
Hay diversos trastornos que generan inflamación de los tejidos del tracto digestivo por tiempo prolongado. Se conocen como enfermedades intestinales inflamatorias y aún se investigan cuáles son sus verdaderas causas. Ahora, un estudio en los Estados Unidos y Dinamarca permitió señalar un factor de riesgo de los trastornos que incluyen a la colitis ulcerosa y a la enfermedad de Crohn: el uso frecuente de antibióticos.
La colitis ulcerosa es una afección que causa inflamación y llagas (úlceras) en el recubrimiento del intestino grueso o colon y en el recto. En tanto, la enfermedad de Crohn se caracteriza por la inflamación del recubrimiento del tracto digestivo, generalmente sus capas más profundas. Afecta con mayor frecuencia al intestino delgado. Sin embargo, también puede afectar al intestino grueso y, en raras ocasiones, al tracto gastrointestinal superior.
El nuevo estudio reveló que el uso frecuente de antibióticos puede aumentar el riesgo de desarrollar ese tipo de enfermedad intestinal entre los mayores de 40 años. La investigación fue publicada en la revista especializada Gut.

El riesgo parece ser acumulativo y mayor entre uno y dos años después de su uso, así como en el caso de los antibióticos dirigidos contra las infecciones intestinales, según los investigadores.
Cerca de 7 millones de personas padecen esas patologías en todo el mundo, y se prevé que esta cifra aumente en la próxima década. Cada vez hay más pruebas de que los factores ambientales están probablemente implicados en el desarrollo de esas enfermedades.
Antes de empezar la investigación, los científicos tuvieron en cuenta que ya se sabía que uno de los factores asociados al riesgo de la enfermedad inflamatoria en los jóvenes era el uso de antibióticos. Pero no estaba claro si esta asociación se da también en las personas mayores.

Para profundizar en esa cuestión, los investigadores recurrieron a datos médicos nacionales de 2000 a 2018 de ciudadanos de Dinamarca de 10 años en adelante que no habían sido diagnosticados de enfermedad inflamatoria intestinal.
Buscaron conocer si el momento y la dosis del antibiótico podrían ser importantes para el desarrollo de la enfermedad inflamatoria. También se preguntaron si esos parámetros variaban según la enfermedad y el tipo de antibiótico.
En el estudio participaron más de 6,1 millones de personas, de las cuales algo más de la mitad eran mujeres. En total, a 5,5 millones (91%) se les recetó al menos un ciclo de antibióticos entre 2000 y 2018. Durante este período, se diagnosticaron unos 36.017 nuevos casos de colitis ulcerosa y 16.881 nuevos casos de enfermedad de Crohn.

En general, en comparación con el no uso de antibióticos, la utilización de esos medicamentos se asoció con un mayor riesgo de desarrollar enfermedad inflamatoria, independientemente de la edad. Sin embargo, el mayor riesgo se asoció a la edad avanzada. Las personas de 10 a 40 años tenían un 28% más de probabilidades de ser diagnosticadas de enfermedad inflamatoria intestinal; las de 40 a 60 años, un 48%, y las mayores de 60, un 47%.
Los riesgos eran ligeramente superiores en el caso de la enfermedad de Crohn que en el de la colitis ulcerosa: 40% entre los 10-40 años; 62% entre los 40-60 años; y 51% entre los mayores de 60 años. El riesgo parecía ser acumulativo, y cada curso posterior añadía un 11%, 15% y 14% más de riesgo, según la franja de edad.
El riesgo más elevado se observó entre las personas a las que se prescribieron 5 o más ciclos de antibióticos: 69% de aumento del riesgo para las personas de 10 a 40 años; el doble de riesgo para las personas de 40 a 60 años; y un 95% de aumento del riesgo para los mayores de 60 años.

El momento también parece influir, ya que el mayor riesgo de enfermedad inflamatoria intestinal se produce 1-2 años después de la exposición a los antibióticos, y cada año posterior se asocia con una disminución del riesgo.
En resumen, el riesgo de enfermedad inflamatoria entre las personas de 10 a 40 años era un 40% mayor 1 o 2 años después de tomar antibióticos, frente a un 13% 4 o 5 años después. Las cifras equivalentes para las personas de 40 a 60 años eran del 66% frente al 21% y para los mayores de 60 años del 63% frente al 22%.
En cuanto al tipo de antibiótico, el mayor riesgo de enfermedad se asoció a los nitroimidazoles y las fluoroquinolonas, que suelen utilizarse para tratar infecciones intestinales. Esos medicamentos son conocidos como antibióticos de amplio espectro porque atacan indiscriminadamente a todos los microbios, no sólo a los que causan enfermedades.
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