David Humphries, con su esposa, en Egipto, al celebrar los 39 años de casados, un día antes de su muerto
David Humphries, con su esposa, en Egipto, al celebrar los 39 años de casados, un día antes de su muerto

El mecánico británico David Humphries se había ido a unas vacaciones soñadas en Egipto con su esposa, una de sus hijas y nietos.

Llevaba una semana en el país africano cuando comenzó a sentir dolores en el pecho. Fue a un centro médico y lo internaron durante una noche para hacerle estudios. No le encontraron nada relevante y al día siguiente le dieron el alta.

Pero cuatro días más tarde, mientras jugaba con los más pequeños en la piscina de un hotel en Makadi, sufrió un infarto. Los trasladaron de urgencia a un hospital pero las tareas de reanimación no surtieron efecto y falleció.

Tras un examen post mortem realizado en Egipto, su familia regresó al Reino Unido el 22 de septiembre pasado. El cuerpo de David, tras completar los trámites consulares, fue enviado de regreso recién el 1° de octubre, vía Dubai.

David Humphries, horas antes de su muerte
David Humphries, horas antes de su muerte

Un médico amigo de la familia recomendó hacer una autopsia y fue entonces que se llevó una sorpresa: el cuerpo no tenía el corazón ni los riñones.

"Estamos totalmente en shock y no sabemos qué pensar. No sabemos por qué ni cómo pasó esto y estamos pidiendo una explicación a las autoridades egipcias",  dijo su hija Anita Goodall al diario The Sun. "Mi papá será enterrado sin su corazón. Algunos dicen que el corazón es el alma y es el que te lleva al cielo, pero papá no tendrá su corazón para llevarse con él".

"Dave era el hombre más generoso y cariñoso, vivía para su familia. Amaba estar con nosotros", dijo su esposa. "Durante un minuto estaba jugando en la piscina con sus nietos y al minuto siguiente estaba tirado con sus ojos dados vuelta".

David Humphries (en el extremo derecho), en el casamiento de uno de sus hijos
David Humphries (en el extremo derecho), en el casamiento de uno de sus hijos

"Después del terrible el golpe de su muerte repentina, cuando su cuerpo fue enviado de regreso nos dijeron que su cuerpo había empezado a descomponerse y nos recomendaron que no lo viésemos para que no nos quedáramos con una última imagen desagradable de él. Estoy devastada de que no podré verlo por última vez ni decirle por última vez cuánto lo amaba".

La abogada de la familia, Debbie Manders, dijo que esta situación es terrible: "Es horrible la muerte de un familiar mientras estás de vacaciones pero después descubrir que le faltan órganos cuando el cuerpo es repatriado al Reino Unido, aumenta el dolor. Las leyes para la remoción de órganos en Egipto son muy estrictas. Estamos trabajando con abogados de allí para averiguar qué pasó".

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