Washington, 16 sep (EFE).- La Reserva Federal decidió acometer este miércoles su primera subida de tipos desde julio de 2023, una decisión que llega a seis semanas de unas legislativas en Estados Unidos en las que el presidente, Donald Trump, se juega el control del Congreso en un momento marcado por una persiste inflación impulsada por la impopular guerra contra Irán.
En una decisión que los miembros del órgano de política monetaria de la Fed adoptaron por unanimidad, el organismo incrementó el referencial en un cuarto de punto y lo dejó en una horquilla entre el 3,75 y el 4 %
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A su vez, la Fed publicó hoy también su informe trimestral de proyecciones económicas, que muestra que 16 de los 18 economistas de la entidad consideran apropiada al menos una subida más antes de que acabe el año, ya que ven necesario el referencial se sitúe por encima del 4 % en los próximos meses.
La decisión de hoy ha llegado en un contexto marcado por una inflación que se sitúa de manera persistente por encima del 3 %, lejos de la meta del 2 % fijado por la Fed, y por la fortaleza del mercado laboral y de la economía estadounidense en general.
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El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, subrayó en rueda de prensa que "la economía estadounidense parece estar fortaleciéndose" y destacó las nuevas contrataciones (EE.UU. creó 162.000 nuevos empleos en agosto), los beneficios sólidos para el sector privado o los buenos niveles inversión de capital empresarial.
"Cada uno de estos indicadores ha mejorado en los últimos meses y apunta en la dirección correcta. Los flujos de crédito han sido sólidos, especialmente para las empresas, y, como señalé en el simposio de política económica de Jackson Hole, me resultaría difícil calificar de restrictivas las condiciones financieras generales", dijo Warsh.
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El economista apuntó que esta es una opinión "ampliamente compartida" en el seno del Comité, donde aseguró que ha percibido "una actitud de optimismo" con respecto a la economía estadounidense durante la reunión de dos días de política monetaria que concluyó hoy.
Al margen del músculo económico y la inflación persistente, Warsh destacó además "la situación geopolítica" como tercer factor de peso para subir los tipos.
Aunque el precio del barril cayó ligeramente tras conocerse la decisión de la Fed, el Texas, de referencia en Estados Unidos, se mantiene aún por encima de los 100 dólares en un momento en el que el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz se mantiene limitado y los frentes en el conflicto se han ampliado con el cierre de un importante oleducto saudí y la ofensiva hutí en Bab el Mandeb.
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La reducción del crédito que previsiblemente derive de esta subida de tasas llega a mes y medio de unas elecciones legislativas en las que el presidente estadounidense, Donald Trump, se juega el control del Congreso en un momento marcado por el creciente descontento de la población para su campaña en Irán.
La decisión sitúa a su vez a Warsh -al igual que le sucedió a su predecesor, Jerome Powell- en una trayectoria de colisión con Trump, que ha insistido varias veces en que el país debe tener los tipos más bajos del mundo desarrollado para estimular el crecimiento y que hoy volvió a meter presión a la Reserva Federal con un mensaje en su red social Truth.
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"Los tipos de interés en Estados Unidos deberían ser del 1 % o menos, porque tenemos la mejor calificación crediticia del mundo, ¡con mucha diferencia!", escribió el republicano.
"¡Nuestro país está viviendo un auge de nuevas inversiones! Si dejáramos de comerciar con todos los países con los que tenemos déficit -que son la mayoría-, ganaríamos al menos 1,5 billones de dólares al año", añadió el mandatario, que ya amenazó a principios de mes con interrumpir el comercio con países que mantengan superávit con Estados Unidos si la Fed no recorta tipos. EFE
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