El organismo más grande del planeta es un hongo y los científicos buscan entender por qué

El “hongo de miel” o Armillaria ostoyae ocupa el equivalente a 1.350 canchas de fútbol en un bosque de Oregón, EEUU, y tiene 2.400 años de antigüedad. Cuáles son sus secretos

El hongo Armillaria ostoyae, conocido genéricamente como “hongo de miel”, es un patógeno virulento de raíces de pinos y otras especies leñosas (Créditos: Myron Smith)
El hongo Armillaria ostoyae, conocido genéricamente como “hongo de miel”, es un patógeno virulento de raíces de pinos y otras especies leñosas (Créditos: Myron Smith)

Con sus 30 metros de longitud y hasta 180 toneladas de peso, la ballena azul es el animal más grande conocido que jamás haya habitado la Tierra. Sin embargo, empalidece al lado del que se considera el mayor organismo viviente del que se tenga registro: un ejemplar del hongo Armillaria ostoyae, que habita el Bosque Nacional Malheur en las montañas Blue de Oregón, Estados Unidos, y ocupa una extensión de 965 hectáreas, el equivalente a 1350 canchas de fútbol. O una vigésima parte de la superficie de la Ciudad de Buenos Aires.

El increíble hongo, conocido genéricamente como “hongo de miel”, es un patógeno virulento de raíces de pinos y otras especies leñosas que se alimenta tanto de materia viva como de la que está en descomposición.

Los científicos estiman que tiene una edad mínima de 2400 años (¡pudo haber visto morir a Sócrates!), pero que podría superar los 8600. Y según el Libro Guinness de los récords, pesaría entre 6.800 y 31.750 toneladas, lo que significa que habría que reunir hasta dos centenares de ballenas azules para equiparar el platillo de la balanza.

El hallazgo fue realizado hace alrededor de dos décadas por científicos del Servicio Forestal de Estados Unidos y publicado en 2003 en la revista Canadian Journal of Forest Research, con un título poco seductor: “Escala gruesa de la estructura de poblaciones de especies de Armillaria en un bosque mixto de coníferas en las montañas Blue del noreste de Oregón”. Como suele ocurrir en ciencia, la maravilla se reveló con sobriedad y en letra chica.

Para confirmar que se trata del mismo organismo o colonia clonal de Armillaria, los científicos tomaron más de 100 muestras y realizaron análisis de ADN (Foto: WikiCommons)
Para confirmar que se trata del mismo organismo o colonia clonal de Armillaria, los científicos tomaron más de 100 muestras y realizaron análisis de ADN (Foto: WikiCommons)

Y aunque en redes sociales se han viralizado imágenes trucadas de un gran hongo de sombrero de unos 7 u 8 metros de altura, rodeado por turistas que parecen liliputienses o erigido desafiante en medio de los troncos, en realidad es mucho más discreto. En rigor de verdad, casi todo el organismo se extiende debajo de la tierra, proyectando una red intrincada de estructuras filamentosas con forma de cuerda que se denominan rizomorfos o cordones miceliales y semejan una raíz.

Solo en algunas pocas épocas del año, emergen de ese gigante invisible las setas o cuerpos de fructificación, de sabor algo dulzón, textura gomosa y muy aptos para darle un toque especial a sopas y pastas, juran expertos en gastronomía.

Para confirmar que se trata del mismo organismo o colonia clonal de Armillaria, los científicos tomaron más de 100 muestras y realizaron análisis de ADN. En el estudio, también encontraron y caracterizaron otros organismos de la misma especie con extensiones más modestas: 20, 95, 195 y 260 hectáreas. Aunque, en realidad, los científicos suponen que muchos de ellos apenas se proyectan lánguidos en el radio de unos pocos árboles. Y que la mayoría solo vive algunos pocos años.

Por alguna razón que intriga a los científicos, el organismo de casi mil hectáreas de superficie de Oregón ha podido combinar ambición, voracidad y supervivencia, casi tan épico como los organismos fungoides que H. P. Lovecraft describió en su novela “El que susurra en la oscuridad” como “miembros de una raza extendida por todo el cosmos (…) con la habilidad única de atravesar el vacío interestelar desprovisto de aire y calor, conservando la forma corpórea”.

Pando, un sistema interconectado de álamos genéticamente idénticos en Estados Unidos, supera al megaorganismo de Armillaria en peso, pero no en extensión: solo ocupa 43 hectáreas.

Pando tiene 47.000 tallos genéticamente idénticos que surgen de una red de raíces interconectadas (foto: Lance Oditt / Amigos de Pando)
Pando tiene 47.000 tallos genéticamente idénticos que surgen de una red de raíces interconectadas (foto: Lance Oditt / Amigos de Pando)

Las dos caras de un hongo

Armillaria ostoyae es solo una de las cerca de 40 especies de Armillaria u hongos de miel identificadas en todo el mundo y que juegan un rol clave en los llamados ecosistemas leñosos.

Según los especialistas, el éxito de género en términos de diversidad de especies y distribución geográfica puede atribuirse a una serie de factores, incluyendo su alta adaptabilidad a ambientes cambiantes y sus distintas estrategias para conseguir alimento y dispersarse.

Sin embargo, desde un punto de vista antropocéntrico, el éxito ecológico de Armillaria tiene aristas positivas y negativas, como si fuera el Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Al descomponer la madera, Armillaria contribuye al reciclado de carbono y minerales en los ecosistemas forestales. La matanza selectiva de árboles ayuda a reemplazar individuos o incluso especies, favoreciendo la biodiversidad y la regeneración. Pero, a la vez, su actividad parasitaria es de gran preocupación en ecosistemas artificiales o semiartificiales, incluyendo plantaciones para la producción de madera, huertos, viñedos, parques y jardines”, escribieron autores suizos, franceses y canadienses en un artículo de revisión de 2019 en Canadian Journal of Plant Pathology. Las mismas razones que explican el éxito de las especies, explican por qué resulta tan difícil su control.

El científico Myron Smith junto a sus colegas James Anderson y Johann Bruhn sobre un hongo enorme de Armillaria gallica que descubrió en un bosque de Michigan (Créditos: Myron Smith)
El científico Myron Smith junto a sus colegas James Anderson y Johann Bruhn sobre un hongo enorme de Armillaria gallica que descubrió en un bosque de Michigan (Créditos: Myron Smith)

Para Myron Smith, profesor del Departamento de Biología en la Universidad de Carleton, en Ottawa, Canadá, en términos generales, “las especies de Armillaria representan una fuerza natural y positiva en el ecosistema forestal. “Actúan debilitando árboles secos y enfermos y descomponen y reciclan nutrientes en el bosque”, dijo en diálogo con Infobae.

Smith es experto en hongos gigantes. Hace casi 30 años, participó del equipo que descubrió en Michigan un enorme micelio de Armillaria gallica que, en ese entonces, calcularon que medía 37 hectáreas, pesaba 100 toneladas y tenía 1,500 años de antigüedad. Se quedaron cortos. Un nuevo análisis en 2018 reveló que en realidad ocupa 75 hectáreas, pesa 400 toneladas y tiene 2.500 años de edad.

¿Cómo puede un solo hongo crecer y vivir tanto? Bernardo Lechner, investigador del CONICET y director del Instituto de Micología y Botánica (INMIBO), que funciona en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, en Buenos Aires, arriesgó una primera interpretación: “Son hongos fitopatógenos que, evidentemente, encontraron un ambiente ideal en el bosque, llegando a un equilibrio con los árboles de allí”.

Smith coincidió y aportó otros elementos: “Un factor principal es tener un ecosistema forestal estable: el hongo no sobreviviría sin el bosque durante miles de años. El segundo factor es la notable capacidad de este hongo para mantener la estabilidad genética durante un largo período de tiempo, probablemente varios miles de años. En el caso de Armillaria gallica, nuestro análisis genético indica que tiene una tasa de mutación extremadamente baja, pero no sabemos cómo lo hace”, precisó a Infobae.

Un enorme micelio de Armillaria gallica fue descubierto en Michigan. EEUU. Ocupa 75 hectáreas, pesa 400 toneladas y tiene 2.500 años de edad
Un enorme micelio de Armillaria gallica fue descubierto en Michigan. EEUU. Ocupa 75 hectáreas, pesa 400 toneladas y tiene 2.500 años de edad

Un secreto adicional de Armillaria sería la alta capacidad de adaptación y de superar situaciones adversas, lo que en términos humanos también podría definirse como resiliencia. Smith contó que el hongo descomunal y longevo que encontró ocupa tanto áreas bajas y húmedas de bosque cerrado como claros ubicados en tierras altas y secas.

Ha resistido la tala y la construcción de pequeños caminos a lo largo de los años. Busca activamente madera que utiliza como alimento y puede crecer a partir de grandes troncos que ocupa para buscar nuevas fuentes de alimento. De esta forma puede sobrevivir a períodos de escasez. Además, puede vivir de todo tipo de material vegetal orgánico mediante el uso de un impresionante conjunto de enzimas que produce”, enumeró.

Otros científicos buscan claves en la estructura y composición peculiar de los rizomorfos de Armillaria ostoyae, que los vuelve muy difíciles de destruir, según un estudio reciente del que también participaron ingenieros mecánicos de la Universidad de Utah, Estados Unidos.

Y algunos también lo consideran una oportunidad para visibilizar el más olvidado de los reinos de la naturaleza.

Doug Bierend, autor del libro “Búsqueda de micotopia. Ciencia ciudadana, fanáticos de hongos y el potencial desaprovechado de los hongos” dijo a Infobae: "Creo que el famoso hongo enorme es realmente asombroso" (Créditos: Doug Bierend)
Doug Bierend, autor del libro “Búsqueda de micotopia. Ciencia ciudadana, fanáticos de hongos y el potencial desaprovechado de los hongos” dijo a Infobae: "Creo que el famoso hongo enorme es realmente asombroso" (Créditos: Doug Bierend)

“Creo que el famoso hongo enorme es realmente asombroso, pero es difícil decir que es más asombroso que cualquier otro hongo. Ciertamente es mucho más grande que cualquier otro que conozcamos hasta ahora, pero estoy igualmente asombrado por los diminutos hongos que viven dentro de las células vegetales, o que requieren fuego para reproducirse, o que convierten la luz solar en vitamina D al igual que lo hace nuestra piel”, señaló a Infobae el escritor y periodista estadounidense Doug Bierend, autor del libro “Búsqueda de micotopia. Ciencia ciudadana, fanáticos de hongos y el potencial desaprovechado de los hongos”, publicado este año.

Mi sensación es que los hongos nos ayudan a darnos cuenta de que toda la vida es digna de asombro”, concluyó Bierend.

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