El Grupo Wagner en América Latina: explotación de recursos y defensa de los intereses rusos en Venezuela

Los mercenarios de Yevgeny Prigozhin son los encargados de diseñar el círculo de seguridad de Nicolás Maduro, proteger las empresas rusas y controlar la actividad minera en la cuenca del Orinoco

Los mercenarios del Grupo Wagner en el area de Starobeshevo en el Donetsk ucraniano
Los mercenarios del Grupo Wagner en el area de Starobeshevo en el Donetsk ucraniano

Yevgeny Prigozhin, un empresario próximo al presidente ruso, Vladímir Putin, admitió hoy que en 2014 creó el Grupo Wagner, una empresa militar privada, algo prohibido por ley en Rusia, que está presente también en la campaña militar en Ucrania.

Entre otras cosas, Prigozhin dijo que los miembros del Grupo Wagner son “héroes que defendieron al pueblo sirio y a otros pueblos de países árabes, a africanos y latinoamericanos desvalidos, y se convirtieron en uno de los pilares de nuestra patria”.

La mención de América Latina entre las regiones en las que se han desplegado sus “chicos” confirma que el grupo de Prigozhin está presente en Venezuela, que tiene en Moscú a uno de sus mayores aliados, custodiando los intereses rusos y empresas como Rosneft.

Varias investigaciones de medios independientes aseguran que en Venezuela actúan unos 400 miembros del Grupo Wagner que están encargados, entre otras actividades, de diseñar el círculo de seguridad de Nicolás Maduro junto a agentes cubanos.

El aterrizaje de dos aviones militares rusos en el aeropuerto Maiquetía de Caracas en marzo de 2019 desató los rumores. Se supone que se trataba de un contingente que se encargaría de instalar un escudo antiaéreo para evitar cualquier “injerencia extranjera”. Esto ocurrió en el contexto de grandes protestas, el levantamiento de militares venezolanos contra el régimen y la presión internacional para que Maduro renuncie.

Personal ruso tras desembarcar del Il-62 en Caracas. Era el 24 de marzo de 2019 (Twitter/@FedericoBlackB)
Personal ruso tras desembarcar del Il-62 en Caracas. Era el 24 de marzo de 2019 (Twitter/@FedericoBlackB)

“Rusia tiene varios contratos que ya están en proceso de cumplimiento, contratos de carácter técnico militar y hacen varios vuelos y traen varias cosas”, señalaba la vocera del Kremlin, días después de la llegada del Antonov An-124 y de una aeronave de pasajeros Ilyushin II-62, al mando del jefe del Comando Principal de las Fuerzas Terrestres de Rusia, Vasili Tonkoshkurov. De esos aviones se vio bajar a un grupo nutrido de soldados con uniformes sin las insignias oficiales, que se sospecha eran de Wagner.

Y en 2020, la periodista venezolana Mariana Reyes denunció que “cerca de 40 militares rusos” llegaron a Canaima, en el estado de Bolívar, vestidos con uniformes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

El despliegue de mercenarios continuó en los años siguiente. En julio de este año, el reconocido investigador estadounidense Evan Ellis recordó ante el Congreso de EEUU que “en los últimos meses, Rusia ha desplegado equipo militar, tropas y mercenarios” en el país caribeño, “y ha proporcionado asistencia técnica al régimen de Maduro”.

Estas iniciativas se suman al despliegue de sistemas de defensa antiaérea S-300, y a la presencia de al menos 100 instructores y técnicos militares y mercenarios del Grupo Wagner.

Explotación minera y petrolera

Putin y Maduro durante un encuentro en Moscú en 2019 (Sputnik/Alexei Druzhinin/Kremlin via REUTERS)
Putin y Maduro durante un encuentro en Moscú en 2019 (Sputnik/Alexei Druzhinin/Kremlin via REUTERS)

Es que las tropas de Putin, ya sean regulares o irregulares, son clave para Miraflores. Le permiten conseguir tecnología y armamento, e incluso le son de utilidad en materia de espionaje y vigilancia. Rusia logra a cambio una inquietante recompensa: la explotación minera y petrolera.

Sobre todo, el control es casi absoluto sobre la Cuenca del Orinoco, donde está la mayoría de las empresas bajo la protección militar rusa. En esta riquísima área pueden encontrarse todo tipo de minerales: petróleo, gas, hierro, aluminio, oro y hasta diamantes.

Es lo más parecido a la época de los conquistadores españoles en las Américas”, dijo a Infobae un ex coronel chavista que prefiere el anonimato.

Pese a que Venezuela está inmersa en una colosal crisis humanitaria, los aviones que parten desde bases militares moscovitas no transportan ayuda. Ni alimentaria ni sanitaria, aún cuando el COVID-19 arrasó a la población y la situación es desesperante. Sólo se traslada personal uniformado capacitado en tecnología y en custodia de los intereses de Moscú. Al retornar a su tierra, los Antonov-124 lo hacen cargados al máximo de sus capacidades con los valiosos recursos extraídos del territorio venezolano.

Un informe de la oenegé SOS Orinoco también reveló la actuación de cuerpos de inteligencia y grupos irregulares en la explotación del oro en Venezuela.

El Arco Minero del Orinoco (Meridith Kohut/Bloomberg/Archivo)
El Arco Minero del Orinoco (Meridith Kohut/Bloomberg/Archivo)

“La política minera nacional, enfocada principalmente en el llamado Arco Minero del Orinoco, se ha convertido en un salvavidas para el régimen”, advirtió el informe. Al respecto, es de esperar que las operaciones mineras aumenten en el estado de Bolívar, incluso dentro del Parque Nacional Canaima. De hecho, la actividad minera que se está desarrollando en el Arco Minero y las áreas adyacentes dependen en gran medida de la promoción y protección de la minería caótica, actividad realizada por operadores mineros medianos”.

SOS Orinoco destaca que hay muy poca información sobre la llegada del grupo militar ruso a la zona, pero consideran que “puede estar relacionado con el fortalecimiento de la presencia y la capacidad de vigilancia del régimen y control militar sobre el área”.

Prigozhin, el fundador del Grupo Wagner, es apodado el “chef de Putin” debido a su proximidad con el presidente ruso y sus negocios de restauración.

Según una investigación del opositor ruso Alexei Navalny en 2017, ese empresario habría logrado contratos estatales por valor de al menos 2.500 millones de euros, entre ellos, uno para distribuir comida al Ejército ruso.

Estados Unidos sancionó a este oligarca por su papel en la campaña de interferencias y desinformación, especialmente contra la candidata demócrata Hillary Clinton, en las elecciones presidenciales de 2016, de las que salió vencedor el republicano Donald Trump.

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