Dos buques militares iraníes, que fueron sancionados a comienzos del mes por el Gobierno de Estados Unidos, permanecen atracados en el puerto de Río de Janeiro bajo el pretexto de una “misión de paz”, según argumentó la embajada iraní.
La flotilla busca dar una vuelta al mundo y su visita a Brasil se enmarca en la política de cooperación de Teherán “con países amigos”, con la que la república islámica busca impulsar la seguridad de las rutas de comercio marítimo, según un comunicado de la embajada.
La legación diplomática aclaró la situación del portahelicópteros Makran y la fragata Dena por la polémica que ha suscitado la decisión del Gobierno de Brasil de autorizar el atraque de ambos buques en Río de Janeiro, a pesar de las presiones de Estados Unidos para que se les denegara el permiso.

El Dena atracó el pasado domingo en un muelle del puerto de Río y el Makran permanece desde entonces en el fondeadero situado frente a las playas de Copacabana e Ipanema, según confirmó a EFE la administración portuaria de la ciudad.
La Marina de Brasil concedió autorización para el atraque de la flotilla el pasado enero, pero los buques no llegaron en la fecha prevista y la embajada iraní tuvo que solicitar una nueva autorización, que fue concedida el pasado viernes.
La nueva autorización, para el período comprendido entre el 26 de febrero y el 4 de marzo, permite a los buques repostar y abastecerse con provisiones, así como el desembarque de la tripulación.

El 3 de febrero pasado, Estados Unidos incluyó el Makran y el Dena en la lista de sanciones aplicadas contra la empresa iraní Paravar Pars, acusada de producir y probar drones para la Guardia Revolucionaria de ese país, que está considerada por Washington como una organización terrorista.
Hace dos semanas, la embajadora estadounidense en Brasil, Elizabeth Bagley, dijo en una rueda de prensa que esas dos embarcaciones “facilitaron el comercio ilegal y actividades terroristas” en el pasado.
“Brasil es una nación soberana, pero creemos firmemente que esos dos buques no deben atracar en ningún lugar”, aseveró la diplomática en la rueda de prensa, en la que hizo balance sobre la reciente visita del presidente brasileño, Lula da Silva, a Washington.

A comienzos de febrero, el viceportavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Vedant Patel, dijo que su país estaba “monitorizando” las actividades navales de Irán en el continente americano, y advirtió los riesgos diplomáticos de franquear el paso a esos barcos.
“Quien haga negocios con una entidad sancionada se expone a la posibilidad de recibir sanciones”, dijo Patel en una rueda de prensa en Washington.
Desde su llegada a la presidencia el pasado 1 de enero, Lula ha defendido que Brasil va a tener una política exterior “altiva y activa” e independiente de las grandes potencias.
(Con información de EFE)
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