
Nuevos hallazgos sobre las adaptaciones invernales de los osos ofrecen pistas para prevenir el desgaste muscular y mejorar la salud circulatoria humana.
La creencia extendida de que estos animales hibernan como otros mamíferos fue cuestionada por investigaciones recientes.
Según el portal National Geographic, los osos experimentan en realidad un estado conocido como torpor, fenómeno que impulsó estudios por su potencial aplicación en la salud humana.
¿Qué es el torpor y cómo difiere de la hibernación?

La hibernación se define como un proceso voluntario en el que el animal reduce al extremo sus funciones vitales, como hacen las ardillas o los murciélagos, llegando a bajar de manera significativa la temperatura corporal.
En cambio, el torpor de los osos aparece de forma involuntaria ante la escasez de alimentos. De acuerdo con un estudio publicado en 2023 por la National Wildlife Federation y recogido por National Geographic, durante el torpor los osos solo disminuyen su ritmo cardíaco en torno al 77%.
A diferencia de los animales que sí hibernan, los osos conservan cierta capacidad de movimiento.
Diversidad biológica en los patrones invernales de los osos

Este patrón no es uniforme en todas las especies. Los osos polares pueden evitar el torpor si disponen de presas suficientes en invierno. En contraste, el oso panda nunca entra en este estado, ya que su dieta basada en bambú lo obliga a buscar alimento de forma continua.
Estas diferencias reflejan la diversidad biológica dentro de la familia de los osos, según detalla National Geographic.
Adaptaciones fisiológicas y aplicaciones médicas
El análisis fisiológico del torpor revela mecanismos singulares. Durante los meses fríos, los osos sobreviven gracias a la grasa acumulada, pero mantienen su masa muscular y resistencia física.

Según National Geographic, esta capacidad de evitar la atrofia muscular sin ingerir alimentos ni líquidos durante largos periodos representa un interés especial para la medicina, en particular para el tratamiento de personas inmovilizadas.
Este fenómeno llevó a equipos de investigación a explorar cómo la bioquímica de los osos podría replicarse en humanos para reducir las secuelas de la inmovilidad prolongada, como ocurre en pacientes con lesiones graves o sometidos a cirugías extensas.
Protección circulatoria natural: el modelo de los osos
Otro hallazgo relevante se encuentra en la composición sanguínea de los osos. Investigadores observaron que, durante el torpor, estos animales suprimen una proteína que normalmente favorece la formación de coágulos, una adaptación que protege el sistema circulatorio.

Este proceso natural podría inspirar estrategias para prevenir la trombosis en pacientes hospitalizados, lo que representa un avance significativo para la medicina.
El interés de la comunidad científica internacional se centró en identificar los mecanismos moleculares responsables de este fenómeno, con la esperanza de desarrollar terapias innovadoras que disminuyan el riesgo de trombosis sin los efectos secundarios de los anticoagulantes tradicionales.
Ritmos circadianos y salud humana

Además, estudios recientes de la National Wildlife Federation vincularon el ritmo circadiano de los osos con los trastornos del sueño en humanos.
Comprender cómo regulan su ciclo biológico podría aportar claves para el desarrollo de tratamientos destinados a personas con horarios nocturnos o irregulares, destaca National Geographic.
El hecho de que los osos logren adaptar su metabolismo y su descanso a condiciones extremas resulta relevante para quienes desempeñan trabajos nocturnos o sufren alteraciones crónicas del sueño, abriendo la puerta a terapias personalizadas.
El futuro de la investigación biomédica inspirada en los osos

El conocimiento de estos mecanismos en osos abre perspectivas en campos como la rehabilitación muscular, la prevención de problemas circulatorios y la adaptación a ritmos de vida alterados.
Analizar cómo gestionan el sueño y la fisiología en condiciones extremas posibilita transformar observaciones del reino animal en oportunidades concretas para la medicina humana.
El avance en la comprensión del funcionamiento interno de estos mamíferos podría, en el futuro, proporcionar herramientas innovadoras para abordar desafíos en salud asociados al sueño, la movilidad y la recuperación física, consolidando el valor de la investigación biomédica inspirada en la naturaleza.
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