Volar de Londres a Sídney en dos horas será posible en la próxima década, asegura un grupo de científicos británicos que impulsan los vuelos terrestres, pero por el espacio.
Se tratarían de vuelos espaci ales suborbitales, donde los pasajeros serían lanzados brevemente al espacio antes de descender a su destino final. Esta acción reduciría drásticamente el tiempo de vuelo actual de 22 horas, desde Sidney a la capital británica, a solo 120 minutos.
Si bien las “travesías” suborbitales se comercializan actualmente para turistas espaciales y científicos adinerados, la investigación realizada por la Autoridad de Aviación Civil del Reino Unido sugiere que podrían volverse comerciales dentro de 10 años. Según este estudio, los viajes aéreos del futuro harán que los pasajeros salgan de la atmósfera de una manera que reducirá radicalmente los tiempos de vuelo.

Impacto en el cuerpo
Además de su alto precio (un pasaje a bordo de los recorridos espaciales de Virgin Galactic cuesta más de 650.000 dólares), los vuelos suborbitales también afectan el cuerpo humano.
Cuando una persona es lanzada hasta los 100 km de altura en el espacio debe soportar varias veces la velocidad de fuerza G (gravitacional). Lo mismo cuando regresa a la Tierra. Según el estudio, estas fuerzas crean una sensación de pesadez en el pecho, lo que dificulta la respiración y pueden reducir la ingesta de oxígeno, afectar el ritmo del corazón y hacer que la sangre se acumule lejos del cerebro.

La CAA está financiando estudios médicos que analizan los efectos de los vuelos espaciales suborbitales para ver si los turistas promedio pueden manejar el método. La investigación fue realizada por el King’s College London y utilizó tecnología proporcionada por la Royal Air Force del Reino Unido para recrear las fuerzas G en 24 participantes de viajes espaciales.
Sus investigadores descubrieron que la mayoría de las personas podían soportar las fuerzas G necesarias para los vuelos espaciales suborbitales. Quizás sorprendentemente, los pasajeros mayores manejaron la tensión del proceso mejor que los más jóvenes.
Las personas mayores podrían resistir potencialmente las tensiones de los vuelos suborbitales mejor que los viajeros más jóvenes y en forma, porque generalmente tienen “arterias más rígidas” que podrían reducir la acumulación de sangre fuera del cerebro.

Los experimentos de vuelos espaciales también provocaron una pérdida temporal de la visión en el 88 por ciento de los participantes. Las personas con afecciones cardíacas o pulmonares, u obesidad, podrían correr un mayor riesgo por los vuelos suborbitales, dijeron los investigadores.
Pero es posible que sea necesario modificar los controles de seguridad previos al vuelo para tener en cuenta los posibles impactos en la salud. El estudio sugirió que los aspirantes a viajes espaciales deberían someterse a pruebas centrífugas antes de abordar sus vuelos.
Otro problema es el probable impacto ambiental que tiene el lanzar un avión/cohete a la atmósfera, ya que la contaminación de gases es mayor al producirse el despegue. Generalmente, las formas más rápidas y pequeñas de transporte aéreo, como el Concorde, emiten mucho más que los aviones más lentos con más asientos a bordo por pasajero.

El informe, publicado en la revista científica Aerospace Medicine and Human Performance, dijo: “Los vuelos espaciales suborbitales comerciales ahora están disponibles para el turismo y la investigación científica, y se prevé que, en última instancia, maduren y se conviertan en viajes punto a punto extremadamente rápidos, por ejemplo, de Londres a Sydney en menos de dos horas.”
A principios de este año, Bruce Melnick, quien dos veces piloteó transbordadores espaciales para la NASA, precisó cómo preveía que funcionarán los viajes espaciales comerciales y el impacto probable de salir de la atmósfera en la persona promedio.
El ex piloto de pruebas de helicópteros dijo que los viajes espaciales eran solo “otro trabajo y otro vehículo para volar”. Estaba tan relajado por la experiencia que se quedó dormido las dos veces que estuvo en la plataforma de lanzamiento esperando para despegar hacia el espacio.
Incluso, para aquellos que no tienen “hielo corriendo por sus venas” como él, claramente la experiencia de ir al espacio en un cohete no debería ser demasiado exigente físicamente, concluyó.
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