
Los equipos de rescate se apresuran en su tarea de encontrar sobrevivientes del poderoso terremoto que este sábado sacudió a Haití matando a más de 1.200 personas, según el balance actualizado este domingo, y destrozando edificios de un país pobre y plagado de desastres que aún no se recuperó del arrasador sismo de 2010.
“La cantidad personas muertes por el terremoto subió a 1.297 el 15 de agosto”, dijo el servicio que también actualizó a más de 5.700 la cantidad heridos que era hasta ahora de 2.800.
El movimiento telúrico de magnitud 7,2 hizo temblar las casas y obligó a la población a buscar protección y tuvo su epicentro a unos 160 km de la capital haitiana, Puerto Príncipe, según del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El Gobierno de la isla declaró el estado de emergencia y el presidente estadounidense, Joe Biden, aprobó ayuda “inmediata” para el país caribeño. También, países de América y Europa hicieron llegar su pesar y disposición a socorrer a Haití.
Los 253 médicos cubanos desplegados en Haití se desplazaron a la zona del sismo para atender heridos y adecuar un hospital de Puerto Príncipe hasta ahora utilizado para enfermos del covid 19, informó el jefe de esa brigada en la televisión cubana.

El Gobierno local declaró el estado de emergencia por un mes tras el desastre y el primer ministro Ariel Henry llamó a la nación a “mostrar solidaridad” y no entrar en pánico.
La larga sacudida inicial se sintió en gran parte del Caribe, incluso en Santiago de Cuba (a unos 300 km de Saint-Louis-du-Sud), donde muchos residentes salieron de sus hogares, según Radio Rebelde. El USGS emitió inicialmente una alerta de tsunami, previendo posibles olas de hasta tres metros a lo largo de la costa de Haití, pero poco después la levantó.
Los daños en la ciudad de Les Cayes parecen ser importantes, incluyendo el derrumbe de un hotel de varios pisos.
Los residentes compartieron imágenes en las redes sociales de las ruinas de edificios de hormigón, incluida una iglesia en la que aparentemente se estaba celebrando una ceremonia el sábado en la ciudad suroccidental de Les Anglais.

UNA TRAGEDIA TRAS OTRA
Un terremoto de magnitud 7 en enero de 2010 dejó gran parte de Puerto Príncipe y las ciudades cercanas en ruinas polvorientas. Causó la muerte de más de 200.000 personas y dejó otras 300.000 heridas.
Más de un millón y medio de haitianos se quedaron sin hogar, dejando a las autoridades de la isla y a la comunidad humanitaria internacional ante un reto colosal en un país que carece de un registro de tierras y de códigos de construcción.
Ese terremoto destruyó cientos de miles de viviendas, al igual que edificios administrativos y escuelas, así como 60% del sistema sanitario de Haití.
La reconstrucción del principal hospital del país sigue incompleta, y las organizaciones no gubernamentales se han esforzado por suplir las numerosas deficiencias del Estado.
El terremoto se produce poco más de un mes después de que el presidente Jovenel Moise fue asesinado por un comando armado, lo que conmocionó a un país que lucha contra la pobreza, una creciente violencia de las bandas criminales y la pandemia de covid-19.
(Con información de AFP)
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