Un Pzkwf VI Tiger I acaba de destruir un blanco (Bundesarchiv)
Un Pzkwf VI Tiger I acaba de destruir un blanco (Bundesarchiv)

Apenas cinco meses después de la terrible derrota sufrida en Stalingrado, y poco antes de que los aliados occidentales invadieran Sicilia, la Alemania del dictador Adolf Hitler intentó por última vez dar un golpe maestro a la Unión Soviética y terminar con la guerra en el frente oriental que había comenzado dos años antes.

Fue a través de la Operación Zitadelle (Ciudadela), una ofensiva lanzada el 5 de julio de 1943 contra una concentración de fuerzas soviéticas en torno a la ciudad de Kursk, que involucró a cerca de cuatro millones de soldados, 10.000 tanques y 5.000 aviones en lo que llegó a conocerse como la batalla de tanques más grande de la historia, un enfrentamiento épico que se ha convertido en popular tema de historiadores de la Segunda Guerra Mundial. Y sigue provocando enfrentamientos, esta vez discursivos, entre alemanes y rusos.

El desenlace de la batalla es conocido. Las tropas soviéticas, alertadas del ataque por la inteligencia occidental, estaban preparadas y atrincheradas en un complejo sistema defensivo de varias capas, y el avance alemán se estancó tras una serie de éxitos iniciales. Fue una victoria estratégica contundente de parte de los soviéticos, la primera obtenida en verano, que terminó para siempre con la iniciativa germana en el frente oriental y dio lugar a la contraofensiva que llevaría, con el tiempo, a la caída de Berlín.

Detalle del monumento construido en 1995 por la victoria en Projorovka: los T-34 rusos arrollan a los Tiger I alemanes (Flickr)
Detalle del monumento construido en 1995 por la victoria en Projorovka: los T-34 rusos arrollan a los Tiger I alemanes (Flickr)

También es conocido que, sin embargo, los alemanes tuvieron numerosas victorias tácticas, inflingieron bajas mucho mayores a pesar de ser derrotados y que sus tanques (algunos de ellos estrenados en la batalla como los Pzkfw V Panther,  desplegados sin embargo antes de tiempo, y los cazatanques Ferdinand) demostraron ser superiores a los soviéticos.

Especialmente durante el episodio de Projorovka, cuando las unidades rusas se lanzaron en un contraataque contra la punta de lanza alemana y fueron masacradas, en un hecho que Rusia conmemora como la victoria pírrica que cambió el curso de la guerra, ya que el sacrificio impidió que los panzers alcanzaran sus objetivos.

Projorovka, como parte principal de la batalla Kursk, se ha convertido ahora en el punto central de un enfrentamiento entre alemanes y rusos luego de que el periódico Die Welt, uno de los más tradicionales de Alemania, publicara la semana pasada un polémico artículo exaltando al enfrentamiento como una victoria germana y cuestionando duramente la apropiación rusa.

El ataque alemán

"No hay razón para un monumento a la victoria", expresó Sven Felix Kellerhoff, editor de historia en Die Welt, en su texto titulado "La victoria del Ejército Rojo que en realidad fue una derrota" y en referencia al impresionante memorial construido en 1995, durante el gobierno de Boris Yeltsin en Projorovka, el cual recomienda "demoler".

Kellerhoff basó su texto en el trabajo del historiador británico Ben Wheatley, profesor en la Universidad de East Anglia, y del coronel retirado del ejército alemán, Karl-Heinz Frieser, quienes analizaron fotografías aéreas tomadas por la Luftwaffe (fuerza aérea alemana) luego de la batalla y que se encuentran actualmente en los Archivos Nacionales de Estados Unidos en College Park, Maryland.

El campo de batalla de Projorovka después de los combates, en imágenes tomadas por la Luftwaffe alemana (@DrBenWheatley)
El campo de batalla de Projorovka después de los combates, en imágenes tomadas por la Luftwaffe alemana (@DrBenWheatley)

Las imágenes muestran una destrucción de tanques soviéticos en Projorovka tremenda (cerca de 235), especialmente luego de que los T-34 que se habían lanzado a un contraataque "kamikaze", en palabras de Kellerhoff, desde una colina identificada como "252,2" quedaran estancados en una zanja antitanque cavada por las mismas tropas rusas, que los convirtió en presa fácil de los blindados alemanes en una situación descrita como un "infierno" de "fuego, humo, tanques quemados, muertos y heridos".

También se habla de bajas alemanas inferiores a lo reportado (apenas cinco tanques en las primeras acciones y en torno a los 27 en total), y una relación de fuerzas inclinada casi en 3 a 1 en favor de los rusos.

Con respecto a este último punto, una conocida versión oficial soviética que aún sigue vigente para muchos hablaba del choque de cerca de 1.600 blindados, 800 por bando, en Projorovka, con al menos 400 bajas alemanas, como recuerda Kellerhoff. Pero el consenso actual, incluso anterior al trabajo de Wheatley, es que cerca de 200 tanques alemanes del 2° cuerpo acorazado de las SS se enfrentaron a unos 600 blindados rusos del 5° ejército blindado de las Guardias y el 29° cuerpo acorazado.

Posiciones defensivas y cráteres en torno a la colina 252.2 (@DrBenWheatley)
Posiciones defensivas y cráteres en torno a la colina 252.2 (@DrBenWheatley)

"La batalla se afianzó como una leyenda (y un mito) soviética durante décadas. Esto persistió hasta que las investigaciones tras la caída de la URSS demostraron el desastre", indica Wheatley al comienzo del artículo "A visual examination of the battle of Prokhorovka" (Un estudio visual de la batalla de Projorovka), publicado en el Journal of Intelligence History y citado por Kellerhoff.

"Las fotografías proveen confirmación visual a través del campo de batalla de la destrucción del 5° ejército acorazado de las Guardias y el 29° cuerpo acorazado [ambos soviéticos]", agregó en su reciente ensayo.

El contraataque soviético

Las revelaciones de Wheatley y Frieser, junto a las palabras destinadas por Kellerhoff al monumento nacional en Projorovka, han generado una ola de indignación en toda Rusia, país que en los últimos años y en especial tras la llegada de Vladimir Putin al poder se ha volcado nuevamente al estudio y celebración de la Gran Guerra Patriótica (como se conoce allí a la Segunda Guerra Mundial) contra la invasión nazi iniciada en 1941.

Una columna de tanques alemanes Pzkfw IV avanzando hacia Projorovka (@DrBenWheatley)
Una columna de tanques alemanes Pzkfw IV avanzando hacia Projorovka (@DrBenWheatley)

"El conocimiento por el autor de los acontecimientos de 1943 cerca de Kursk es arcaico, no estudió suficientemente el tema, aunque se publicaron docenas de obras en ruso, inglés y húngaro", consideró el historiador ruso Valeri Zamulin en diálogo con la agencia estatal rusa Sputnik. "Se trata de una pieza bien cortada de verdad, ficción y especulación", agregó.

Zamulin explicó que las fotografías aéreas, como las citadas por Wheatley y Frieser para sus conclusiones, no suelen ser utilizadas para contar tanques destruidos en tierra, ya que estos solían ser recuperados por sus dueños tras la batalla. De hecho, argumenta el historiador, las imágenes de la Luftwaffe fueron tomadas entre el 14 y el 16 de julio, cuando la batalla concluyó el 12.

"La victoria fue nuestra", sostuvo Zamulin. "Esta es la opinión de un historiador profesional. Y como ser humano, quiero decir que es inaceptable decirle al pueblo de otro país qué monumentos deben o no deben erigir", concluyó.

Un Pzkfw IV destruido (@DrBenWheatley)
Un Pzkfw IV destruido (@DrBenWheatley)

El embajador ruso en Berlín,  Sergei Nechayev, también se pronunció sobre el artículo en Die Welt.

"Los llamados a destruir el monumento erigido bajo Projorovka son inaceptables y más allá de la comprensión, tales intentos de reescribir hechos históricos indiscutibles, falsificar los eventos de esos años y reducir el papel del pueblo soviético para derrotar al nazismo parecen indignos e insultantes", indicó en un texto oficial difundido por la embajada.

Mientras que el director del Museo Central de la Fuerza Aérea de Rusia, Yuri Knutov, consideró que el artículo de Kellerhoff era "una falsificación flagrante" de la historia, según reportó la BBC.

Y desde la Duma, la cámara baja del parlamento ruso, llegaron incluso pedidos para que los mismo alemanes levanten cargos contra el editor de Die Welt. "El artículo ha destruido la penitencia de la nación alemana por lo que ha hecho el nazismo", señaló el parlamentario y especialista en defensa Alexander Sherin, de acuerdo a BBC.

Tropas alemanas junto a un T-34 ruso destruido (Getty)
Tropas alemanas junto a un T-34 ruso destruido (Getty)

También en redes sociales y en los comentarios del artículo de Kellerhoff se dio una verdadera batalla virtual sobre la batalla real, un hecho que demuestra cuán vigente sigue siendo este hecho histórico, ocurrido 76 años, para los pueblos que lo protagonizaron.

Qué se sabe de Projorovka y Kursk

La Operación Zitadelle comenzó el 5 de julio de 1943 con un ataque alemán en dos frentes sobre los flancos de la saliente formada alrededor de la ciudad de Kursk, la cual se había formado tras la última ofensiva soviética luego de la victoria en Stalingrado.

Las unidades alemanas en el norte vieron su avance rápidamente estancado en las profundas defensas rusas, dispuestas en numerosas capas, pero en el sur la punta de lanza tuvo más éxito.

En este contexto y luego de una semana de combates, las fuerzas rusas contraatacaron en ambos frentes, y en el sur lanzaron un enorme ataque acorazado contra las unidades de vanguardia alemanas y en torno al pequeño pueblo de Projorovka.

Un T-34/76 ruso destruido en Kursk
Un T-34/76 ruso destruido en Kursk

El ataque fue desbaratado con enormes pérdidas rusas y evidenció la superioridad del último modelo del Pzkfw IV, armado con un cañón de 75 milímetros de alta velocidad. También significó el uso en números importantes del Tiger I, mítico tanque alemán que había recibido su bautismo de fuego el año anterior. Pero ni los novedosos Panther ni los Ferdinand actuaron en este combate, ya que estaba destinados en otros sectores.

Pero lo cierto es que los alemanes no continuaron el avance ni tomaron el pueblo de Projorovka tras el combate. De hecho la lentitud del progreso general y la noticia del desembarco aliado en Sicilia, Italia, el 9 de julio de 1943, llevaron a que el alto mando alemán cancelara Zitadelle, cerrando el fracaso de la operación.

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