
La reconstrucción digital de un hallazgo en la cueva Arene Candide, situada en la costa noroeste de Italia, permitió identificar la evidencia más antigua de modificación craneal artificial en Europa. El descubrimiento, con una antigüedad estimada entre 12.190 y 12.620 años, aporta un testimonio crucial sobre las prácticas culturales de las comunidades del Paleolítico Superior en la región, según información publicada por Live Science.
El estudio, que fue publicado en la revista Scientific Reports, y explica que el cráneo, conocido como AC12, pertenece a un adulto masculino y fue hallado en una pequeña cavidad sobre otro entierro dentro de la cueva, utilizada durante milenios por cazadores-recolectores.
Entre 12.900 y 11.600 años atrás, el lugar fue escenario de numerosos entierros, muchos de ellos reorganizados en rituales colectivos tras la muerte. Las excavaciones realizadas en la década de 1940 permitieron hallar decenas de esqueletos humanos, varios con indicios de manipulación postmortem. En los años ochenta, la morfología alargada del cráneo de AC12 se atribuyó a enfermedad o accidente infantil, pero los análisis recientes han permitido una nueva interpretación.
Reconstrucción digital y análisis innovador
El equipo liderado por Irene Dori, bioarqueóloga de la Universidad de Florencia, adoptó una metodología innovadora para analizar el cráneo, que había sido reconstruido en los años setenta. Sin alterar el material original, los investigadores utilizaron tomografías computarizadas (CT) para separar virtualmente los fragmentos óseos y generar cuatro reconstrucciones digitales del cráneo. Posteriormente, aplicaron morfometría geométrica, una técnica que cuantifica la forma de los huesos, y compararon los resultados con cráneos de diferentes regiones del mundo.

“El análisis mostró que la forma de AC12 se asemeja mucho más a la de cráneos modificados intencionalmente que a la de cráneos sin alteraciones o afectados por patologías”, explicó Dori a Live Science. Según la investigadora, la morfología específica del cráneo se habría producido por “el envolvimiento firme de tiras de tela alrededor de la cabeza durante la infancia, en la fase de desarrollo óseo”.
La modificación craneal artificial implica la aplicación de presión controlada sobre la cabeza de un infante durante un periodo prolongado, lo que ocasiona cambios permanentes en la forma craneal. Aunque no se ha determinado si esta práctica tenía impacto en la función cerebral, su significado social y motivaciones siguen en análisis.
“La modificación corporal —incluida la craneal— fue una de las muchas estrategias usadas por las sociedades del pasado para construir y comunicar identidad, estatus y pertenencia”, señaló Dori. Además, sostuvo que era probablemente una práctica ancestral y generalizada, una de varias formas de expresar identidad y transmitir normas sociales.
Contexto cultural y comparaciones globales
En Arene Candide también existen evidencias de otras modificaciones corporales, como la decoración facial con discos en las mejillas, observada en dientes de algunos restos. No obstante, el estado fragmentario de los esqueletos dificulta conocer la frecuencia exacta de la modificación craneal en la comunidad.

El equipo de Dori continúa investigando si AC12 presentaba diferencias clave respecto a otros individuos enterrados en el mismo cementerio prehistórico. El análisis genético de los restos, aún en proceso, podría revelar migraciones a larga distancia o parentescos con otros grupos.
La práctica de la modificación craneal artificial no se limitó a Europa. El registro más antiguo en Asia tiene cerca de 11.200 años y en Australia hay evidencias de hace 13.500 años. Aunque la costumbre es especialmente conocida en América Central y del Sur, donde persistió durante casi 10.000 años, los investigadores sostienen que sus orígenes podrían ser incluso anteriores. Dori destacó que probablemente surgió de manera independiente en diferentes regiones, una tendencia humana a utilizar el cuerpo como medio de expresión.
No obstante los avances, la evidencia disponible no permite establecer si la modificación craneal fue una invención simultánea en distintas culturas o resultado de contactos culturales entre grupos. “Lo que sí podemos decir”, concluyó Dori, “es que el cráneo de AC12 muestra que las estrategias de transformación corporal y la construcción de identidad social ya formaban parte de la experiencia humana en Europa hace más de doce mil años”.
Las técnicas actuales de reconstrucción digital, comparación global y futuros análisis genéticos abren la posibilidad de comprender con mayor profundidad no solo el procedimiento, sino también la carga social y cultural de estas antiguas prácticas.
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