Río de Janeiro, 14 sep (EFE).- Los pasajeros conflictivos que pongan en riesgo la seguridad de los aeropuertos o de las aeronaves podrán ser impedidos de volar hasta por un año en Brasil y sancionados con multas de hasta 17.500 reales (3.403 dólares o 2.947 euros), según una reglamentación que comenzó a regir este lunes.
Las nuevas normas fueron establecidas por la Agencia Nacional de Aviación Civil (Anac) y prevén procedimientos para enfrentar actos de indisciplina que comprometan la seguridad, el orden o la integridad de los pasajeros o del transporte aéreo, informó el regulador en una rueda de prensa.
PUBLICIDAD
La regulación se aplica tanto a los vuelos nacionales como a los tramos nacionales de viajes internacionales.
La medida entra en vigor en un contexto de aumento de los incidentes protagonizados por pasajeros conflictivos en Brasil.
Según datos de la Asociación Brasileña de Empresas Aéreas (Abear), el número de episodios de indisciplina subió desde 1.019 en 2023 hasta 1.061 en 2024 y 1.754 en 2025.
Entre enero y junio de este año se contabilizaron 881 casos, un 22 % más que en el mismo periodo del año anterior. De ellos, 154 tuvieron impacto en la seguridad operacional.
La nueva reglamentación establece una escala de sanciones que va desde la orientación formal hasta la suspensión del derecho de embarque durante seis o doce meses, según la gravedad de la conducta.
En los casos menos graves se contemplan medidas como advertencias por incumplir instrucciones de la tripulación, utilizar dispositivos electrónicos prohibidos, causar disturbios u ofender a otras personas.
Las infracciones más graves, en cambio, pueden acarrear una multa de 17.500 reales y la rescisión del contrato de transporte correspondiente al viaje.
Entre las faltas más graves figuran las agresiones físicas contra otros pasajeros o empleados aeroportuarios, fumar a bordo, causar daños intencionados a la aeronave y amenazar a miembros de la tripulación de manera que afecte a la seguridad del vuelo.
PUBLICIDAD
Las sanciones más severas se reservan para los actos considerados gravísimos.
La suspensión de un año puede imponerse por agredir físicamente a un miembro de la tripulación e impedir o dificultar su trabajo, dañar dispositivos de seguridad que perjudiquen la operación de la aeronave, portar o manipular armas o explosivos a bordo, intentar acceder sin autorización a la cabina de mando o tratar de tomar ilegalmente el control del avión.
PUBLICIDAD
También se contempla la agresión sexual contra tripulantes o pasajeros.
La prohibición se aplicará a todos los vuelos nacionales mediante un sistema de intercambio de información entre las aerolíneas, que deberán impedir la compra de billetes, el 'check-in' y el embarque de los pasajeros suspendidos.
Las compañías y los operadores aeroportuarios podrán actuar de inmediato ante incidentes, con medidas como la contención del pasajero, la retirada de la aeronave o el aviso a la Policía. EFE