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Reducir bebidas ácidas y evitar el cepillado inmediato tras ellas, recomendación de expertos ante la sensibilidad dental

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La odontóloga del Equipo de Innovación Clínica y Calidad Asistencial de Sanitas Dental, Victoria Cartaya, y la directora médica de Sanitas Mayores, la doctora Miriam Piqueras, han manifestado que, para evitar la sensibilidad dental, es aconsejable "reducir la frecuencia de bebidas ácidas y evitar el cepillado inmediato tras tomarlas".

"Refrescos, bebidas energéticas, zumos cítricos o agua con limón erosionan el esmalte si se toman de forma repetida", han indicado al respecto, tras lo que han declarado que "es preferible concentrar su consumo en momentos concretos, beber agua después y esperar al menos 30 minutos antes de cepillarse".

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Además, Cartaya y Piqueras abogan por evitar cambios extremos de temperatura en pocos segundos al comer, y es que alternar una bebida muy fría con comida caliente "puede aumentar la respuesta dolorosa en dientes sensibles y favorecer microfisuras o molestias en piezas ya vulnerables". Además es necesario "usar cepillos de filamentos suaves, pasta fluorada y revisar la técnica de cepillado", han explicado.

"No iniciar blanqueamientos sin valoración profesional" es otra medida a tomar, ya que "los productos blanqueadores mal indicados o repetidos con demasiada frecuencia aumentan la sensibilidad y pueden irritar dientes y encías", han indicado, al tiempo que apuestan por "consultar al odontólogo si la sensibilidad aparece de forma súbita, se mantiene o se localiza en una pieza concreta".

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Así, han destacado todo ello en un contexto veraniego en el que las temperaturas extremas pueden influir en la salud bucodental, especialmente cuando se combinan con hábitos como ingerir bebidas muy frías, consumir helados o alternar ambientes de calor intenso con espacios climatizados. Estos contrastes térmicos suelen desencadenar molestias breves y punzantes en los dientes cuando existe sensibilidad dental.

ALTA PREVALENCIA EN ESPAÑA

De hecho, el 'Estudio Sanitas de Salud Bucodental 2026' expone que la sensibilidad dental se sitúa como una de las molestias bucodentales más frecuentes entre los españoles, con una prevalencia del 37,5 por ciento. Esta dolencia suele relacionarse con el desgaste del esmalte o la retracción de la encía, que dejan expuesta la dentina y facilitan la transmisión de estímulos térmicos, químicos o táctiles.

"La temperatura no causa por sí sola la sensibilidad dental, pero actúa como detonante cuando el diente ya tiene una zona vulnerable", ha explicado Cartaya, quien ha añadido que "un esmalte desgastado, una encía retraída, una caries, una fisura o un tratamiento dental reciente pueden facilitar el paso del estímulo". "Si, además, existe bruxismo, cepillado agresivo, erosión por ácidos o uso de blanqueadores sin supervisión, la molestia aparece con más facilidad", ha señalado.

Además, en personas mayores, esta situación requiere especial atención, y es que es más frecuente encontrar encías retraídas, restauraciones antiguas, desgaste dental, caries radiculares o sequedad bucal asociada a determinados medicamentos o enfermedades. "La saliva ayuda a proteger la boca, neutralizar ácidos, arrastrar restos de alimentos y mantener el equilibrio de la cavidad oral, por lo que su disminución deja los dientes más expuestos a molestias, caries e infecciones", han indicado las especialistas.

"En la población mayor, una sensibilidad que antes no existía no debe atribuirse automáticamente a la edad", ha sostenido Piqueras al respecto, tras lo que ha indicado que, "a veces, revela cambios en la encía, pérdida de esmalte, caries radicular o sequedad mantenida". "Detectarlo a tiempo permite ajustar la higiene, revisar tratamientos y evitar que una molestia aparentemente menor acabe afectando a la alimentación o al cuidado diario de la boca", ha sostenido.

Por último, Cartaya ha manifestado que la sensibilidad dental "tiene tratamiento cuando se identifica bien la causa", y es que "en algunos casos basta con una pasta desensibilizante con flúor, nitrato potásico o fluoruro de estaño, o con una aplicación profesional de flúor"; mientras que "en otros hay que tratar una encía retraída, una caries, una fisura o una restauración deteriorada". "La revisión, ya sea presencial o a través de videoconsulta cuando proceda, ayuda a distinguir una molestia puntual de un problema que necesita abordaje clínico", ha concluido.