La primera dama de Armenia lanza un desafío a "la costumbre" de la violencia de género

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Beatriz Arslanián

Ereván, 14 oct (EFE).- La primera dama de Armenia, Anna Hakobián, ha impulsado una reforma legal para acabar "con la fuerza de la costumbre" de la violencia de género en el país caucásico, donde el patriarcado choca contra la lucha por los derechos de la mujer.

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"La familia tradicional (armenia) no era una familia basada en la violencia (...), los derechos de las mujeres estaban protegidos", afirmó Hakobián en una entrevista con EFE, en alusión a textos jurídicos medievales que reglamentaban la relación entre ambos sexos en un país con 5.000 años de historia.

A su vez, la esposa del primer ministro, Nikol Pashinián, reconoce que modificar la legislación es solo una arista de un problema mucho más profundo, porque, a su juicio, la violencia de género ha echado raíces en la cultura patriarcal.

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"La violencia, para nosotros, es, en cierto sentido, parte de la cultura. Es una cultura que impera en todas partes y existe la fuerza de la costumbre, por medio de la cual se transmite constantemente de generación en generación", resalta.

Para cambiar esta situación, tres diputadas oficialistas -Zaruhi Batoián, Sona Ghazarián y Tsovinar Vardanián- presentaron un proyecto que propone reconocer la violencia intrafamiliar como un delito específico, con categorías penales propias y un endurecimiento de la responsabilidad.

Además, la norma busca que el procedimiento penal no dependa de que la víctima mantenga su denuncia, y plantea excluir la reconciliación como mecanismo para cerrar la causa.

El paquete de medidas también contempla limitar los interrogatorios repetidos de las víctimas, ampliar el uso de la vigilancia electrónica, eliminar la simple advertencia policial y establecer que sea el agresor y no la víctima quien deba abandonar el domicilio compartido.

Para Hakobián, es necesario recuperar un modelo en el que "cada persona tiene valor", como el incluido en una obra jurídica de los siglos XII y XIII, que incluía disposiciones y sanciones sobre relaciones familiares.

En algún momento, la sociedad armenia perdió ese sistema de valores y comenzó a utilizar la violencia como un instrumento para preservar la propia institución familiar.

El debate tiene lugar en un contexto de aumento de los casos. Armenia registró en 2025 un total de 1.723 casos de violencia doméstica, un 27% más que el año anterior, según cifras oficiales.

Esto equivale a entre cuatro y cinco casos diarios. En Ereván, el incremento fue todavía mayor: de 398 casos en 2024 a 735 en 2025, un aumento cercano al 85%. El mayor crecimiento correspondió a casos de violencia ejercida por maridos contra sus esposas.

La tendencia se mantiene este año. Según datos policiales, durante los primeros seis meses de 2026, la Policía recibió 1.375 reportes por violencia familiar y doméstica, frente a 1.297 durante el mismo período de 2025.

Sin embargo, el propio Ministerio del Interior advirtió de que el incremento de las denuncias no debe interpretarse automáticamente como un aumento de la violencia, ya que una mayor cantidad de comunicaciones puede indicar también que los hechos que antes permanecían dentro de los hogares están llegando ahora al conocimiento de las autoridades.

"Porque una mujer que ha sido golpeada, que ve amenazada su vida y que tiene que salvar su propia vida y la de sus hijos, cuando decide denunciar y hablar públicamente de ello, es acusada de actuar en contra de la familia", explica Hakobián.

La primera dama armenia asegura que su preocupación viene de lejos. "Yo, como una persona nacida, criada y formada en esa cultura, siempre me he sentido incómoda con este fenómeno. Siempre lo he observado y me he preguntado (…) por qué tiene que ser tan injusto y por qué las relaciones deben construirse sobre una base tan desigual", explicó.

Durante los últimos cinco años intentó, según relata, abrir el debate en diferentes plataformas, pero consideró que la sociedad armenia todavía no estaba preparada.

A ello se sumó la traumática guerra en Nagorno Karabaj (2020), por lo que la primera dama decidió esperar. "Hay un momento adecuado para hacerlo y parece que es ahora", afirmó.

Hakobián considera que la modificación del Código Penal puede convertirse en una herramienta para acelerar también el cambio cultural. "Para quebrar la fuerza de la costumbre es muy importante que esto quede establecido en la ley", insiste.

Para Hakobián, determinados patrones se normalizaron a lo largo de generaciones y fueron transmitidos no solamente dentro de los hogares, sino también mediante productos culturales, como libros, obras y canciones populares.

A la vez, rechaza las acusaciones de que la campaña pretenda importar modelos extranjeros. "La realidad es otra: se trata de volver a nuestras propias raíces, y no de adoptar la experiencia o el modelo de otra sociedad", aseguró. EFE

(foto)(vídeo)