
En septiembre de 2018, poco antes de que comenzara la administración de Andrés Manuel López Obrador, una escalofriante escena tuvo lugar el barrio de Tlajomulco de Zúñiga, Guadalajara: el fétido olor de un camión abandonado atraía a cientos de habitantes conmocionados por el hecho.
El vehículo era grande, tenía capacidad de 18 tonelada, enfriamiento de -40 grados y destacaba por el sonriente oso polar en un costado que saludaba a los espectadores. Desde lejos todo parecía normal, hasta que comenzó a exudar olor a muerte.
Alguien había dejado el pestilente camión una noche antes, alrededor de las 19:20 horas, pero para la mañana siguiente alrededor de 100 personas rodeaban el vehículo.
Las primeras teorías apuntaban a que dentro había ganado muerto, pero, conforme creció la multitud no pasó mucho tiempo antes de alguien señalara que dentro había restos humanos. “Lo que no sospechaban era que no eran los cárteles de la droga quienes habían traído este cargamento espantoso a su puerta. Fue el gobierno del estado.”, relató The Guardian
Dentro había exactamente 273 cuerpos en descomposición, todos cargados en el vehículo porque la morgue central a las afueras del estado se encontraba rebasada por más de dos centenas de muertos.
“El sistema actual no fue diseñado para el nivel de violencia que estamos experimentando hoy”, explicó Anselmo Apodaca, ex director de la unidad de ciencia forense federal de México al medio extranjero. “Fue planeado para el México de hace 20 años”.
DE MORGUES SATURADAS A UN CAMIÓN ABANDONADO
Guadalajara es uno de los estados más hacinados por el crimen organizado. Sus morgues, como en el resto del país, incrementaron sus números en cuanto el ex presidente Felipe Calderón inició la famosa “Guerra contra el Narcotráfico” en 2006.
En los próximos 10 años, las morgues mexicanas estaban al límite. Para 2016, cuando Luis Octavio Cotero llevaba un año al frente del Instituto de Ciencias Forenses de Jalisco, la situación era insostenible. La morgue central ya tenía 250 cuerpos más de los que podía almacenar.
Actualmente hay más de 38,000 cuerpos no identificados en el país, los cuales se almacenan o entierran en fosas municipales, mientras más de 70,000 personas desaparecidas son buscadas por sus familiares en México. Fue un completo caos”, recordó Cotero con el periodista Matthew Bremmer. “A veces no sabía qué hacer”.
La escalofriante idea de congelar cuerpos en un camión se presentó después de que las autoridades mexicanas prohibieran la incineración de cuerpos en 2015. La cremación, señalaron, privaba a miles de familias de la oportunidad de obtener información sobre sus desaparecidos.

Cuando la morgue central se llenó, Cotero comenzó a utilizar un pequeño almacén para compensar la sobrecarga, pero, al no tener las condiciones adecuadas, los cuerpos comenzaron a descomponerse. “Los líquidos que liberaban empezaron a taponar las cañerías del instituto”, contó.
En mayo de 2016, la fiscalía estatal propuso liberar 200 espacios en una tumba en Tonalá, a 10 millas del centro de Guadalajara, lo cual tampoco tardó en ser insuficiente, y se propuso otra solución. “Un fiscal le sugirió a Cotero que la Fiscalía contrate un contenedor refrigerado de una empresa de transporte, lo estacione en el muelle de carga de la morgue central y almacene los cuerpos sobrantes en su interior”, señaló The Guardian.
Este tipo de estrategia ya había sido utilizada en Guerrero, Durango, Tamaulipas y Baja California por lo que se aceptó como solución. La compañía Logísticas Montes habría proporcionado el contenedor, según el medio británico, pero el dueño aseguraría más tarde que “no descubrió que el contenedor se usaría para almacenar cadáveres hasta seis meses después de aceptar el trato”.
DOS CAMIONES CARGADOS DE MUERTE

En 2018 Cotero, apabullado por la desaparición de una de sus hijas y la creciente sobrecarga de cadáveres en el camión, tomó fotos de los cadáveres y envió un mensaje a la fiscalía: “Si no mueven este maldito contenedor, lo voy a estacionar frente a la oficina del fiscal general o al palacio de gobierno en Guadalajara “, dijo
Algunos de los cuerpos ya tenían más de un año en la morgue cuando fueron trasladados al camión y la fiscalía tomó la decisión de utilizar un vehículo extra. Sin embargo, “el espacio en los terrenos del instituto forense era limitado. Dos camiones estacionados fuera de la morgue central, ambos con olor a putrefacción podrían atraer atención no deseada”, explicó The Guardian.
En el afán de encontrarles un lugar, los cuerpos fueron trasladados a varios lugares. Primero a La Duraznera al sur del estado, pero los lugareños y el gobernador local se quejaron del olor y tuvieron que moverlos.
Se llevaron los cuerpos a un depósito que se encontraba a 20 minutos del lugar. Una vez ahí, alrededor de las 16:00 horas del 14 de septiembre, el conductor y su empleado se dieron cuenta de que el vehículo era demasiado grande cómo para entrar por la puerta.
Entonces ofrecieron poner el camión en un lote de 25,000 metros a 30 kilómetros de ese lugar. “No había gente viviendo cerca”, señaló alguna persona, según The Guardian, pero cuando el tráiler estaba cerca de su destino se atascó en el lodo.
Para cuando llegó la fiscalía al auxilio, los habitantes de la zona ya se encontraban alrededor del camión y la prensa ya comenzaba a llegar.
Al día siguiente a las 10:40 horas llegó el segundo tractor y la multitud comenzó a protestar. “Cuarenta y ocho horas después, la fiscalía determinó que el único lugar adecuado para el contenedor era la morgue central del instituto forense”, señaló el periodista.
“No son basura. ¡Tienen un nombre! " y “¡No son vacas para el matadero!”, gritaban los protestantes cuando el escándalo del “tráiler de la muerte” se dio a conocer.
Cuando abrieron las puertas del primer camión, el hedor era tan fuerte que provocó arcadas en los investigadores. Los cuerpos estaban amontonados y el contenedor “cubierto por una capa fuerte de putrefacción”. El escándalo causó revuelo en todo México, pero las autoridades se justificaron al decir que los restos tenían condiciones óptimas de conservación en los camiones y que el estado en que fueron encontrados era producto del viaje desde la morgue central.
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