Londres, 20 ago (EFE).- El regreso al Reino Unido de los duques de Sussex, Enrique y Meghan, después de seis años viviendo en Estados Unidos, plantea muchos interrogantes sobre sus medios de vida y su seguridad, al no formar parte de la Casa Real, así como sobre el vínculo que tendrá con el heredero de la corona, Guillermo, quien no se habla con su hermano menor.
La noticia del retorno de los duques ha sorprendido en el Reino Unido después de unos tumultuosos años en los que lanzaron todo tipo de críticas contra la familia real y aseguraron que podían cubrir sus necesidades de manera independiente sin ayuda de la monarquía.
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Desde hace un tiempo, el duque no había ocultado el deseo de volver a su país y que sus dos hijos, los príncipes Archie y Lilibet, pudieran integrarse en la cultura y las costumbres británicas.
Aunque nada parece definitivo, la decisión de la pareja de matricular a sus hijos en un colegio británico -aún no se sabe cuál- da una idea de que su plan es quedarse en el país a largo plazo.
En opinión del tabloide Daily Mail, es probable que la decisión de los duques de trasladar a su familia al Reino Unido se perciba como la admisión más contundente hasta la fecha del fracaso de sus ambiciosos planes para 'conquistar' EE.UU..
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El príncipe Enrique y Meghan llegaron a California en 2020 con Hollywood aparentemente a sus pies, respaldados por sus títulos reales, su fama mundial y la expectativa de vivir a largo plazo de contratos multimillonarios que parece no han terminado de prosperar.
Queda por ver de qué vivirán en el Reino Unido si quieren mantener el tren de vida al que están acostumbrados y cuál será su residencia ya que, como adelantó la prensa, no vivirán en una residencia real.
Algunos medios conjeturan con la posibilidad que vivan en los Cotswolds, en el oeste de Inglaterra, o en Northamptonshire, donde vive su tío el conde de Spencer, hermano de la fallecida Diana de Gales.
Nadie niega que el rey Carlos III esté dispuesto a ayudar financieramente a su hijo menor, como lo está haciendo con su hermano Andrés tras la fuerte polémica por el pasado vínculo de éste con el pederasta estadounidense Jeffrey Epstein, que obligó al antiguo príncipe a alejarse por completo de la vida pública. Andrés vive ahora en una propiedad personal que el monarca le ha cedido.
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Es de esperar que los duques de Sussex cuenten con un fuerte dispositivo de seguridad debido a su vínculo con el monarca, pero aún se desconoce quién lo financiará dado que, al no ser miembro de la Casa Real, Enrique y su familia no tienen derecho a que sea el contribuyente británico el que se haga cargo del abultado coste.
El duque intentó sin éxito en los tribunales que sea el Reino Unido que pague por su seguridad y la de su familia cuando está en suelo británico al argumentar que había hecho una contribución al país cuando sirvió en su día, como miembro del Ejército británico, en Afganistán (30 semanas a lo largo de 10 años).
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Los medios afirman hoy que el príncipe Guillermo se puso "apoplético" cuando se enteró de que su hermano volvía a su país después de las fuertes críticas que Enrique escribió en su autobiografía 'En la sombra' ('Spare', en inglés).
En el libro, Enrique reveló que Guillermo le agredió físicamente en una oportunidad y lo tiró al suelo, haciéndolo caer sobre un comedero para perros durante una discusión sobre Meghan Markle.
Los dos hermanos no mantienen contacto alguno, según los medios, y llevan años sin verse la cara, por lo que es una incógnita saber si habrá alguna reconciliación a largo plazo.
El duque de Sussex regresa al Reino Unido mientras su padre aún continúa con su tratamiento oncológico después de que se diagnosticase un tipo de cáncer no revelado a principios de 2024 y que la princesa de Gales, Catalina -la más popular de los miembros de la familia real británica-, superase también un cáncer.
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Y queda por último saber cómo será la relación de Enrique con la prensa británica tras los numerosos encontronazos que ha tenido con ella, algunos de los cuales han llegado a los tribunales, sin suerte para el duque.
Viviana García
Londres, 20 ago (EFE).- El regreso de los duques de Sussex, Enrique y Meghan, al Reino Unido, donde han matriculado a sus dos hijos en un colegio, supone un giro inesperado en torno al controvertido 'Megxit' de hace más de seis años, cuando decidieron apartarse de la Casa Real británica en medio de desavenencias con su familia.
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Según los medios británicos, el príncipe Enrique (Harry), hijo menor del rey Carlos III, y la exactriz estadounidense Meghan Markle han decidido volver a residir en el Reino Unido, pero no trabajarán para la Casa Real y seguirán como individuos privados residiendo fuera de Londres.
Hasta el momento se desconoce la escuela a la que los duques han matriculado a sus dos hijos, los príncipes Archie y Lilibet, mientras que se espera que la decisión genere un debate sobre si los duques serán aceptados por los británicos tras años de polémica.
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Una encuesta de la firma YouGov del pasado julio señaló que solo el 22 % de los consultados veían de manera favorable a Meghan Markle, frente a un 65 % que la criticó, mientras que en el caso del príncipe, el 33 % habló de manera positiva frente al 58 % en forma negativa.
La 'Megxit' de principios de 2020, cuando aún vivía la reina Isabel II, sumió a la monarquía en un punto bajo al salir a la luz unas supuestas fricciones internas y la posterior acusación de actitudes racistas de un miembro de la familia contra Meghan por ser mestiza.
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En 2020, la soberana convocó una reunión en su residencia de Sandringham, en el sureste de Inglaterra, con los miembros más destacados de su familia para resolver el llamado 'Megxit', pero la conclusión fue que el futuro de los duques de Sussex era insostenible: estaban dentro o fuera de la Casa Real.
Tras dejar el Reino Unido, la pareja se trasladó a California y abandonó definitivamente sus funciones como miembros activos de la realeza en marzo de 2020, justo cuando estallaba la pandemia.
Sin embargo, desde Estados Unidos generaron polémica hasta el punto de que concedieron una entrevista con la presentadora Oprah Winfrey, a quien revelaron que un miembro de la familia real, cuyo nombre no revelaron, había hecho un comentario racista sobre el futuro tono de piel de su hijo Archie antes de que éste naciera en 2019.
Meghan también reveló que la princesa de Gales, Catalina, la hizo llorar durante una prueba del vestido de las damas de honor antes de la boda de los duques en 2018, y que la monarquía no rectificó las informaciones iniciales que afirmaban que había ocurrido al revés.
Ante las revelaciones contenidas en la entrevista, Isabel II mantuvo la discreción y emitió un comunicado en el que dejó claro que las cuestiones planteadas se tratarían en privado, aunque advirtió de que algunos recuerdos de lo ocurrido podían "variar", es decir, ser diferentes.
Al mismo tiempo, los tabloides publicaron que Meghan llegó a acosar a empleados del palacio de Buckingham -acusación que ella negó- y la pareja adquirió fama de no lograr retener a su personal.
Los Sussex, que ya no recibían financiación del ahora rey -por entonces príncipe de Gales-, firmaron acuerdos comerciales multimillonarios con Netflix y Spotify.
Un año después, Isabel II retiró a su nieto sus títulos militares y sus patrocinios reales, pero los duques siguieron con las acusaciones contra la monarquía en un documental de Netflix y en el libro 'En la sombra' ('Spare', en inglés), la exitosa autobiografía del duque que se publicó después de la muerte de la reina Isabel II en 2022.
El duque llegó a asegurar que su hermano, el príncipe Guillermo, le agredió físicamente en una oportunidad y lo tiró al suelo, haciéndolo caer sobre un comedero para perros, durante una discusión motivada por su relación con Meghan, y también arremetió contra la reputación de su madrastra, la reina Camila, calificándola de "peligrosa" por su disposición a forjar vínculos con la prensa británica.
En los años siguientes, Enrique ha realizado contadas visitas al Reino Unido, relacionadas con sus procesos legales para conseguir protección de seguridad pagada por el contribuyente y también contra algunos medios por la intromisión en su vida privada en años pasados.
En 2024, cuando al rey se le diagnosticó un cáncer no especificado, el duque hizo un viaje relámpago para verlo, pero ambos pasaron menos de 45 minutos juntos.
Viviana García
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