchas pruebas de que el uso de los medios justo antes de acostarse es una mala idea e interfiere con el sueño", y recomienda que los niños "dejen de usar pantallas al menos una hora antes de irse a dormir".

Otro peligro que preocupa a madres, padres y docentes es el cyberbullying o acoso por internet. Un quinto de los adolescentes argentinos lo incluye dentro de las experiencias negativas en línea, mientras que 15% de los menores de edad uruguayos sufrió maltrato a través de medios digitales.

Morduchowicz aclara que si bien "la burla escolar existió siempre", "el acoso por internet tiene características propias que lo diferencian y lo hacen más riesgoso". Primero, el anonimato de quien burla: hoy se puede acosar desde un perfil falso, sin asumir la responsabilidad. Segundo, el tiempo de duración: lo que se sube a internet es difícil de borrar, por lo tanto, persiste. Tercero, el espacio: la burla tradicional se limitaba a la escuela, mientras que en internet, el bullying trasciende largamente el patio del colegio.

Para esta especialista argentina: "Estas tres características determinan que el abordaje del bullying hoy sea más complejo. Y los estudiantes deben conocer estas diferencias que genera efectos más duros para el acosado".

¿Qué recomiendan las investigadoras que los padres hagan para mejorar la experiencia en línea de sus hijos?

Claro diferencia entre "la mediación restrictiva, que busca limitar el tiempo y tipo de usos, y la mediación activa, que busca orientar, por medio de la conversación y acompañar, por medio de la co-navegación, el tiempo y tipos de uso". Propone que mientras la restricción es más adecuada en edades más tempranas, "en la medida en que los niños van creciendo, es importante irles dando mayor autonomía, con una guía y compañía de los adultos lo más cercanas posibles".

El contenido al que los chicos acceden en línea puede servir como disparador para que padres e hijos hablen sobre temas controvertidos, sugiere Wartella, como, por ejemplo, la serie Thirteen reasons why ('Por trece razones'), que propició muchas conversaciones sobre el suicidio y el bullying. Para Morduchowicz: "Está muy instalado en los hogares que los padres pregunten '¿Cómo te fue en matemáticas?', pero pocos preguntan '¿Qué hiciste hoy en internet?'".

La clave parece ser ayudar a niños y adolescentes a transitar de la mejor manera por el entorno digital, al igual que les enseñamos a transitar por el ambiente urbano aprovechando sus posibilidades y eludiendo sus riesgos.

Boczkowski es profesor en Northwestern University y codirector de MESO. Eugenia Mitchelstein es profesora en la Universidad de San Andrés y codirectora de MESO.