El desconocido futbolista uruguayo que fue figura en tres ediciones del videojuego FIFA y nunca pudo jugarlo

Claudio Elías alcanzó la notoriedad cuando vestía la casaca de Progreso, pero la falta de conectividad global lo benefició en su vida virtual. En la real, una picardía del Mellizo Barros Schelotto le costó muy caro para su carrera

Claudio Elías en la selección uruguaya en el juego FIFA de EA Sports
Claudio Elías en la selección uruguaya en el juego FIFA de EA Sports

-Hola, Claudio. Soy periodista en Argentina. Quería hacerte una entrevista para Infobae.

-Buenas tardes, cómo estás, un gusto.

-Un gusto, ¿cómo estás?

-Perdón, ¿nos conocemos de antes? Porque me ha pasado de decir “un gusto” y que me respondieran: “Claudio, jugamos varias veces en contra, me pegaste patadas y ahora me decís ‘un gusto’”.

A Claudio Elías, que desde el primer contacto no tiene tapujos en mostrar qué clase de futbolista fue, nunca le importó la fama. Casi que la rechazaba con un puntinazo enérgico, como a esas pelotas que quedaban sueltas en la puerta del área si andaba merodeando un delantero rival. Con un dejo de orgullo, cuenta cómo escapaba de las fotos y los saludos de protocolo en sus tiempos de jugador, aunque al mismo tiempo evalúa que si hubiera subido un poco más el perfil –algo que sus padres todavía le reprochan- podría haber atravesado un camino con más brillo que el que recorrió.

Si bien Claudio Elías tuvo una carrera que algunos envidiarían, la trascendencia grande no le llegó por lo que hizo con la pelota en los pies sino desde un costado diferente. Fue más bien cuando, incluso mientras defendía los colores de Progreso en la sufrida Segunda División de Uruguay, apareció en tres ediciones consecutivas de los juegos FIFA de EA Sports vistiendo la gloriosa Celeste y despertó la pregunta de más de un gamer alrededor del mundo: “¿Quién es este Claudio Elías que juega al lado de Paolo Montero y Álvaro Recoba?”

Debutó en primera división con apenas 18 años, y él cree que su principal condición fue “la actitud” que mostraba dentro de la cancha. La misma que lo llevaba a levantar por el aire a sus compañeros en picados informales posteriores a una caída “porque estaban todos haciendo firuletes, y en el partido no habían hecho nada”. La que le jugaba en contra cuando pasaba totalmente bloqueado los dos días posteriores a cada derrota y no aprovechaba los entrenamientos. O como cuando decidió en 2009 cerrar su carrera algo antes de lo previsto porque recibió seis fechas de suspensión por un incidente con un árbitro, cuando ya vestía la camiseta del modesto Villa Teresa, el equipo del que es hincha.

Esa manera pasional de entender el fútbol lo tuvo siempre en la vereda de los códigos bien entendidos. “A mí me ha pasado de partidos en los que íbamos goleando y donde yo alentaba a los rivales. Uno fue el Rifle (Walter) Pandiani, en un partido que con Progreso les ganábamos 3-1 cuando él estaba en Basáñez. La hinchada de ellos estaba fuerte y estaba caldeada la mano. Y yo le decía ‘Bo, metele, vos hacé la tuya. Mirá que tenés condiciones. Mirá que este año estás en Basáñez y por ahí después te vas. No te bajoneés’. En vez de buscar la mía y tratar de hacerles tres goles más”, recuerda desde su casa en Montevideo durante la charla con Infobae vía zoom.


Claudio Elías con la camiseta de Centro Atlético Fénix de Uruguay
Claudio Elías con la camiseta de Centro Atlético Fénix de Uruguay

Toda esa actitud, pero sin el costado impulsivo, mostraba el Claudio Elías que se lucía con la casaca color cielo en las versiones del FIFA 1996, 1997 y “Road to World Cup 98”, donde los jugadores podían hacer todo el camino hacia la Copa del Mundo de Francia con cualquier selección nacional. Cuenta el escritor uruguayo Miguel Méndez, en su libro “Beckham nunca conoció Durazno” (Editorial Tajante, 2019) que “muchos creían a ‘C. Elías’ un nombre imaginado por algún programador de EA Sports” y agrega que “en la saga del Pro Evolution Soccer era legendaria la participación de un tal Yáñez en la selección uruguaya, a quien se identificaba como Enzo Francescoli”.

Pero a diferencia de Yáñez, Claudio Elías existe y llegó a lucir brevemente los colores de la Celeste. Su historia en la selección de Uruguay comenzó en una sub-23 que jugó la Copa de las Américas en 1994 en Colombia. Claudio tuvo una buena actuación, pero su camino se cortó en la tercera fecha durante el partido contra Argentina que terminó 2-2, cuando el Mellizo Guillermo Barros Schelotto simuló que lo había agredido y el árbitro compró y lo expulsó. “Me eligieron mejor zaguero del campeonato, pero por esa roja me dieron dos fechas de suspensión y me perdí la semifinal y la final”, lamenta. Más allá de este disgusto, Claudio volvió a ser convocado para la Copa Mercosur de selecciones en Mar del Plata en 1995 y después le llegó la esperada citación para la mayor.

El 22 de marzo de 1995, como parte de la gira de preparación para la Copa América que se iba a disputar en Uruguay, Claudio Elías debutó como titular de la selección en la caída 2-1 contra Colombia en Medellín. Tres días después jugó ante Estados Unidos en el Cotton Bowl de Dallas, en un amistoso que fue suspendido a los 39 minutos del segundo tiempo por alerta de aproximación de un tornado, cuando estaba empatado 2-2. Ya en el cierre de la gira, Claudio se dio el gusto de hacer pie en territorio europeo, en la caída 1-0 ante Yugoslavia en el Maracaná de Belgrado.

Se había ilusionado con ser parte del plantel que disputaría en julio la Copa América, pero a la hora de la convocatoria quedó afuera, en la gran frustración de su carrera. “Yo sabía que iba a ser difícil jugar. ¡Pero quería estar en la foto! En el mural…”, se lamenta Claudio por su ausencia entre quienes se consagraron campeones en el Centenario ante Brasil. Así y todo, tuvo en septiembre una nueva chance en el que resultaría su último partido con Uruguay: un amistoso en Jerusalén ante Israel, que perdió 3-1.

En paralelo, Claudio Elías no pudo evitar en ese 1995 el descenso de su equipo, Progreso, y pasó a Central Español, donde en 1996 también conoció el amargo trago de la pérdida de categoría. Pero ninguno de esos datos negativos se metió en el radar de los programadores de EA Sports. Bastaron las cuatro presentaciones con la Celeste de Elías –que luego seguiría su carrera en distintos clubes de China, Chile, Colombia, Ecuador y Brasil- para que se convirtiera en un inamovible durante tres ediciones de los juegos FIFA, donde según la leyenda era un bastión en la mitad de la cancha de los orientales.

¿Qué lo llevó a ocupar ese lugar impensado?

El motivo parece haber estado en su presencia en el partido contra EE.UU., de donde habrían tomado los nombres –salvo dos excepciones- los programadores para la edición 96 del FIFA. Ariel Hergott, periodista especializado en gaming y que supo trabajar en la base de datos de la mítica serie de videojuegos de PC Fútbol de los años 90, explicó a Infobae que por aquel entonces “ninguna de las compañías que producía estos juegos tenía los scouts y enviados alrededor del mundo que tienen ahora para hacer relevamiento de cada club”. Y precisó: “Hoy las plantillas se actualizan semanalmente porque estalló lo que sería el ‘ultimate team’, que está basado en las últimas actuaciones. Los juegos fueron evolucionando tanto que cada partido influye casi en vivo en lo que pasa en el juego. Antes salía el juego y olvidate. Y pasaban cosas como estas…”.

Claudio Elías en la rambla de Montevideo, hoy se dedica a representar jugadores
Claudio Elías en la rambla de Montevideo, hoy se dedica a representar jugadores

Otro detalle curioso suma a la extrañeza de esta historia: Elías nunca jugó a “su” juego. “Nunca lo encontré. Nunca lo tuve. Mirá si seré tímido, como era, que nunca lo compré. Veía que lo jugaban, pero yo nunca lo tuve”, evoca, al mismo tiempo que revela que sus propios hijos mantienen cierta incredulidad sobre la situación. “Ellos juegan al juego de ahora, tienen 18 y 15. Yo les digo ‘¿A eso juegan? Yo fui el primero que salió en esos jueguitos’. Y ellos me dicen: ‘Andá. ¡En qué jueguitos vas a estar vos!’”.

En el presente, Claudio, cerca de cumplir 47 años, dedica su tiempo a la representación de jugadores. Cuenta por ejemplo cómo consiguió la transferencia de un delantero a China, donde conserva contactos firmes de sus años de recio defensor y mediocampista, cuando conoció al famoso DT yugoslavo Bora Milutinovic.

Y está en campaña para finalmente tratar de conseguir el FIFA. La esperanza está firme, gracias a la pareja de su hijastra. “Tiene juegos Nintendo y esas cosas, y me lo consiguió. Tengo el juego guardado en cajita, todo. Pero no tengo el aparato para jugarlo. Ahora me dijo que iba a ver si me lo conseguía…”

¿Será 2021 el año en el que el Claudio Elías de carne y hueso conozca al que la rompía en las pantallas?

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