
A pocas horas de comenzar una nueva edición de la Presidents Cup vale la pena repasar algo de la historia del evento, y fundamentalmente encontrar las razones de su creación.
En la segunda mitad de la década de los 80 dos hechos sucedieron en forma simultánea que encendieron la chispa en la mente del comisionado del PGA Tour. El primero de ellos fue la explosión que tuvo la Ryder Cup cuando en 1985 los europeos derrotaron a los americanos por primera vez en muchísimo tiempo. Dos años más tarde, y ahora en suelo americano, los del Viejo Continente lograron la primer victoria de visitantes y la Ryder Cup se transformó en el evento golfístico más importante del mundo. La segunda de las razones fue la aparición de grandes jugadores de otras regiones del mundo que habían empezado a ganar los grandes campeonatos y trepaban hasta lo más alto del ranking mundial. Los australianos Greg Norman, Steve Elkington, Craig Parry y Robert Allenby, el sudafricano David Frost, el fijiano Vijay Singh y Nick Price de Zimbawe eran animadores de los grandes campeonatos y el público estadounidense empezaba a darse cuenta que el golf también se jugaba en otras partes del mundo.
La Ryder Cup pertenece y es organizada por la PGA de América. El PGA Tour no tiene nada que ver allí y solo son sus jugadores los que forman parte del evento, pero en términos de negocio el tour “la ve pasar”. Esto último sumado a los dos motivos arriba mencionados hicieron que Deane Beman empezara a armar en su cabeza un nuevo evento, que fuera totalmente propiedad del PGA Tour y que enfrentara a los 12 mejores jugadores de Estados Unidos contra los 12 mejores del resto del mundo, excluyendo a Europa. Así nació la Presidents Cup que tuvo su primera edición en 1994.
La sede de aquel primer enfrentamiento fue la cancha del Robert Trent Jones Golf Club ubicada en las afueras de la ciudad de Washington. Un club espectacular, con una muy buena cancha construida a orillas del Lago Manassas. El australiano David Graham, ganador del PGA Championship y del US Open, fue elegido capitán del Team Internacional, mientras que los locales fueron comandados por el 3 veces ganador del US Open, Hale Irwin. Dos curiosidades de aquella primera edición: la primera fue que el mejor jugador internacional de aquellos días, Greg Norman, no pudo participar porque pocas semanas antes se fracturó un brazo. La segunda tuvo a Eduardo Romero como protagonista. El “Gato” jugaba en Europa por aquellos días y había ganado ese año el Italian Open, pero Graham se decidió por su compatriota Bradley Hughes que tenía un ranking mundial muy inferior al del cordobés. Fue una pena porque todos consideraban a Romero un mucho mejor candidato para completar el Team Internacional.

Para diferenciarse un poco de la Ryder Cup, los organizadores decidieron que en lugar de 28 puntos en juego hubiera 32 y así muy temprano un viernes 16 de septiembre de 1994 la Presidents Cup se puso en marcha. Mejor dicho, no muy temprano, porque una intensa niebla cubrió el campo de juego y las salidas se demoraron por más de una hora. Byron Nelson, leyenda del golf de Estados Unidos, estuvo presente en el tee del 1 para recibir a los jugadores y declarar inaugurado el evento.
La pareja Singh/Elkington enfrento a Maggert/Pavin y ellos fueron los encargados de abrir el certamen. Aquella primera sesión terminó con un contundente 5-0 en favor de los americanos. Los matches de la tarde, golpes alternados, mostraron una recuperación de los internacionales que consiguieron 2 ½ y frenaron la caída. El sábado por la mañana volvieron a jugar bien los visitantes que lograron 3 ½ de los 5 en disputa y achicaron la diferencia, pero los locales ganaron la sesión de la tarde por 3 a 2 y llegaron al día final con 4 puntos de ventaja. Los individuales del domingo ratificaron el dominio de Estados Unidos y el marcador final fue de 20 a 12 en favor de los locales.

Así nacía un nuevo evento que con el tiempo iba a transformarse en uno de los más esperados por los golfistas de todo el mundo. La siguiente edición volvió a disputarse en el mismo escenario y recién en 1998 salió de Estados Unidos para llegar a Australia. La famosa y estupenda cancha de Royal Melbourne fue la sede de la Presidents Cup y en esa oportunidad se registró el único triunfo de los internacionales, que con la participación del paraguayo Carlos Franco, primer latino en formar parte del equipo, apabullaron a los americanos capitaneados por Jack Nicklaus, con un resultado final de 20 ½ a 11 ½.
Este año la Presidents Cup llega a la ciudad de Charlotte en Carolina del Norte y a una de las muy buenas canchas de Estados Unidos: Quail Hollow Golf Club, sede cada año de un torneo del PGA Tour, será el escenario para la 14ta edición de la copa. En la columna de mañana nos metemos de lleno en quiénes serán los protagonistas y en cómo podrán seguir cada instancia de la Presidents Cup.
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