Científicos de Sudamérica y Europa logran el mapa genético más completo de los pueblos indígenas

Los resultados de la investigación publicada en la revista Nature muestran que hace al menos 1.300 años hubo una nueva ola migratoria, probablemente de Mesoamérica. Cómo se renovó el árbol genealógico de los habitantes originarios

Científicos de once países elaboraron el primer mapa genético de los pueblos indígenas de Sudamérica. Revelaron una diversidad genética más compleja de lo que se creía./Archivo

Las raíces de Sudamérica se extienden mucho más allá de lo imaginado: su ADN indígena revela capítulos desconocidos sobre las primeras migraciones en el subcontinente.

Científicos de once países, incluyendo Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Alemania, Italia, México, Perú, España, Suiza y Estados Unidos, consiguieron elaborar un mapa genético de los pueblos indígenas de Sudamérica.

El equipo fue liderado por la doctora Tabita Hünemeier de la Universidad de San Pablo, en Brasil. Reveló que la diversidad genética en el continente es mucho más compleja de lo que se pensaba, aunque reconocieron que las muestras y los métodos tienen limitaciones y que algunas interpretaciones requieren cautela.

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La investigación se publicó en la revista Nature. El ADN de diversas comunidades indígenas cuenta cómo los ancestros recorrieron selvas, montañas y ríos.

A través del estudio, se detectó que varias regiones genómicas muestran un notable compartimiento de alelos con poblaciones australasianas.

El ADN indígena sudamericano muestra influencias genómicas que apuntan a múltiples migraciones y contactos con poblaciones australasianas y asiáticas ancestrales. (Imagen ilustrativa Infobae)

Aunque los científicos aclararon que esa afinidad se explica mejor por combinación con una población asiática ancestral no muestreada, y que el grado y la distribución de esa afinidad varían entre grupos.

Además, se identificaron aportes de humanos arcaicos como neandertales y denisovanos, pero su relevancia adaptativa sigue en estudio.

Los hallazgos formaron parte de un trabajo en colaboración de científicos de la Universidad Pompeu Fabra, en Barcelona, la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) de México y la Universidad de las Américas, en Ecuador.

Desde la Argentina, colaboraron los investigadores María Laura Parolín, del Instituto de Diversidad y Evolución Austral, y Virginia Ramallo del Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (CONICET-CENPAT) en Puerto Madryn.

Además participaron Graciela Bailliet y Claudio Bravi, del Instituto Multidisciplinario de Biología Celular (IMBICE-CONICET), en La Plata.

También participaron expertos de la Universidad de San Martín de Porres, Lima, e instituciones de los países ya mencionados.

El mapa genético que faltaba en la historia

La investigación publicada en Nature identifica variantes genéticas nuevas relacionadas con fertilidad, características faciales, defensas y metabolismo en comunidades indígenas sudamericanas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante años, la diversidad genética de los pueblos indígenas de América recibió poca atención en la ciencia global. Los estudios se enfocaron en otras regiones y dejaron a esas comunidades sin datos suficientes para reconstruir su historia evolutiva.

La falta de muestras representativas y la complejidad de la genética regional dificultaron entender cómo se formaron las poblaciones indígenas y cómo se diferenciaron a lo largo del tiempo.

Los investigadores buscaron responder cuántas olas migratorias poblaron Sudamérica y cómo se diferenciaron las comunidades. Se propusieron desafiar la idea de un modelo simple y reconstruir el árbol genealógico de los pueblos indígenas con genomas modernos y antiguos.

ADN que cuenta viajes, mezclas y adaptaciones

Para el análisis, los expertos secuenciaron el genoma completo de 128 personas de 45 comunidades indígenas de ocho países del continente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Para alcanzar el objetivo, nuestro equipo secuenció el genoma completo de 128 personas que representan 45 comunidades indígenas en ocho países desde América del Norte a Patagonia”, contó a Infobae la doctora Parolin, quien es investigadora del Conicet en paleogenómica. “Identificamos más de un millón de variantes genéticas nunca antes habían sido observadas en otros continentes, lo que revela una diversidad genétca única americana”, resaltó

Integraron estos datos con genomas antiguos y modernos de América, aunque reconocen que la muestra, aunque amplia, no cubre toda la diversidad del continente. El análisis mostró que la mayor parte de la diversidad genética proviene de una tercera gran migración, probablemente relacionada con grupos de Mesoamérica.

Esta ola llegó hace al menos 1.300 años, pero los investigadores aclaran que la antigüedad exacta y el origen geográfico requieren futuras investigaciones.

Se observó que “la afinidad genética con los australasianos contradice una sola rama de indígenas americanos no árticos”.

Se determinó que una tercera ola migratoria, probablemente de Mesoamérica, aportó la mayor parte de la diversidad genética actual de Sudamérica hace al menos 1.300 años (Freepik)

Sin embargo, esta afinidad se atribuye a la mezcla con una población asiática antigua, llamada Ypykuéra, y los cientificos enfatizaron que la magnitud de esa combinación es modesta y no uniforme en todas las poblaciones.

En el ADN se detectaron variantes nuevas en genes vinculados con fertilidad, rasgos faciales, defensas y metabolismo. También se encontraron señales de adaptación en genes relacionados con la piel, el sistema inmunológico y la energía.

El equipo confirmó la presencia de segmentos de ADN de neandertales y denisovanos, pero subraya que el significado funcional de muchas de estas variantes aún no se comprende del todo y requiere más investigación.

Herencia indígena: retos y aprendizajes

El trabajo internacional resalta la importancia de sumar la diversidad indígena a los estudios genéticos globales y promover la colaboración transparente con las comunidades originarias - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tras los resultados, se sugirió sumar la diversidad indígena a los estudios genéticos globales para mejorar el conocimiento sobre salud y evolución humana.

También se remarcó la importancia de trabajar junto a las comunidades y compartir los resultados con transparencia.

Los hallazgos abrieron nuevas puertas para valorar y proteger la diversidad biológica y cultural de los pueblos indígenas.

“Nuestros resultados sugieren que el pasado genético de Sudamérica es una red de caminos complejos, de migraciones, mestizajes y adaptaciones, aunque destacamos la importancia de la cautela y la investigación continua para comprender todos sus matices”, sostuvo la científica Parolin en la entrevista con Infobae.

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