Sudán del Sur apuesta por una nueva presa en el Nilo entre turbulencias políticas

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Atem Simón Mabior

Yuba, 24 sep (EFE).- Sudán del Sur ha iniciado los preparativos para construir varias centrales hidroeléctricas en el río Nilo con las que llevar electricidad al 95 % de su población, un ambicioso proyecto que cobra un nuevo matiz tras la disolución del Gobierno decretada por el presidente Salva Kiir a tres meses de las elecciones.

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El proyecto estrella, la presa de Fula, busca dar respuesta a una realidad crítica: según los datos más recientes del Banco Mundial, apenas el 5,4 % de los habitantes del país africano tiene acceso a la corriente eléctrica, una de las tasas más bajas del planeta.

Los planes hidroeléctricos habían sido reafirmados por el hasta el pasado martes ministro de Energía y Presas del gabinete, Agok Makur, poco antes de que Kiir disolviera el Ejecutivo para expulsar a los miembros de la oposición y establecer una administración interina afín hasta los comicios programados para el 22 de diciembre.

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Pese al terremoto político en Yuba - que espera celebrar elecciones en diciembre- y al recelo de los países situados aguas abajo por el reparto del caudal del Nilo, las autoridades defienden el derecho inalienable de la nación a explotar sus recursos.

"Sudán del sur no teme construir sus presas por ser un país soberano; tenemos el derecho a aprovechar nuestros recursos y formamos parte de los países de la cuenca del Nilo", declaró Makur a la prensa tras informar a Kiir de las propuestas de inversores extranjeros interesados en las obras.

Nada parece indicar que el gobierno interino que acaba de asumir cambie la postura que defendió en la reunión de ministros de la región que aborda temas de la cuenca del Nilo, donde se aprobaron previamente 34 proyectos regionales, entre los que figura Fula.

En dichas deliberaciones participaron representares de Egipto, aunque el ministro matizó que, si bien la mayoría de los miembros respaldó la medida, uno de los países que estuvo "no ha firmado la decisión", sin precisar de qué nación se trata.

Sudán del Sur ha identificado varias ubicaciones con gran potencial hidroeléctrico a lo largo del tramo del río Nilo que conecta la capital con la frontera de Uganda, entre ellas Shokoly, Laki, Biden y, fundamentalmente, Fula.

Ubicada cerca de la ciudad de Nimule, en el estado de Ecuatoría Oriental (sureste), la presa de Fula es la propuesta más ambiciosa del plan nacional, con una capacidad proyectada de unos 1.080 megavatios y su futura integración en el Consorcio Energético de África Oriental (EAPP).

"La capacidad estimada de Fula puede causar una gran transformación en el sector eléctrico de Sudán del Sur", explicó a EFE el ingeniero y experto hídrico, Peter Ater.

No obstante, advirtió de que se requerirán "inversiones paralelas en líneas de transporte y redes de distribución, ya que la infraestructura actual es insuficiente".

A pesar de los avances sobre el papel, las obras de Fula aún no han comenzado, en un contexto de gran inestabilidad política y social en el país más joven de África.

La prioridad inmediata del Gobierno radica en concretar la interconexión eléctrica con Uganda, mientras que la Unión Europea ha mostrado su disposición a movilizar fondos para los estudios de viabilidad.

Pese a las dudas que genera la falta de un calendario y detalles técnicos, los expertos descartan que Fula perjudique a los países vecinos.

El experto en ingeniería de presas, Daniel Morris, precisó a EFE que el proyecto funcionará como una central de caudal de agua fluyente, por lo que "no se prevé un efecto hidráulico tangible en el flujo hacia Sudán y Egipto" al devolver el agua tras mover las turbinas.

Aun así, matizó que el diseño final requerirá verificar los registros históricos del río y el impacto del cambio climático.

Los aspiraciones energéticas de Yuba coinciden no solo con un clima político tenso en el país, sino con un momento en que se ha reavivado la disputa que enfrenta a Etiopía con Egipto y Sudán por la Gran Presa del Renacimiento Etíope, proyecto estratégico de Adis Abeba para generar electricidad, impulsar su desarrollo económico y exportar energía a otros países.

El exministro egipcio de Recursos Hídricos, Hosam Mugazi, señaló al diario Al Sharq Al Awsat que prejuzgar cualquier obra en la cuenca es "prematuro" antes de examinar los estudios detallados de ingeniería y almacenamiento.

Mugazi reiteró que Egipto mantiene una postura firme de "apoyo a los proyectos de desarrollo en los países de la cuenca, siempre y cuando no afecten negativamente sus recursos y derechos hídricos históricos", fijados en una cuota anual de 55.500 millones de metros cúbicos.

Egipto ha reiterado en varias ocasiones que no permitirá que nadie ponga en riesgo "la línea vital" que constituye el Nilo, mientras la viabilidad de la presa de Fula está supeditada aún a obtener financiación, y asegurar consensos regionales que equilibren sus necesidades energéticas con el respeto a las cuotas del río. EFE