
Estados Unidos pidió el martes al mundo que “apoye la participación significativa y sólida de Taiwán” en las instituciones de la ONU, a pesar de la resistencia de China.
“Alentamos a todos los Estados miembro de la ONU a que se unan a nosotros para apoyar la participación sólida y significativa de Taiwán en todo el sistema de la ONU y en la comunidad internacional”, dijo el jefe de la diplomacia de Estados Unidos, Antony Blinken.
Así lo indicó en el 50º aniversario de la incorporación de China a la ONU, lo que significó que Taiwán se quedara desde 1971 fuera del sistema de Naciones Unidas y de otros organismos asociados ante las presiones chinas.
“Taiwán es un socio crucial de Estados Unidos y un éxito democrático”, agregó en medio de las crecientes tensiones con Beijing por el destino de la isla, cuya contribución es necesaria para hacer frente “a una cantidad sin precedentes de desafíos globales”.

En un comunicado capaz de despertar la ira del régimen chino, Blinken afirmó que la participación de Taiwán en el sistema de la ONU “no es una cuestión política, sino una cuestión pragmática”, e insistió en que está de acuerdo con la doctrina de Naciones Unidas con respecto a China.
“La exclusión de Taiwán socava el importante trabajo de la ONU y sus agencias”, afirmó.
Blinken puso como ejemplo la prohibición a Taiwán de participar en la Asamblea de la Salud Global, pese a que el mundo tiene que “mucho que aprender” de la respuesta de primer nivel taiwanesa ante la pandemia de COVID-19.
Consultado la semana pasada sobre la posibilidad de una intervención militar estadounidense para defender Taiwán en caso de un ataque de China, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, respondió afirmativamente: “Sí, tenemos un compromiso en ese sentido”.

Su declaración pareció contradecir la política estadounidense de larga data de la llamada “ambigüedad estratégica”, por lo que Washington aclaró luego que mantiene “sin cambios” su política hacia Taiwán. Pese a que EEUU sostiene que Pekín es el Gobierno legítimo del pueblo chino, de manera extraoficial tiene lazos con Taiwán, a través del apoyo a su Gobierno y suministrando recursos de defensa a la isla.
Taiwán es uno de los mayores motivos de conflicto entre Washington y Pekín, dado que EE.UU. es el principal proveedor de armas de la isla y sería su mayor aliado militar en caso de conflicto bélico con China.
En virtud de esto, Washington ayuda a Taiwán a construir y fortalecer sus defensas, pero sin prometer explícitamente acudir en su ayuda en caso de un ataque.
Este fin de semana, el ex embajador chino en EEUU Cui Tankai afirmó que Beijing “nunca jamás permitirá” que Taiwán participe en la ONU, ya que eso “simplemente va en contra del transcurso de la historia”.
(Con información de AFP y EFE)
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