
Ya se registraron más de 236 millones de afectados por el COVID-19 en el mundo, y hubo más de 4,8 millones de muertes, según la Organización Mundial de la Salud. Mientras tanto la vacunación es útil para reducir el riesgo de complicaciones y muertes en las personas que se contagian. Sin embargo, el 53,7% de la humanidad no tiene aún ni una dosis del inoculante.
Ahora, la investigación científica tiene más evidencia sobre cuánto es el tiempo que puede transcurrir entre el momento en que una persona se contagia el virus, se recupera y se vuelve a infectar. Aplicarse las vacunas es clave tanto para no infectarse como para no volver a padecer la enfermedad.
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Un equipo de científicos dirigido por profesores de la Escuela de Salud Pública de Yale y de la Universidad de Carolina del Norte, en Charlotte, en los Estados Unidos, tienen una respuesta: la fuerte protección que se genera tras cursar la infección natural por el coronavirus es de corta duración.
A lo largo de la pandemia, hubo mucha incertidumbre sobre cuánto dura la inmunidad después de que una persona tiene la enfermedad COVID-19 y aún no se ha vacunado. “La reinfección puede producirse razonablemente en tres meses o menos”, dijo Jeffrey Townsend, profesor de bioestadística en la Escuela de Salud Pública de Yale y autor principal del estudio que fue publicado en la revista especializada The Lancet Microbe.
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Tras difundir la investigación, el doctor Townsend hizo una gran recomendación para la comunidad: “Quienes se hayan infectado de forma natural deberían vacunarse. La infección previa por sí sola puede ofrecer muy poca protección a largo plazo contra infecciones posteriores”.
El estudio publicado en la revista The Lancet Microbe es el primero que determina la probabilidad de reinfección tras una infección natural y sin vacunación. Consistió en el análisis de los datos inmunológicos y de reinfección conocidos de los parientes virales cercanos del coronavirus que causan resfriados comunes, junto con los datos inmunológicos del SARS-CoV-1 (que antes era conocido como SARS y fue detectado en China en 2002) y del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS).
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Aprovechando los principios evolutivos, el equipo pudo modelar el riesgo de reinfección del COVID-19 a lo largo del tiempo. Según los investigadores, las reinfecciones pueden producirse, y de hecho se han producido, incluso poco después de la recuperación. Y advirtieron que las reinfecciones serán cada vez más frecuentes a medida que la inmunidad disminuya y surjan nuevas variantes del coronavirus.
“Tendemos a pensar en la inmunidad como si fuéramos inmunes o no lo fuéramos. Nuestro estudio advierte que, por el contrario, deberíamos centrarnos más en el riesgo de reinfección a lo largo del tiempo”, afirmó Alex Dornburg, profesor adjunto de bioinformática y genómica de la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte, que codirigió el estudio.
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“A medida que surgen nuevas variantes, las respuestas inmunitarias anteriores se vuelven menos eficaces para combatir el virus. Los que se infectaron de forma natural al principio de la pandemia tienen cada vez más probabilidades de volver a infectarse en un futuro próximo”, agregó Dornburg.
El modelo basado en datos del equipo reveló sorprendentes similitudes con los riesgos de reinfección a lo largo del tiempo entre el SARS-CoV-2 y los coronavirus endémicos. “Al igual que ocurre con los resfriados comunes, de un año a otro puedes sufrir una reinfección con el mismo virus”, dijo Townsend. “La diferencia es que, durante su aparición en esta pandemia, el COVID-19 ha demostrado ser mucho más mortal”, subrayó.
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Un rasgo distintivo del mundo moderno va a ser la evolución de nuevas amenazas para la salud humana, añadió Townsend. La biología evolutiva -que proporcionó los fundamentos teóricos de estos análisis- se considera tradicionalmente una disciplina histórica. “Sin embargo, nuestros hallazgos subrayan su importante papel a la hora de informar sobre la toma de decisiones, y proporcionan un paso crucial hacia un conocimiento sólido de nuestras perspectivas de resistencia a la reinfección del SARS-CoV-2″, dijo. Entre los coautores se encuentran investigadores de la Universidad de Temple. La Fundación Nacional de la Ciencia de EE.UU. financió la investigación.

Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos han advertido también a la población por la posibilidad de reinfección. “Significa que una persona se ha infectado (se enfermó) una vez, se recuperó y más adelante se volvió a infectar”, aclaró, e informó que sigue realizando estudios para contar con más detalles sobre la complejidad del desarrollo del COVID-19.
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Desde ese organismo público, se remarcó la necesidad de acceder a las vacunas por la situación actual de la pandemia. “La variante Delta del coronavirus provoca más infecciones y se propaga más rápido que las primeras formas del virus del COVID-19. Podría provocar enfermedades más graves que las variantes anteriores en las personas no vacunadas”. Para reducir el riesgo, de contagiarse o de reinfectarse, los CDC aconsejaron vacunarse, y usar la mascarilla o barbijo de manera adecuada en espacios públicos cerrados para reducir la propagación de Delta.

En el continente americano, la trayectoria de la COVID-19 va en diferentes diferencias según las regiones. Según informó el miércoles la Organización Panamericana de la Salud, los casos han disminuido en Estados Unidos y Canadá, pero han aumentado en México. Mientras los casos están disminuyendo en todo el Caribe, Cuba y Bermudas siguen informando altas tasas de nuevas infecciones, y en Barbados los casos aumentaron casi un 75% en la última semana.
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En América Central, y aunque los casos se están reduciendo en general, en Costa Rica se siguen registrando altas tasas de hospitalización y uso de camas de cuidados intensivos. Las hospitalizaciones también han aumentado en dos tercios en Belice.
En Sudamérica, los casos están bajando en muchos países, pero se están incrementando en Chile, donde el aumento se debe principalmente a brotes en los centros urbanos con el creciente predominio de la variante Delta.
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