Nobel de Economía a creadores de nuevos modelos que ayudaron en la pandemia y otras crisis

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Copenhague, 12 oct (EFE).- El Nobel de Economía ha premiado este lunes a los estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford por el desarrollo de nuevos modelos macroeconómicos de base microeconómica que han mejorado la aplicación de políticas de estabilización efectivas en crisis financieras y económicas como la provocada por la pandemia de la covid-19.

Sus investigaciones han impulsado un "cambio de paradigma" en esas políticas, incorporando las decisiones que toman los individuos y las empresas, y han generado nuevos modelos keynesianos que han permitido afrontar mejor las crisis, por ejemplo, durante la pandemia del coronavirus o la crisis energética de los últimos años.

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"Las recesiones y los episodios con alta inflación no han desaparecido, pero son menos duraderos", señaló la Real Academia Sueca de las Ciencias en su motivación del premio.

Su trabajo ha proporcionado una base teórica estable para modelos que son usados ahora por bancos centrales y gobiernos de todo el mundo.

"Con ellos, estamos mejor equipados para tratar las perturbaciones en la economía como las crisis energéticas o los cambios repentinos en el consumo de los hogares", destacó el presidente del Comité para el Nobel de Economía, John Hassler.

La crisis petrolera cuestiona el modelo de Keynes

La Academia recordó en su fallo que la economía alterna fases de contracción y expansión y que las políticas de estabilización han sido claves para afrontarlas desde que el economista John Maynard Keynes presentó sus teorías hace casi un siglo.

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Los modelos keynesianos tradiciones se basaban en la supuesta estabilidad de las correlaciones estadísticas entre variables macroeconómicas como la inflación, el consumo o el desempleo: durante las crisis, la economía se estimulaba reduciendo los tipos y aumentando el déficit presupuestario, y viceversa.

Pero la crisis petrolera de la década de 1970 puso en entredicho esos modelos, ya que no reducían el desempleo y llevaron a que se descontrolara la inflación.

Economistas como Robert E. Lucas jr. (ganador del Nobel en 1995) apuntaban que el problema de esos modelos era asumir que la relación entre esas variables macroeconómicas era estable y sugerían que debían incluir también relaciones microeconómicas.

Fue Robert E. Hall, quien en un artículo publicado en 1978, resolvió los problemas de esos modelos y de cómo se determina el consumo privado, iniciando una nueva forma de pensar, señaló la Academia.

Su idea central era que los cambios en el consumo no podían pronosticarse, porque dependen de información nueva y, por lo tanto, impredecible, lo cual resultó clave para el desarrollo de la investigación moderna sobre el consumo.

En otro articulo posterior, escrito con Fredric Mishkin en 1982, Hall mostró -analizando con microdatos una serie de hogares- que cerca del 80 % tomaban decisiones de acuerdo con la teoría, mientras que el resto vivía al día.

Nuevos modelos neokeynesianos

Woodford presentó en 2003 un nuevo macromodelo keynesiano basado en microfundamentos y que se ha convertido en prototipo de los modelos neokeynesianos posteriores.

Así, a la hora de describir cómo se determina el consumo, incluye los resultados de Hall sobre la dependencia de las expectativas de los hogares sobre sus ingresos futuros o muestra cómo los bancos centrales pueden estimular o suprimir la actividad económica ajustando los tipos, en vez de la cantidad de dinero en circulación.

Su modelo explica también cómo se forma la inflación y ayuda a responder de forma más eficaz a las perturbaciones que pueden alterar el equilibrio entre la oferta y la demanda, y que puede restablecerse mediante una política de estabilización que reduzca o aumente esta última.

El fallo resalta la simplicidad del modelo, basado no obstante en una investigación "pionera".

"Su simplicidad, combinada con lo bien que se adapta a la realidad provocó que pronto fuera aceptado por los responsables de política económica en bancos centrales y ministerios de Finanzas. El modelo puede también ser refinado y adaptado a las circunstancias de cada país", explicó la Academia.

Robert E. Hall (Palo Alto, 1943) ejerce como profesor en la Universidad de Stanford (EE.UU.); Woodford (Chicopee, 1955) -galardonado el año pasado con el premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA- lo hace en la también estadounidense Universidad de Columbia.

Hall y Woodford suceden en el palmarés del Nobel al estadounidense Joel Mokyr, el francés Philippe Aghion y el canadiense Peter Howitt, premiados en 2025 "por haber explicado el crecimiento económico impulsado por la innovación".

Ambos premiados comparten los 12 millones de coronas suecas (1,2 millones de dólares, 1,1 millones de euros) con que están dotados este año estos galardones.

El Nobel de Economía, cuyo nombre real es Premio de Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, es el único de los seis galardones no creado en su día por el magnate sueco, sino que fue instituido en 1968 a partir de una donación a la Fundación Nobel del Banco Nacional de Suecia con motivo de su 300 aniversario.

Copenhague, 12 oct (EFE).- Los premiados con el Premio Nobel de Economía, los estadounidenses Robert Hall y Michael Woodford, han dedicado sus carreras a estudiar el efecto de las acciones y los comportamientos de los consumidores y empresas en la economía, así como el papel central de la política monetaria.

Woodford, nacido en 1955 en Chicopee, Massachusetts, es profesor de Economía Política en la cátedra John Bates Clark de la Universidad de Columbia en Nueva York.

Fue premio Fronteras del Conocimiento en Economía, Finanzas y Gestión de Empresas de la Fundación BBVA en 2025 junto a Olivier Blanchard y Jordi Galí.

Woodford escribió "la biblia", según Blanchard y se lo reconoce la comunidad académica, del modelo más ampliamente utilizado en política monetaria desde hace más de quince años.

Desarrolló una nueva generación de modelos dinámicos de equilibrio general implicaba generalizar el supuesto de que los mercados no son perfectamente competitivos, introducir la competencia imperfecta e introducir retrasos en el ajuste tanto de los precios como de los salarios en la economía.

Estos avances en la metodología de modelización permitieron entonces considerar que la política monetaria tenía un papel central.

Se podía discutir cuáles eran las mejores y las peores políticas monetarias y se podía comprobar su eficacia en la economía real, sobre los hogares y las empresas, destacó la Fundación BBVA.

Además, Woodford definió algunos de los principales instrumentos que se utilizaron ampliamente desde la crisis financiera de 2008, como el manejo de expectativas de los tipos de interés futuros como mecanismo para actuar sobre los tipos de interés actuales y transmitir certidumbre a los agentes económicos y mercados.

Su obra más importante, según su propio blog, es 'Interés y precios: fundamentos de una teoría de la política monetaria', que recibió en 2003 el premio de la Asociación de Editores Estadounidenses al mejor libro profesional o académico de Economía.

Woodford fue 'juris doctor' en la Escuela de Derecho de Yale en 1980 y se doctoró en Economía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en 1983.

Es investigador asociado de la Oficina Nacional de Investigación Económica (Cambridge, Massachusetts), investigador del Centro de Investigación de Política Económica (Londres) y miembro de la Red de Investigación CESifo (Múnich).

Su investigación actual se centra en las implicaciones de la racionalidad limitada para el análisis económico, basándose en los hallazgos de la psicología cognitiva y la neurociencia, con especial énfasis en las consecuencias de tomar decisiones a partir de representaciones mentales imprecisas.

Por su parte, Hall, nacido en Palo Alto, EE.UU. en 1943, es investigador sénior de la Hoover Institution y profesor de Economía de la cátedra Robert y Carole McNeil de la Universidad de Stanford tras pasar por los departamentos de Economía del MIT y de la Universidad de California, donde obtuvo su doctorado y su máster.

Teórico de la economía aplicada, él afirma en su página web de la Universidad de Stanford que está "interesado en el empleo, la inflación, la tecnología, la competencia y la política económica, tanto en el conjunto de la economía como en mercados específicos".

Junto a su colega de la Hoover Institution, Alvin Rabushka, desarrolló un marco de referencia para una tributación del consumo equitativa y eficiente.

El artículo de ambos de 1981 fue el punto de partida de un creciente interés por los impuestos al consumo. Los dos escribieron el libro 'The Flat Tax' (El impuesto de tipo único).

La revista Money incluyó a ambos en su "Salón de la Fama" en reconocimiento a sus contribuciones a la innovación financiera.

En un artículo de 1976, introdujo la distinción entre "los economistas de agua dulce" y "los economistas de agua salada".

La primera perspectiva sostiene que las fluctuaciones económicas se deben, en gran medida, a cambios en la oferta y que el gobierno es esencialmente incapaz de influir en el nivel de actividad económica, en tanto que la segunda la que atribuye las fluctuaciones a cambios en la demanda y consideran  que las políticas gubernamentales —al menos la política monetaria— pueden influir en la demanda.

Hall también fue director del programa de investigación sobre las fluctuaciones económicas y el crecimiento de la Oficina Nacional de Investigación Económica desde 1978 hasta 2013.

El economista sigue presidiendo el comité encargado de mantener la cronología semioficial del ciclo económico de EE.UU.

Hall ha asesorado a diversas agencias gubernamentales en materia de política económica nacional, entre ellas el Departamento del Tesoro, la Reserva Federal (Fed) y la Oficina Presupuestaria del Congreso, en cuyo Comité Asesor participa.

Formó asimismo parte del Comité Asesor Presidencial Nacional sobre Productividad.